lunes, 4 de abril de 2022

Argentina: doble vínculo y esquizofrenia. (*)

 


En un trabajo que di a conocer en el año 1987 respecto al problema del desarraigo y su relación con los estados depresivos, mencionaba: «El problema de la falta de agua es un problema de salud mental en Comodoro Rivadavia».

En artículos que publiqué posteriormente, fue el objetivo mostrar la correlación que existe entre distintos síntomas patológicos (drogadicción, violencia, alcoholismo, etc.) que surgen como problemas sociales, y su engarzamiento con las situaciones político-económicas que favorecen su producción.

Desde entonces mucha «agua» ha corrido bajo el puente, agravando aún más las condiciones desfavorables en aquel momento mencionadas; desencadenándose un deterioro de límites indeterminable.

Sucesivos cambios de gobierno, propuestas incumplidas y esperanzas sistemáticamente frustradas han ido minando cada vez más el equilibrio psíquico de la población, corolario ineludible de la disminución paulatina de las expectativas de una vida que pueda calificarse como digna.

La crisis, la vapuleada crisis que todo lo explica, ha dejado de ser tal para transformarse en un estado de irrecuperable cronicidad, destrozando las actitudes más optimistas con la vivencia angustiante de una existencia continua en un callejón sin salida.

 

«Estamos todos locos».

             Esta es una frase, un pensamiento que se escucha últimamente con mucha frecuencia. «Estamos todos locos», «están todos locos». No son sino modos de anunciar la percepción de la intensa situación de confusión que se está viviendo en el país.

El desconcierto y la incertidumbre de poder cubrir las necesidades básicas para la sobrevivencia, han llegado a un extremo tal, que no son pocos los que sienten su existencia bajo la amenaza cotidiana de la desintegración. Se hallan al borde de un pánico psíquico que hay que tratar de controlar por todos los medios a su alcance.

Desde el punto de vista psicológico, los medios de los que dispone un ser humano se denominan mecanismos de defensa, y éstos pueden ser más o menos eficaces según el desarrollo alcanzado en un momento dado y los distintos elementos que intervienen poniendo a prueba la cohesión lograda.

Dicho de otro modo: cuanto mejores son las circunstancias en que se desarrolla una personalidad, tanto personales como sociales, la misma dispondrá de recursos más eficaces (mecanismos) para tolerar factores adversos a su equilibrio mental, a la espera y búsqueda de una transformación interna y/o externa que le permita una nueva síntesis; esto es, de un grado mayor de crecimiento.

Pero las cosas no son tan simples.

Pues no basta contemplar el grado de intensidad de una amenaza, sino también su duración. ¿Y por qué menciono esto? Porque la tolerancia -como bien dicen muchos- tiene un límite; es decir, que si persisten los factores de descompensación se produce un agotamiento que se traduce en que dichos mecanismos van tornándose ineficientes y se manifiestan en conductas cada vez más primitivas.

Y esto es precisamente lo que se expresa al decir que la locura se ha instalado en nuestra sociedad.

Pues la locura, el primitivismo, nos ha atravesado y nos atraviesa cotidianamente; desgarrando las relaciones familiares, sociales, laborales; en una especie de embudo que atrae a un abismo sin fondo la esencia de la vida: la libertad de optar en un presente por un futuro a construir acorde a nuestras más personales necesidades, las que hacen a nuestra propia identidad.

La esquizofrenia.

 La esquizofrenia es un severo estado de perturbación mental -una psicosis- que se caracteriza por una disgregación de las funciones psíquicas. Esto conlleva trastornos en el curso del pensamiento, un notable empobrecimiento afectivo, un marcado retraimiento y aislamiento respecto al mundo exterior. Sus síntomas más evidentes son los fenómenos alucinatorios y delirantes.

Es, debo decirlo, un «tipo» de locura.

En cuanto a los motivos y causas que la producen, existen numerosas teorías de las que surgen, asimismo, los modos de abordar la posibilidad de su «cura».

En mi experiencia personal, ninguna es excluyente y considero enriquecedor cualquier aporte que sirva para aliviar de tal sufrimiento a quien padece esta pesadilla.

Voy a intentar explicar una de las teorías que intentan dar cuenta del fenómeno de esquizofrenización del ser humano que está basada en el análisis de las comunicaciones.

Sus investigadores estudian las relaciones humanas en base a la comunicación de los sujetos entre sí; sean éstos emisores y/o receptores de mensajes.

Respondiendo a los fines del presente trabajo, desarrollaré algunos conceptos mínimos que faciliten la comprensión del problema.

 

En toda relación humana, los miembros que intervienen en la misma deben establecer el tipo de conducta comunicativa que ha de definir o prevalecer predominantemente.

Por ejemplo, a través de la selección de los mensajes a utilizar o al modo de emplear los mismos.

Esto significa que cuando una persona comunica un mensaje a otra, realiza a la vez, una maniobra para definir la relación, encontrándose la otra persona ante el problema de tener que aceptar o rechazar la maniobra propuesta.

Se dice que una relación es simétrica cuando dos individuos tienen la misma capacidad de maniobra entre sí, y se denomina como relación complementaria a aquella en que la capacidad de maniobrar es desigual.

Al hablar de mensajes no me refiero únicamente al nivel verbal, sino que involucro todo lo que es factible de ser transmitido en una relación.

Esta aclaración es importante puesto que las palabras -lo que se dice- son solo uno de los recursos que se utilizan para establecer una determinada comunicación o un efecto en la misma.

Piénsese en la cantidad y variabilidad de mensajes que intercambia el ser humano con las personas con quienes convive hasta lograr la adquisición de la palabra.

De allí que un niño va pasando progresivamente de una relación complementaria con sus padres, a otra más simétrica en la medida en que va creciendo.

Y he aquí un problema que debe enfrentar el ser humano desde el comienzo de su existencia (en realidad antes de nacer): debido a su inmadurez y desamparo y, por ende a sus limitaciones, durante un período prolongado de su vida, no tiene otra alternativa que aceptar indefectiblemente las maniobras que se le imponen de parte de quienes necesita para poder sobrevivir.

De modo que la posibilidad de su desarrollo se verá o no obstaculizada, conforme se le brinden las condiciones para ir estableciendo paulatinamente un aprendizaje comunicacional que promueva la simetría.


Doble vínculo.

Una relación se hace patológica cuando alguien maniobra para limitar la conducta de otra sin reconocerlo o pretendiendo que hace lo contrario.

Tomemos un ejemplo simple y cotidiano.

Una pareja está viendo televisión y su hijo (o sus hijos) los molestan. Se le indica a ese hijo que vaya a dormir, porque es tarde y está con sueño. El mensaje verbal es aparentemente afectivo («como te quiero y te veo con sueño me ocupo de vos para que vayas a descansar»). El mensaje paraverbal -la intención o el contenido - es agresivo («como no puedo ver la TV tranquilo y no te aguanto, te castigo mandándote a dormir, o sea: te impongo que tengas sueño»).

El niño se ve así ante un mensaje paradojal, pues debe responder ante una maniobra en donde la alternativa es salir como perdedor. Responda como responda, pierde, pues debe someterse a una indicación contradictoria. Veamos por qué.

Si pretende contrarrestar la maniobra porque no tiene sueño, se ve en la situación de tener que percibir que los padres están mintiendo; es decir, que lo que le dicen no es cierto; lo que lo coloca en tener que calificarlos como mentirosos, y dependerá de su nivel evolutivo la capacidad de sostener o no dicha calificación.

Si, por el contrario, acepta la maniobra, no le queda otra alternativa que mentirse a sí mismo; esto es: transformar la molestia que le significa a los padres en sueño para sí mismo, con lo cual vulnera su capacidad comunicacional auténtica.

El mismo ejemplo en su versión no patológica sería el siguiente: que los padres le digan al niño que se retire del lugar porque desean ver la TV sin su presencia. En este caso el mensaje no es contradictorio o paradojal: la forma del mensaje (lo que se dice) se corresponde con el contenido (lo que se quiere decir). El mensaje es coherente o concordante con el modo de relación que se pretende establecer. Hay una indicación que no se desmiente y respecto a la cual se asume la responsabilidad. Del mismo modo la secuencia no sería patológica en el caso en que el niño efectivamente tuviera sueño.

Se habla de una situación de doble vínculo, cuando entre dos o más personas se establece una relación en donde una es víctima constante de las maniobras que realiza la otra, a través de reiterados mensajes paradojales (contradictorios), que le impiden dar una respuesta satisfactoria, produciéndole una continua desorientación, y llevándolo a una paulatina incapacidad de entender el o los mensajes y de poder calificar el tipo de relación que se establece.

Es decir: que la víctima de una relación de doble vínculo no puede juzgar lo que otra persona realmente quiere decir; por tal motivo se va acentuando su preocupación por lo que efectivamente se está diciendo.

No puede establecer la diferencia entre lo que algo es o lo que puede significar.

Vive toda relación como una incongruencia, eludiendo toda posibilidad de definir una relación.

Sintetizando: quien queda atrapado en una situación como la descripta, va a una paulatina esquizofrenización.

 

Elementos de un mensaje.

Todo mensaje dirigido por una persona a otra se puede descomponer, describir, del siguiente modo:

a) Yo

b) le digo algo

c) a usted

d) en esta situación

 

Al negar uno o todos los elementos del mencionados, se elude la definición de una relación, y es cuando se produce una esquizofrenización.

Lo ilustraré con algunos ejemplos:

a) Yo no lo digo, lo dice otro (me lo dijeron, lo dijo el jefe, lo dice tal artículo, fue el alcohol el que me lo hizo decir, etc.).

b) no recuerdo haberlo dicho (no me entendiste bien, te quise decir otra cosa, etc.).

c) estaba pensando en voz alta (le hablo a la vocación, al mundo, etc.).

d) no me refiero a este momento, sino al pasado (me acordé de algo que viví, etc.).

 

Argentina.

     Sería gratificante para mí que los lectores de este breve trabajo comprendan que he intentado explicar una teoría muy compleja.

Si los receptores de este artículo (mensaje) hacen una correlación entre el mismo y lo que ocurre en nuestro país (contenido) y deducen (discriminación) que entiendo que vivimos recibiendo indicaciones contradictorias (paradojas) que nos esquizofrenizan y nos confunden (doble vínculo), espero haber realizado un aporte en pos de que podamos entre todos zafar de la locura que todos sentimos vivir (maniobra patológica).

 

Dr. Miguel Angel de Boer.

Médico psiquiatra- Psicoterapeuta

 

Marzo 03 de 1990. Comodoro Rivadavia- Chubut -Argentina

 

(*) Publicado en “Desarraigo y depresión en Comodoro Rivadavia (y otros textos) en sus 3 Ediciones (agotado)

domingo, 27 de marzo de 2022

A CALETA OLIVIA (*)

         

            No te olvido

            Cuando eras campamento

            Con tu muelle

            y tu mar

            al servicio de mi infancia

 

            No te olvido

            Con tu rumor de aldea

            Las puertas abiertas

            y tu vecindad

            solidaria

 

            No te olvido

          Con tu hotel

            allá en la ruta

            de chapa

            Y un gentil hombre, anciano joven,

            de tiernas canas (**)

 

            No te olvido

            Con tu escuela generosa

            Y esa maestra apacible

            de Catamarca

 

            No te olvido

            Con tus tardes de fútbol

            Y esos tangos desde el club

            que entre el viento

            sonaban

 

            No te olvido     

            Con tus médicos afables

           cuidando a su gente

            casa por casa

 

            No te olvido

            Con ese cine improvisado

            en Cañadón

            despertando fantasías

            y magia

 

No te olvido Caleta

            Por lo que me diste

            Gracias

 

            (Las tristezas

            que las hubo

            ya son recuerdo

            están olvidadas)

 

            Miguel Angel de Boer

 

           (*) Poema escrito hace ya varias décadas

                 (**) Don Juan Álvarez

jueves, 24 de marzo de 2022

Algunos intentos

 

         El título viene a colación de las veces que intentaron recapturarme o secuestrarme en relación a mi militancia revolucionaria en los 70, luego de haber sido detenido en el Servicio de Informaciones que estaba ubicado en el pasaje Santa Catalina -pegado al Cabildo- en la ciudad de Córdoba, de donde luego fui trasladado sucesivamente: a la comisaría ubicada en el Boulevard Guzmán (1), luego a la Cárcel de Encausados de barrio Güemes (2) y finalmente a la Penitenciaria Provincial en barrio San Martín (donde lo que viví allí también merece otro relato) y posteriormente liberado.

            Cuestión que, luego de quedar “libre”, tuve que pasar a vivir en la semiclandestinidad por temor a que volvieran a apresarme, lo cual se me complicó, porque un tiempo después me alejé de la militancia “orgánica” porque entendí que los objetivos ya no eran posibles, tanto por las “condiciones” subjetivas como objetivas, cosas que ya se venían debatiendo hacía algún tiempo. (3). Es decir, a partir de entonces ya no contaba, por decisión propia, con la estructura ni el sostén de la organización y eso implicaba valerme con mis propios recursos.

            Sigo. Como yo me sabía en peligro, para “moverme” -como decíamos entonces - usaba una doble documentación de identidad: mi cédula original, legal, que usaba para poder presentarme a rendir las materias de medicina que me quedaban, y otra, falsa, para poder circular, con la que logré pasar más de un control sin problemas ya en dictadura. Documento falso, cabe mencionar, que había realizado por mi cuenta, claro, ya que era una de las cosas que me ocupaba en la militancia. (4)

            Tomé esos recaudos porque sabía, por la información que tenía, que no figuraba en ninguna lista de búsqueda “por derecha”, en ese momento. Toda una historia (5). Aunque después, mucho después - es decir hace pocos años - me enteré que había estado con una orden de captura a nivel nacional (tengo la documentación que me dieron en el Archivo de la Memoria de Córdoba), la cual se extendió hasta 1982, año en que ya ejercía hacía tiempo profesionalmente en Comodoro. Las razones por las que no fui capturado y/o desaparecido, aún me resultan incomprensibles, aunque tengo algunas hipótesis.

Pero, vuelvo a Córdoba y al motivo de este relato.

Como sabía que los “servicios”, principalmente la patota de Informaciones y “Sérpico” (6) - uno de los “cuadros” de la represión y miembro de la Triple A cordobesa, que había sido uno de mis torturadores y que se quedó con la “sangre en el ojo”) (7) - me estaban buscando, yo me movía permanentemente de un lado a otro, con el apoyo de la inolvidable solidaridad que recibí de amigos y compañeros que me alojaban en sus viviendas al haberme desvinculado de todo contacto vinculado a la militancia organizada. Si, recuerdo que mis queridos compañeros de la “orga” (uno de ellos el querido  Sergio “Tano” Bufano), me siguieron ofreciendo todo el apoyo (dinero, contactos, pasaportes, etc.) que estaba a su alcance para que me fuera del país, pues temían por mi seguridad y mi vida, cosa que siempre recordaré con todo afecto. Pero lo que yo quería era terminar mi carrera, por lo que preparaba mis materias y las iba rindiendo en la medida que podía, con solo una muda de ropa, mi guardapolvo y la libreta de estudiante y mis apuntes, trasladándome en una bicicleta que no tengo idea de donde la había obtenido.

            Pero voy al tema central.

El primer intento de secuestro o captura fue con motivo del entierro de Atilio López y Juan José Varas, quienes habían sido acribillados a balazos, precisamente, por la Triple A cordobesa (Comando Libertadores de América). Digo precisamente porque la patota de Informaciones, como mencioné, formaba parte de la misma. Atilio había sido líder de la UTA (Unión Tranviarios Automotor) y uno de los protagonistas destacados del Cordobazo, y posteriormente vice gobernador del gobernador Obregón Cano, ambos derrocados en el “Navarrazo”. (8).

El cortejo partía desde su casa en Barrio Empalme hasta el cementerio San Jerónimo. Como uno de los lugares de paso era la Plaza Colón, nos dirigimos hacia allí con algunos amigos y compañeros, entre ellos Norberto “Negro” Schiavoni (que estaba destrozado de dolor porque el Gordo Varas era uno de sus más queridos amigos), para brindarles nuestro homenaje. Fue entonces que la patota me identificó, justo en el momento en que ya empezábamos a dispersarnos y retirarnos de la plaza, y se me vinieron al humo. Ni bien me di cuenta, emprendí mi huida entre la multitud, rumbo a la Cañada. Iba a los piques por la calle 9 de Julio intentando escabullirme, pero ya cruzando la Cañada pude observar que estaban detrás mío, por lo cual aceleré mis pasos rumbo al centro. Mientras pensaba hacia dónde ir, llegué a la calle Rivera Indarte con la idea de ir hacia la Colón, pero antes de llegar a la esquina, al ver el cine, no dudé un segundo en sacar una entrada y meterme al mismo. Allí permanecí unos minutos, viendo si entraba alguno de mis perseguidores, al cabo de los cuales, todo transpirado, me asomé con precaución y, al comprobar que no había nadie, salí a paso lento hasta la Colón desde donde, luego de tomar varios “bondis” para asegurarme de que no me siguieran, llegué a la casa de unos amigos, ya no recuerdo de quien ni en cual barrio.

La segunda vez fue en la casa donde vivíamos con la Flaqui, hasta que ella decidió ir a Buenos Aires por un tiempo. De esto hice un relato que tal vez muchos conozcan (9).

El tercer intento fue en el entierro – otro- esta vez de mi querida Mary -María Haydée Rabuñal, la Flaquita (10) en el también, Cementerio San Jerónimo.

Al dolor tremendo -uno de los más grandes de mi vida - de su violenta muerte en Buenos Aires, se agregaron que no pude ir por sus restos y que mi situación se agravaba aún más dado que sabía que la persecución se iba a acentuar. No obstante, y pese a todas las recomendaciones de amigos y compañeros yo estaba decido a ir a despedirla en persona.

Antes de que yo llegara, algunos compañeros se adelantaron para “estudiar” el lugar por si me estaban esperando. Fue así que llegué cuando ya estaban introduciendo el cajón en el nicho donde solo se escuchaba el llanto de todos (aún recuerdo a Chicha, la mamá de Mary diciéndome “vos nos dijiste que iba a pasar” y el grito de dolor indescriptible de Eugenio, el padre, mientras yo miraba atónito el nombre en la placa de la tumba: “María Haydée Rabuñal de de Boer”) y el apuro angustiante por tener que quedarme el menor tiempo posible. En eso, alguien me avisa que la patota estaba llegando, por lo que, casi sin pensarlo, empecé a correr entre las tumbas sin mirar para atrás, para evitar no solo que me atraparan, sino que me “bajaran” de un tiro. No sé cómo, en unos minutos llegué a la casa de Rubén Oscar “Bencho” Ferro y su esposa Susana que vivían en Barrio Alberdi, compañeros de estudio de medicina, a quienes nunca voy a dejar de agradecerles la infinita generosidad y compromiso que tuvieron (aún a riesgo de sus vidas) cobijándome con todo su cariño en aquellos aciagos días.

No recuerdo si antes o después, hubo otro episodio que paso a relatar.

Yo iba en un “bondi”, cuando en una parada veo que sube uno de los de Informaciones que me reconoce. Rápidamente deduje que seguramente estaría armado e iba a intentar atacarme, por lo que puse mi mano derecha detrás de mi espalda simulando estarlo yo también. Yo ya sabía que ellos sabían que yo no era ningún “perejil” (11), por lo que – también supuse- no se iba a arriesgar así nomás.  No sé durante cuantas cuadras nos estuvimos sosteniendo la mirada, hasta que en algún momento en que se detuvo el ómnibus se bajó imprevistamente. Yo esperé apenas una o dos paradas y también descendí porque era “posta” que ni bien pudiera iba a dar el aviso (por suerte no existían los celulares todavía), y tomé el primer ómnibus que pude. Y nuevamente, hice varios cambios – caminando varias cuadras entre uno y otro, para ver si me seguían – hasta que llegué a no sé a recóndito lugar de Córdoba donde pernocté esa noche.

Más adelante, ya estando en Comodoro en plena dictadura fui “detectado” cuando trabajaba en psiquiatría en el Hospital Alvear y me “aplicaron” la Ley de Seguridad, por lo que no podía trabajar en ninguna institución pública (ni privada).

Lo que se desató después fue un verdadero infierno para mí y mi familia. De todo esto hice un “Breve relato de mis vicisitudes como terapeuta durante la dictadura militar” que presenté en el Primer Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos organizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo y posteriormente en otros, que con el tiempo dejó de ser breve porque lo seguí desarrollando y que seguramente algún día publicaré en su totalidad.

 

Para concluir.

Creo que sobreviví gracias a una combinación, casi milagrosa, de habilidad personal y de práctica militante. Pues la preparación y la experiencia fue de menor a mayor, dado que arrancamos casi de cero hasta que, en el corto lapso histórico que duró toda esa etapa, llegamos a niveles de complejidad que ahora me parecen increíbles.

 

Pero también a que la solidaridad de numerosas personas, tanto por afinidad ideológica, pero mucho más por el afecto y el respeto más profundo, que me tendieron una mano y me acompañaron pese al riesgo que eso significaba, mucho más instalada ya la dictadura.

Compañeros, amigos, familiares, conocidos, colegas, pacientes, lo hicieron de las más variadas maneras, muchas de las cuales aún desconozco, puesto que mucho de ellos ya no están y no con todos pude hablar de todo lo que aconteció.

Por todos ellos, sigo viviendo.

Por todos ellos, sigo cantando.

 

Miguel Angel de Boer

Comodoro Rivadavia, 2020- marzo del 2022.

 

A 46 años del Golpe!

 

 

(1)   Aquí un relato de algunas vivencias en esa comisaría

https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2011_07_17_archive.html

(2)   En donde participé de la huelga de hambre más prolongada (17 días) que hubieran realizado los presos políticos hasta ese momento, entre otras de las tantas vivencias que tuve allí, y que compartiré en algún comento.

(3)   Recuerdo que cuando tomé la decisión, escribí un documento interno donde fundamenté mi alejamiento y al que subscribieron numerosos compañeros. Muchos años después, ya en democracia, me encontré por casualidad con militantes que habían pertenecido a otras organizaciones, quienes me hicieron saber, muy conmovidos, que en parte seguían vivos porque también habían leído el documento cosa que los decidió también a “mandarse a guardar”. El eje del documento giraba en torno a las prácticas autoritarias crecientes y a la militarización de las organizaciones revolucionarias, en desmedro de la lucha política propiamente dicha, es decir el trabajo en las bases. Lejos estaba de imaginarme lo que vendría después.

(4)   Con esto de las dos cédulas la historia es increíble. Resulta que nos detuvieron (íbamos con la Flaqui y dos compañeros en un vehículo) porque al patrullero les resultamos sospechosos. En la requisa me encontraron las dos células porque no alcancé a tirar la falsa. De ahí a Informaciones y todo lo que sigue. Lo increíble es que era tal la confusión que se generó en el interrogatorio (eso hasta que allanaron la casa), que no sabían quién era, si el del documento real o el falso. Y yo, mutis, para ganar tiempo. Más increíble aún porque cuando quedo libre, no sé cómo, me entregan primero una de las cédulas y luego la otra, porque lo que las seguí usando hasta que me fui definitivamente de Córdoba.

(5)   Parte de la misma se puede leer en: https://www.deigualaigual.net/cultura/historia/4decadasdictadura/2016/676/la-noche-del-golpe/

(6)   Ver : https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2014/03/2-el-22.html?m=1

(7)   Lo de “sangre en el ojo” ya lo mencioné alguna vez, pero viene a cuento agregar que: cuando parte de la patota fue a allanar nuestra casa, descubrieron de casualidad material que me comprometía y esto porque no encontraron lo más importante (de haber sido así, creo que hoy no estaría escribiendo esto), debido a que no dieron con el “berrete”, es decir un escondrijo ubicado tras una falsa pared.  Como yo no había dicho nada al respecto (ni sobre ninguna otra cosa que me comprometiera o comprometiera a algún compañero) se enfurecieron aún más luego del hallazgo.

(8)   Golpe dirigido por el jefe de la policía cordobesa teniente coronel Antonio Navarro y que fue un adelanto de lo que sería el golpe de estado. https://es.wikipedia.org/wiki/Navarrazo

(9)   https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2013/08/mary-el-mantel-la-libreta-y-unas-pocas.html

(10)      https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2011/08/la-flaquita.html

(11)      Es decir, un militante de base o superficie, sino que ocupaba (no estaban enterados de mi alejamiento) un rango importante en la organización que, también sabían, no era ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) ni Montoneros, pero sí que era una de las principales por su historia y envergadura.


lunes, 7 de marzo de 2022

Doña Adela Small (*)

  

1)      Cuáles fueron los hitos más importantes de su vida? (no es necesario explayarse en cada uno)

 De los que recuerdo que me haya contado sin duda uno de ellos fue la guerra anglo-boer donde estuvo, siendo una niña, en un campo de concentración británico. Su relato de cuando un soldado tomó por las piernas a un niño afrikaaner y le destrozó el cráneo contra la rueda de un carro – entre otras atrocidades - y el modo en que las mujeres mataban a los guerrilleros Boers cuando estos se entregaban en la lucha, aún perduran en mi mente.

         2)  Si tuviera que elegir una anécdota de su trabajo como partera que la defina, cual seria?

La abuela trajo al mundo a medio “pueblo” de aquel entonces. De ahí su apodo de la “Cigüeña de Comodoro”. Los relatos son numerosos e infinitos. Aún a riesgo de ser autorreferencial, cuando yo nací, en la calle Mitre, frente a la actual Sanatorio de la Sociedad Española, me levantó hacia el cielo para ser bendecido antes de darme en adopción. Tuve la dicha de convivir con ella en mi adolescencia en sus últimos años de vida, ya que vivió en mi casa de Barrio Muelle hasta su fallecimiento en un viaje que hizo a Buenos Aires, aunque la velamos acá (en la misma casa). También recuerdo su orgullo por haber obtenido su título profesional, como asimismo cuando adquirió su propio sanatorio, donde ahora se ubica la Clínica del Valle.

 

3)       Si tuviera que elegir una parte de ella que pudiera simbolizarla, cual y porqué?

              Su increíble tenacidad en el trabajo, sus convicciones religiosas (pertenecía a la Iglesia Reformada, y soy testigo de su lectura diaria de la Biblia hasta sus últimos días) que la nutrieron de una inquebrantable fe y honestidad. Su firmeza que no se contraponía a una inmensa ternura en sus relaciones. También recuerdo su elegancia femenina, en su vestimenta y sus modales, que nunca abandonó. En épocas en que Comodoro era un barrial ella era una dama y siendo muy anciana jamás descuidó ese detalle, ese toque de distinción, que, sumado a su vasta cultura, ejercía una atracción y un interés del que era difícil sustraerse. Era muy seductora la abuela.

4)      Cuáles son los pensamientos de Adela que ha compartido con Ud. y que siente que más la definen?

Varios de los que ya he mencionado, pero por sobre todo su historia, del que fui un testigo privilegiado de sus relatos. La guerra en Sudáfrica, su llegada a la Patagonia, su espíritu pionero, las historias de la aldea primero y el pueblo después, sus alegrías y dolores, sus felicidades y agobios.

Pero por sobre todas las cosas su implacable respeto por lo que consideraba correctamente moral y ético, y su insistencia en que los seres humanos, a semejanza y por designio de Dios – según sus creencias- teníamos que hacer valer el maravilloso don de la vida, haciendo lo de ella lo mejor para uno mismo y para nuestros semejantes.

Vale el recuerdo de que a pesar de ser profundamente antiperonista – era muy amiga de Arturo Frondizi - guardaba un amor inconmensurable por mi padre, que por el contrario, fue un peronista acérrimo, lo que motivaba no pocas discusiones. Eso no impidió nunca que al momento de orar en la mesa o al darnos un beso o un abrazo, nuestro afecto estuviera siempre por encima de las circunstanciales diferencias.

En síntesis: uno de los personajes entrañables de mi existencia.

 


Dr. Miguel Angel de Boer

Comodoro Rivadavia, 16-02-16


(*) Esta es el cuestionario, por escrito, que me realizó “Noche Polar”, en la cual se basó la nota que publicaran en el mismo año y se puede ver en:

https://issuu.com/nochepolar/docs/np85-issuu/29

 

                                                 A DOÑA ADELA SMALL (*)

 

               Cómo olvidar

               lo inolvidable

 

               Como no recordar

               Esa grácil figura

               Ese rodete blanco

               Esa anciana siempre joven

               Que tenía gaviotas en las manos

 

               Cómo olvidar

               lo inolvidable

 

               Como no recordar

               Ese "afrikaans" tan dulce

               Contando historias infinitas

               De guerras perdidas

               De vidas ganadas

 

               Cómo olvidar

               lo inolvidable

 

               Pionera

               Madre

               "Cigûeña"

 

               Te recuerdo abuela

               Comodoro te recuerda

               Como vos bien sabías

               Los corazones pueden más

               Que la mala memoria

 

 

              Miguel Angel de Boer

 

(*) Poema que escribí hace ya varias décadas.

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 26 de febrero de 2022

Thánatos (*)

 

En un texto que data del año 1920 y que lleva por título “Más allá del principio del placer”, Sigmund Freud postula la existencia de las por él denominadas “pulsiones de muerte”. Hipótesis debatida en el curso de la historia del psicoanálisis, dichas pulsiones (empuje) darían cuenta, según Freud, de la tendencia que tiene el ser humano hacia su propia destrucción.

Por oposición a Eros (“pulsiones de vida”) y en una lucha permanente por imponerse, Thánatos (dios de la muerte en la mitología griega) actuaría poniendo en juego la agresión y la destructividad en la búsqueda del retorno (psíquico) a un estado previo, de la ausencia absoluta de conflictos, en pos de la calma definitiva, de la inorgánico, en fin, de la muerte.

 

La historia

De la humanidad, claro está, pareciera darle la razón al obstinado vienés.

Con motivo de una carta que le enviara Albert Einstein en 1932 respecto a su inquietud por el origen psicológico de las guerras, Freud reitera sus conceptos y cierto escepticismo respecto a la posibilidad de que en algún momento de su evolución, los seres humanos pudieran llegar a convivir sin la necesidad de destruirse entre sí (paradójicamente lejos estaba Einstein de imaginar el uso mortífero y devastador que le daría a sus descubrimientos, cuando planteaba su preocupación respecto de la paz).

 

El desarrollo

El desarrollo psicológico del ser humano está determinado por una secuencia que signa su existencia: nace inerme ante los medios que lo rodean, queda expuesto a frustraciones constantes; éstas generan una vivencia de displacer que deviene en agresión y sólo a partir de sucesivas experiencias de placer y satisfacción (amor y ternura) puede incorporar la capacidad de tolerar el dolor psíquico, superar los sentimientos de rabia y odio, para poder así dar curso a su capacidad creativa, como modo de expandir su mente en un sentido constructivo.

 

La sociedad

Requiere de un ordenamiento para lograr su subsistencia. Y del “gobierno” de la intrincada trama en la que se expresa la relación entre sus miembros, depende la regulación de sus tan variados y contradictorios intereses.

La puja social, económica, política, cultural, está ensamblada en las necesidades de los distintos sectores sociales y de cada ser humano en particular. En tanto dichos intereses buscan imponerse por sobre los ajenos, surgen entonces las desigualdades y la injusticia.

El desmembramiento actual del mundo “conocido” (con sus reglas de juego, sus precisas ideologías, sus delimitadas fronteras) sume al individuo en una atmósfera de desamparo y temor, donde nada pareciera brindar la seguridad de lo certero.

 

La agresión

Las pulsiones destructivas de muerte encuentran en este “nuevo” mundo amenazante, un terreno fértil en donde manifestarse. En la vida cotidiana, en el ámbito de la familia, del trabajo, del estudio; a nivel personal, en la intimidad, en las relaciones públicas y privadas.

Y de tanto en tanto, hacen su ostentación más visible en episodios que, por su magnitud, convocan a una toma de conciencia ineludible por parte del conjunto de la comunidad, de la sociedad.

En dichas circunstancias, nos vemos remitidos a nosotros mismos; puesto que nos inducen a determinar con responsabilidad hasta qué punto nuestras actitudes, nuestros actos -y los de quienes rigen nuestro destino- están supeditadas o sometidas a Thánatos o, por el contrario, posibilitan que Eros logre su primacía.

 

Miguel Angel de Boer

Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina

Abril de 1992

 

(*) Publicado en el libro: “Desarraigo y Depresión en Comodoro Rivadavia y otros textos “ - 3 Ediciones (agotadas) - Edit. Ediciones y Editorial Vela al Viento.

viernes, 4 de febrero de 2022

Algunas consideraciones para el afrontamiento de la pandemia – 2da parte (*) (**)

 

“El psicoanálisis es la última en cuanto a fecha de las graves humillaciones que el narcisismo, el amor propio del hombre en general, ha recibido hasta el presente de la investigación científica.
Existió ante todo la humillación cosmológica que le infligió Copérnico, destruyendo la ilusión narcisista según la cual el habitáculo del hombre estaría en reposo en el centro de las cosas; luego fue la humillación biológica, cuando Darwin puso fin a la pretensión del hombre de hallarse escindido del reino animal. Finalmente vino la humillación psicológica: el hombre que sabía que ya no es ni el señor del cosmos, ni el señor de los seres vivos, descubre que no es ni siquiera el señor de su psiquis.” (Sigmund Freud)

“En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible gestar proyectos colectivos desde donde planificar la esperanza junto a otros”

(Enrique Pichón-Riviére)

 

Y se quedó nomás. Y hay para largo. Con o sin flexibilización.

                Y lo que parecía mentira se fue tornando cierto, no solo en cuanto a la amenaza y el efecto directo del COVID 19, sino por sus efectos subjetivos, familiares, sociales, económicos, como consecuencia de la única medida que hasta ahora pareciera efectiva para evitar su expansión y cuyo logro es fruto de la comunidad toda: el confinamiento social obligatorio (la cuarentena) y el distanciamiento, a la espera de que llegue la vacuna y se inmunice una parte importante de la población.

                Coronavirus, cuarentena y distanciamiento que fueron modificando la vida misma en todo el mundo, el cual muy probablemente no vuelva a ser “exactamente” el mismo. Un tsunami global en un mundo globalizado. Desigualmente globalizado.

                Y como en toda situación estresante de tal magnitud, el ir saliendo del impacto inicial, donde la sensación de “estar viviendo como en un sueño”, la despersonalización (sentirse raro) y la desrealización (sentir la realidad como extraña), fue dando lugar a distintos síntomas y comportamientos que podemos considerar normales ante una amenaza tan inquietante. Tanto por sus efectos directos (la posibilidad del contagio y/o la muerte) como también por su versatilidad, la falta de conocimiento sobre su verdadera naturaleza – más allá de saber que es un virus que se replica –, a partir de la vivencia que más angustia nos produce cual es la de la incertidumbre.

                Incertidumbre que produce desasosiego, incerteza, y una sensación de pérdida de control, no solo frente al virus, sino respecto al futuro, el cual es absolutamente imprevisible. Todo lo opuesto a lo que nos genera tranquilidad, seguridad y confianza.

                Pero, en la medida que fue transcurriendo el “tiempo de cuarentena”, el cual se fue tornando inasible, distorsionado, fugaz y lento a la vez, generando una desorientación y no pocas veces una confusión (1) como ocurre con todo encierro prolongado, muchos fueron adaptándose “exitosamente”, en tanto otros van padeciendo un agotamiento (2) que se torna cada vez más insoportable.

                Porque los efectos de la pandemia ya no solo dependen del Coronavirus y la posibilidad de contacto con el mismo, sino de los contextos personales en los que le toca vivir a cada uno. Esto es:  no todos estamos expuestos del mismo modo. No solo ante el virus sino también en lo laboral, lo educativo, lo familiar que, de verse perjudicados, incrementan aún más el estrés, pues dicha conflictiva comienza a predominar por sobre el temor al virus por el grado de desamparo, vulnerabilidad y desvalimiento que implica. (3)

                De modo tal que lo estresante se va tornando traumático. Esto es: que no solo sobrepasa (desborda) nuestras defensas psíquicas y emocionales, sino que se torna imposible de entender, de procesar, de hacerlo viable en nuestra mente para su elaboración y significación y en consecuencia para poder transformarlo en decisiones y conductas que puedan dar cuenta de ello.

Entre algunos de los hechos de sobrecarga traumática además de la enfermedad posible o consumada del COVID 19, podemos mencionar: las pérdidas, los duelos atípicos por la imposibilidad de realizar los rituales del mismo  (4), la lejanía de seres queridos por obstáculos de traslado,  la merma o quebranto económico por el cierre de negocios, empresas, cines, teatros;  la disminución o retrasos en los pagos de los salarios, la pérdida del empleo (5) no solo en PYMES sino en distintos oficios, artesanías, actividades profesionales; la imposibilidad de mantener los gastos mínimos necesarios, la ausencia o pérdida de cobertura social; la falta de los insumos básicos para vivir (alimentación, agua, etc.) o para realizar las tareas sanitarias adecuadas en contacto con el virus (elementos de protección de trabajadores de la salud), los desalojos, los femicidios, los abusos intrafamiliares, la estigmatización, el racismo, la xenofobia (lo que ocurre en EEUU es un ejemplo de lo que estoy planteando), el “bombardeo” informativo, entre otros.

                Es decir: si bien la cuarentena se muestra efectiva ante la pandemia hasta el momento, por un lado, también se van manifestando sus efectos traumáticos, por el otro. Algo que suele ocurrir en todo desastre y emergencia sanitaria como la que estamos viviendo, dado que no se trata solo un problema médico ni mucho menos ni sus consecuencias son solo sanitarias, como tampoco los modos de resolverlo.

                En otras palabras. La pandemia y la cuarentena van produciendo una “desconfiguración”, desestructuración o desestabilización de nuestro psiquismo. De un modo intempestivo, disruptivo, dada la multiplicidad de amenazas que se perciben. No ya solo el temor COVID, sino también al derrumbe económico y personal.

Los seres humanos necesitamos referentes cotidianos que nos orienten y sustenten, tanto en nuestras necesidades más elementales como así también para promover nuestro desarrollo y crecimiento y todo aquello que le dé sentido a nuestra existencia. Y en la misma medida su ruptura, su pérdida de continuidad – mucho más si es súbita- impone una readecuación, una readaptación de todos los vínculos de los cuales se nutre nuestra identidad, nuestra mismidad, nuestro sentido de pertenencia: personales, familiares, sociales, laborales, académicos, culturales, espirituales, etc. Es decir, todo aquello que nos constituye como sujeto.

Y todo ello ha cambiado vertiginosamente. Para los que han quedado separados y para los que han podido permanecer juntos. Para quienes toleran la soledad y para quienes el encierro se torna claustrofóbico. Así, hay quienes se integran y cohesionan y hay quienes se disgregan destructivamente. Favoreciendo una convivencia impensablemente armónica para algunos, y la peor de las intolerancias y abusos para otros.

               Cabe mencionar que si bien la comunicación virtual – que también llegó para quedarse - cumple una función que vaya a saber si alcanzamos a dimensionar en este momento, ésta no suple el contacto directo, cuerpo a cuerpo (vincular), inherente a la humanización misma, puesto que no es lo mismo estar con alguien que con la imagen de alguien (aunque, cabe acotar es un recurso inestimable cuando el contacto personal no es posible). Además, cabe agregar, en una gran parte del mundo no cuentan con ella.

                De modo que estamos ante un arduo trabajo psíquico que en la medida que lo realicemos colectivamente más se fortalecerá nuestra salud mental. Aunque hay quienes por distintos motivos van padeciendo crecientes estados de ansiedad y depresión (6), el abuso de sustancias, los intentos de suicidio (y también los consumados) (7) (8)y demás, tanto en adultos como en niños (donde se presentan conductas regresivas cada vez más frecuentes tales como incontinencia urinaria y fecal, fobias, pesadillas y terrores nocturnos, entre otros).

                Como mencioné al comienzo: hay para rato y es en serio. En pandemia y en pospandemia.

Esto es: bienvenidas las distracciones, los pasatiempos, el humor, los memes, pero la cosa viene complicada.

Se trata no solo de “aguantar” hasta que se termine la cuarentena (9) (es más, después de la cuarentena vienen extraordinarios desafíos para el mundo todo), sino de seguir viviendo, en la cuarentena y pese a ella.

Seguir viviendo haciendo lo mejor posible de y por nuestras vidas y la de los demás.

Solidariamente.

               

               Dr. Miguel Angel de Boer

Comodoro Rivadavia, junio 6, 2020

               

(*) Ver en este link la 1ra Parte  https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2020/03/algunas-consideraciones-para-el.html

(**) Como pueden ver escribí este artículo en junio del 2020. Como me parece que puede ser de interés, tal vez testimonial, es que lo hago público en este mes de febrero del 2022.

 

 

(1)     Lo cual tiene que ver, entre otros factores, con los cambios que se producen en el Ritmo Circadiano (que se vinculan a los relojes biológicos, que son los que regulan distintas funciones como el sueño, la alimentación, temperatura, secreción hormonal, etc.), que, sumado a la pérdida de la rutina que se tenía en la pre cuarentena (con alteraciones en los horarios de sueño, excesos de pantallas, alimentación irregular y demás), reforzó aún más la vivencia de irrealidad. De ahí que el refugio en los recuerdos, mirando álbumes de fotos, videos, retomando contactos mediante llamadas por voz o videollamadas con familiares y amigos, se convirtieron en modos de tolerar la angustia que nos fue generando.

(2)     Coincidente con la etapa de agotamiento debido al estrés crónico (ver primera parte) se van exacerbando  o produciendo recaídas de quienes tenían un padecimiento previo (entre los que se destacan los ataques de pánico o angustia y los episodios depresivos, descompensaciones en el caso de las psicosis, etc.). o bien en la aparición de síntomas en quienes venían sintiéndose estables, lo cual genera un gran desconcierto. “Ahora que puedo salir no tengo ganas”, “empecé a trabajar, pero me canso muchísimo”, son algunas de las frases que se escuchan de quienes ya vuelven a la flexibilización. “Estoy harto, de mal humor, duermo cada vez peor”, “ya no aguanto a los chicos”, de los que aún están en cuarentena absoluta. Los efectos se van manifestando a corto, mediano y largo plazo, y van mucho más allá de que sigan persistiendo o no las causas desencadenantes.

(3)     Cabe agregar que el confinamiento prolongado también puede exacerbar las tensiones y conflictos personales y familiares dado el predominio de los componentes endogámicos de los vínculos al producirse una retracción en el contacto social.

(4)     Algo que jamás imaginé que habría de vivir con motivo de la muerte de mi hijo Manuel en la ciudad de Córdoba el 11 de junio, es decir 5 días después de escribir este artículo. Recién hace muy pocos días fue autorizada la cremación de su cuerpo (agregado el 16-11-2020)

(5)     Como ocurre con quienes tienen menores recursos. Y no me refiero solo a lo socioeconómico, sino también a lo cognitivo y emocional y al apoyo familiar, comunitario y sanitario de que se dispone, que son indispensables.

(6)     Y aun cuando muchos conservan sus trabajos o pueden ir recobrando sus actividades, lejos está de que esto implique una “recuperación” tal cual era AC. (Antes de la Cuarentena, al decir de Alfredo Grande)

(7)     Temas que estoy desarrollando en: https://www.facebook.com/migueladeboer/?ref=aymt_homepage_panel&eid=ARARRZWLJNhxUEQDDbh0OCdRgKuV1XrwmmbTkZgtk5C9AmDD1vQzK2DcnczV0awT19Dgl0IMP-SF_qda

(8)     De acuerdo a los datos de que se dispone (si bien no hay estadísticas precisas) tanto los intentos como los suicidios consumados han ido aumentando desde el comienzo de la pandemia, tanto en jóvenes como en adultos, sea por su vulnerabilidad o limitación de recursos emocionales o cognitivos sea debido a patologías previas (depresiones complicadas, pacientes duales – psicosis y uso problemático de sustancias, demencias, etc.), o por dificultades o pérdida de recursos económicos.

(9)     Que según se observa en el mundo irá concluyendo en la medida en que deje ser tolerable para la población, más que vinculada directamente al fin de la pandemia o la aparición de una vacuna.