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lunes, 20 de junio de 2022

Reportaje realizado por Carlos Alberto Parodíz Márquez del Diario La Unión en el 2011 (*) (**)

 

Desde Comodoro Rivadavia el escritor, médico psiquiatra, y militante, Miguel Ángel de Boer, revisa su historia.
Los recuerdos son como los sueños: se interpretan. Y como la duda es la madre del descubrimiento, es oportuno hacerlo con este respetado profesional y elegido autor, publicado en el mundo, para conocerlo.
Escritor y médico psiquiatra, sus actividades se nutren de una resistencia llamativa que lo realimentan.
Un militante político que perdió una esposa (María Haydée Rabuñal), muerta por la represión, se sobrepuso para dar su experiencia y elaborar la contención que la tarea demanda.
Ayuda a rehacer lo deshecho y esa solidaria vocación lo devuelve
reconvertido en un poeta caudaloso, ensayista respetable y narrador de garra, que puede verificarse según se lee.
La aventura de vivir y ayudar para que ello ocurra no es una tarea menor y se desliza en la construcción de sus respuestas.

–¿Cuál es tu historia, Miguel Ángel de Boer?
–Yo soy oriundo de Comodoro (Rivadavia) y nací en 1950; mi ascendencia es de abuelos sudafricanos y holandeses, Boer; ellos llegaron después de la guerra (anglo- boer, 1899), que duró cuatro años y fue cruenta, porque eran combatientes resistentes. Agrego que estos “boer” (madres, esposas e hijos principalmente) sufrieron en los campos de concentración ingleses y algunos fueron desaparecidos. Todo esto mucho ante antes de ser Sudáfrica.

–¿Y qué fue de tus estudios?
–Estudié la primaria en la región, en campamentos de YPF en colegios estatales, hice el secundario en el Nacional Perito Moreno, que era de excelencia donde terminé en el ‘66. Ya había ocurrido el golpe de Onganía.
Tengo la suerte de tener una formación media muy buena, gracias a mis padres que me brindaron lo mejor que pudieron. Soy hijo adoptivo, busqué a mis padres biológicos durante bastante tiempo y estuve cerca de conseguirlo, pero aún no logré dar con ellos.
Luego cumplí con uno de mis primeros grandes sueños, que fue estudiar medicina. Lo hice en Córdoba por el prestigio que tenía la Universidad. Fue en 1966-67.
Tengo una esposa muerta, previo al ‘76, con quien estudiaba.
Ya habíamos estado en la cárcel. Murió en un enfrentamiento.
Cosas de la vida: un militar me dio el título, investido como decano, en la Facultad.
Después regreso a Comodoro y empiezo a trabajar en un servicio de Psiquiatría, de donde fui expulsado por la Ley de Seguridad. Pero fui armando un espacio profesional que se fue afirmando con el tiempo, uno de cuyos jalones fue la constitución del Centro de Investigación y Atención Psicopatológica (CIAP).
–¿Y el acercamiento a la literatura?
–Tuve la suerte de aprender a leer a los cuatro años. No tengo preferencias,
soy lector errático, ecléctico. Soy de leer cinco o seis libros a la vez.
–¿Qué resultó de la experiencia de escribir?
–Escribir para mí se fue construyendo; primero ensayos por la profesión, después empiezo a escribir artículos para diarios locales sobre salud mental, sobre hechos sociales y su relación con la salud. Paralelamente cuentos, relatos y poemas. Esto fue aproximadamente entre el ‘83 y el ‘90.
Durante la dictadura escribí relatos que nunca publiqué, relatos y poemas sobre mi experiencia cordobesa y, dadas las condiciones, jamás pensé en publicarlos, aunque estoy pendiente de concretarlo.
-¿Cómo se ve ese recorrido?
–La suma de trabajos constituyen mi primer libro, “Desarraigo y depresión en Comodoro Rivadavia (y otros textos)” de 1993, cuya tercera edición lancé este mes.
Ese libro está en todo el mundo, sobre todo en universidades, es materia de estudio en la Sorbona, en Córdoba, en España, contiene artículos orientados a la salud mental. Utilizo un lenguaje coloquial y prosa poética. Ha tenido un gran reconocimiento, que me sorprendió muchísimo. La primera edición fue
en 1993 pero los artículos datan del ‘83 en adelante.
Posteriormente publiqué poesías en distintos medios locales y en Buenos Aires, en Antologías.
En el 2002 en Noruega, publican una Antología que es anual y aparezco junto a García Márquez, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, antología donde hacen aparecer escritores relevantes de Latinoamérica, que se distribuye en el mundo. El título es “Anuario sobre Latinoamérica”.
–¿Cómo fue ese impacto?
–El primer impacto lo recibo con el primer libro y una carta de Ernesto Sábato felicitándome. Con el tiempo intercambié correspondencia con numerosos autores, muchos de los cuales yo admiraba profundamente, como el amigo Osvaldo Bayer, entre otros.
Otra antología se realizó en Roma en el 2005 cuyo título es “Pace e Libertá, la battglia delle idee””. La venta estuvo destinada a reconstruir el museo africano en Cuba. Allí también hay un texto de Benedetti.
También en el 2005 mis poemas “Me dejaron tu pulóver verde” y “Catorce destellos (y uno más)” fueron publicados en la antología World Anthology of Contemporary Poets, con poetas de todo el mundo. La elección estuvo a cargo de un poeta rumano, Dorin Popa, a quien conocí por la web.
En 2006, en Letras del mundo, editado en Buenos Aires, incluyeron mi poema “Rimemberes” en la antología “Pura luz contra la noche”, y tuvo una gran difusión en el mundo.
También en el libro que sacaron Las madres de Plaza de Mayo en el 2006 “A los 30 años por los 30.000 memoria verdad y justicia” donde se encuentra "Me dejaron tu pulóver verde”.
También publico artículos profesionales, uno de los cuales forma parte del libro “Comprender las Psicoterapias” de Ed. Ricardo Vergara.
Muchos de los textos citados han sido editados en chino, en árabe, como también he sido traducido en Israel, por ejemplo.
Ahora están por publicar en Roma poemas que saldrían en el 2012 (Buona letra- Antología 1 – Editoriale Giorni).
Y muchos de mis textos se encuentran en numerosas páginas, blogs, y publicaciones tanto literarias como profesionales.
Mis próximos libros son de relatos, de ensayos y de cuentos.
–¿Algunas percepciones?
-La vida es compartir. La literatura es poner en palabras la vida misma. Dios,
si es que existe parece estar distraído, pero más me preocupa que muchos
hombres lo estén.
*Fuente: La Unión Espectáculos y Cultura 4/12/11
** Buscando entre mis archivos, encontré este reportaje, el cual ya no recordaba. Me pareció que podía ser de interés compartirlo. Realicé algunas correcciones y/o aclaraciones del original, respetando la edición del
periodista.
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jueves, 24 de marzo de 2022

Algunos intentos

 

         El título viene a colación de las veces que intentaron recapturarme o secuestrarme en relación a mi militancia revolucionaria en los 70, luego de haber sido detenido en el Servicio de Informaciones que estaba ubicado en el pasaje Santa Catalina -pegado al Cabildo- en la ciudad de Córdoba, de donde luego fui trasladado sucesivamente: a la comisaría ubicada en el Boulevard Guzmán (1), luego a la Cárcel de Encausados de barrio Güemes (2) y finalmente a la Penitenciaria Provincial en barrio San Martín (donde lo que viví allí también merece otro relato) y posteriormente liberado.

            Cuestión que, luego de quedar “libre”, tuve que pasar a vivir en la semiclandestinidad por temor a que volvieran a apresarme, lo cual se me complicó, porque un tiempo después me alejé de la militancia “orgánica” porque entendí que los objetivos ya no eran posibles, tanto por las “condiciones” subjetivas como objetivas, cosas que ya se venían debatiendo hacía algún tiempo. (3). Es decir, a partir de entonces ya no contaba, por decisión propia, con la estructura ni el sostén de la organización y eso implicaba valerme con mis propios recursos.

            Sigo. Como yo me sabía en peligro, para “moverme” -como decíamos entonces - usaba una doble documentación de identidad: mi cédula original, legal, que usaba para poder presentarme a rendir las materias de medicina que me quedaban, y otra, falsa, para poder circular, con la que logré pasar más de un control sin problemas ya en dictadura. Documento falso, cabe mencionar, que había realizado por mi cuenta, claro, ya que era una de las cosas que me ocupaba en la militancia. (4)

            Tomé esos recaudos porque sabía, por la información que tenía, que no figuraba en ninguna lista de búsqueda “por derecha”, en ese momento. Toda una historia (5). Aunque después, mucho después - es decir hace pocos años - me enteré que había estado con una orden de captura a nivel nacional (tengo la documentación que me dieron en el Archivo de la Memoria de Córdoba), la cual se extendió hasta 1982, año en que ya ejercía hacía tiempo profesionalmente en Comodoro. Las razones por las que no fui capturado y/o desaparecido, aún me resultan incomprensibles, aunque tengo algunas hipótesis.

Pero, vuelvo a Córdoba y al motivo de este relato.

Como sabía que los “servicios”, principalmente la patota de Informaciones y “Sérpico” (6) - uno de los “cuadros” de la represión y miembro de la Triple A cordobesa, que había sido uno de mis torturadores y que se quedó con la “sangre en el ojo”) (7) - me estaban buscando, yo me movía permanentemente de un lado a otro, con el apoyo de la inolvidable solidaridad que recibí de amigos y compañeros que me alojaban en sus viviendas al haberme desvinculado de todo contacto vinculado a la militancia organizada. Si, recuerdo que mis queridos compañeros de la “orga” (uno de ellos el querido  Sergio “Tano” Bufano), me siguieron ofreciendo todo el apoyo (dinero, contactos, pasaportes, etc.) que estaba a su alcance para que me fuera del país, pues temían por mi seguridad y mi vida, cosa que siempre recordaré con todo afecto. Pero lo que yo quería era terminar mi carrera, por lo que preparaba mis materias y las iba rindiendo en la medida que podía, con solo una muda de ropa, mi guardapolvo y la libreta de estudiante y mis apuntes, trasladándome en una bicicleta que no tengo idea de donde la había obtenido.

            Pero voy al tema central.

El primer intento de secuestro o captura fue con motivo del entierro de Atilio López y Juan José Varas, quienes habían sido acribillados a balazos, precisamente, por la Triple A cordobesa (Comando Libertadores de América). Digo precisamente porque la patota de Informaciones, como mencioné, formaba parte de la misma. Atilio había sido líder de la UTA (Unión Tranviarios Automotor) y uno de los protagonistas destacados del Cordobazo, y posteriormente vice gobernador del gobernador Obregón Cano, ambos derrocados en el “Navarrazo”. (8).

El cortejo partía desde su casa en Barrio Empalme hasta el cementerio San Jerónimo. Como uno de los lugares de paso era la Plaza Colón, nos dirigimos hacia allí con algunos amigos y compañeros, entre ellos Norberto “Negro” Schiavoni (que estaba destrozado de dolor porque el Gordo Varas era uno de sus más queridos amigos), para brindarles nuestro homenaje. Fue entonces que la patota me identificó, justo en el momento en que ya empezábamos a dispersarnos y retirarnos de la plaza, y se me vinieron al humo. Ni bien me di cuenta, emprendí mi huida entre la multitud, rumbo a la Cañada. Iba a los piques por la calle 9 de Julio intentando escabullirme, pero ya cruzando la Cañada pude observar que estaban detrás mío, por lo cual aceleré mis pasos rumbo al centro. Mientras pensaba hacia dónde ir, llegué a la calle Rivera Indarte con la idea de ir hacia la Colón, pero antes de llegar a la esquina, al ver el cine, no dudé un segundo en sacar una entrada y meterme al mismo. Allí permanecí unos minutos, viendo si entraba alguno de mis perseguidores, al cabo de los cuales, todo transpirado, me asomé con precaución y, al comprobar que no había nadie, salí a paso lento hasta la Colón desde donde, luego de tomar varios “bondis” para asegurarme de que no me siguieran, llegué a la casa de unos amigos, ya no recuerdo de quien ni en cual barrio.

La segunda vez fue en la casa donde vivíamos con la Flaqui, hasta que ella decidió ir a Buenos Aires por un tiempo. De esto hice un relato que tal vez muchos conozcan (9).

El tercer intento fue en el entierro – otro- esta vez de mi querida Mary -María Haydée Rabuñal, la Flaquita (10) en el también, Cementerio San Jerónimo.

Al dolor tremendo -uno de los más grandes de mi vida - de su violenta muerte en Buenos Aires, se agregaron que no pude ir por sus restos y que mi situación se agravaba aún más dado que sabía que la persecución se iba a acentuar. No obstante, y pese a todas las recomendaciones de amigos y compañeros yo estaba decido a ir a despedirla en persona.

Antes de que yo llegara, algunos compañeros se adelantaron para “estudiar” el lugar por si me estaban esperando. Fue así que llegué cuando ya estaban introduciendo el cajón en el nicho donde solo se escuchaba el llanto de todos (aún recuerdo a Chicha, la mamá de Mary diciéndome “vos nos dijiste que iba a pasar” y el grito de dolor indescriptible de Eugenio, el padre, mientras yo miraba atónito el nombre en la placa de la tumba: “María Haydée Rabuñal de de Boer”) y el apuro angustiante por tener que quedarme el menor tiempo posible. En eso, alguien me avisa que la patota estaba llegando, por lo que, casi sin pensarlo, empecé a correr entre las tumbas sin mirar para atrás, para evitar no solo que me atraparan, sino que me “bajaran” de un tiro. No sé cómo, en unos minutos llegué a la casa de Rubén Oscar “Bencho” Ferro y su esposa Susana que vivían en Barrio Alberdi, compañeros de estudio de medicina, a quienes nunca voy a dejar de agradecerles la infinita generosidad y compromiso que tuvieron (aún a riesgo de sus vidas) cobijándome con todo su cariño en aquellos aciagos días.

No recuerdo si antes o después, hubo otro episodio que paso a relatar.

Yo iba en un “bondi”, cuando en una parada veo que sube uno de los de Informaciones que me reconoce. Rápidamente deduje que seguramente estaría armado e iba a intentar atacarme, por lo que puse mi mano derecha detrás de mi espalda simulando estarlo yo también. Yo ya sabía que ellos sabían que yo no era ningún “perejil” (11), por lo que – también supuse- no se iba a arriesgar así nomás.  No sé durante cuantas cuadras nos estuvimos sosteniendo la mirada, hasta que en algún momento en que se detuvo el ómnibus se bajó imprevistamente. Yo esperé apenas una o dos paradas y también descendí porque era “posta” que ni bien pudiera iba a dar el aviso (por suerte no existían los celulares todavía), y tomé el primer ómnibus que pude. Y nuevamente, hice varios cambios – caminando varias cuadras entre uno y otro, para ver si me seguían – hasta que llegué a no sé a recóndito lugar de Córdoba donde pernocté esa noche.

Más adelante, ya estando en Comodoro en plena dictadura fui “detectado” cuando trabajaba en psiquiatría en el Hospital Alvear y me “aplicaron” la Ley de Seguridad, por lo que no podía trabajar en ninguna institución pública (ni privada).

Lo que se desató después fue un verdadero infierno para mí y mi familia. De todo esto hice un “Breve relato de mis vicisitudes como terapeuta durante la dictadura militar” que presenté en el Primer Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos organizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo y posteriormente en otros, que con el tiempo dejó de ser breve porque lo seguí desarrollando y que seguramente algún día publicaré en su totalidad.

 

Para concluir.

Creo que sobreviví gracias a una combinación, casi milagrosa, de habilidad personal y de práctica militante. Pues la preparación y la experiencia fue de menor a mayor, dado que arrancamos casi de cero hasta que, en el corto lapso histórico que duró toda esa etapa, llegamos a niveles de complejidad que ahora me parecen increíbles.

 

Pero también a que la solidaridad de numerosas personas, tanto por afinidad ideológica, pero mucho más por el afecto y el respeto más profundo, que me tendieron una mano y me acompañaron pese al riesgo que eso significaba, mucho más instalada ya la dictadura.

Compañeros, amigos, familiares, conocidos, colegas, pacientes, lo hicieron de las más variadas maneras, muchas de las cuales aún desconozco, puesto que mucho de ellos ya no están y no con todos pude hablar de todo lo que aconteció.

Por todos ellos, sigo viviendo.

Por todos ellos, sigo cantando.

 

Miguel Angel de Boer

Comodoro Rivadavia, 2020- marzo del 2022.

 

A 46 años del Golpe!

 

 

(1)   Aquí un relato de algunas vivencias en esa comisaría

https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2011_07_17_archive.html

(2)   En donde participé de la huelga de hambre más prolongada (17 días) que hubieran realizado los presos políticos hasta ese momento, entre otras de las tantas vivencias que tuve allí, y que compartiré en algún comento.

(3)   Recuerdo que cuando tomé la decisión, escribí un documento interno donde fundamenté mi alejamiento y al que subscribieron numerosos compañeros. Muchos años después, ya en democracia, me encontré por casualidad con militantes que habían pertenecido a otras organizaciones, quienes me hicieron saber, muy conmovidos, que en parte seguían vivos porque también habían leído el documento cosa que los decidió también a “mandarse a guardar”. El eje del documento giraba en torno a las prácticas autoritarias crecientes y a la militarización de las organizaciones revolucionarias, en desmedro de la lucha política propiamente dicha, es decir el trabajo en las bases. Lejos estaba de imaginarme lo que vendría después.

(4)   Con esto de las dos cédulas la historia es increíble. Resulta que nos detuvieron (íbamos con la Flaqui y dos compañeros en un vehículo) porque al patrullero les resultamos sospechosos. En la requisa me encontraron las dos células porque no alcancé a tirar la falsa. De ahí a Informaciones y todo lo que sigue. Lo increíble es que era tal la confusión que se generó en el interrogatorio (eso hasta que allanaron la casa), que no sabían quién era, si el del documento real o el falso. Y yo, mutis, para ganar tiempo. Más increíble aún porque cuando quedo libre, no sé cómo, me entregan primero una de las cédulas y luego la otra, porque lo que las seguí usando hasta que me fui definitivamente de Córdoba.

(5)   Parte de la misma se puede leer en: https://www.deigualaigual.net/cultura/historia/4decadasdictadura/2016/676/la-noche-del-golpe/

(6)   Ver : https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2014/03/2-el-22.html?m=1

(7)   Lo de “sangre en el ojo” ya lo mencioné alguna vez, pero viene a cuento agregar que: cuando parte de la patota fue a allanar nuestra casa, descubrieron de casualidad material que me comprometía y esto porque no encontraron lo más importante (de haber sido así, creo que hoy no estaría escribiendo esto), debido a que no dieron con el “berrete”, es decir un escondrijo ubicado tras una falsa pared.  Como yo no había dicho nada al respecto (ni sobre ninguna otra cosa que me comprometiera o comprometiera a algún compañero) se enfurecieron aún más luego del hallazgo.

(8)   Golpe dirigido por el jefe de la policía cordobesa teniente coronel Antonio Navarro y que fue un adelanto de lo que sería el golpe de estado. https://es.wikipedia.org/wiki/Navarrazo

(9)   https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2013/08/mary-el-mantel-la-libreta-y-unas-pocas.html

(10)      https://lasbabasdelangel.blogspot.com/2011/08/la-flaquita.html

(11)      Es decir, un militante de base o superficie, sino que ocupaba (no estaban enterados de mi alejamiento) un rango importante en la organización que, también sabían, no era ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) ni Montoneros, pero sí que era una de las principales por su historia y envergadura.


sábado, 18 de agosto de 2018

Desnutrición: una enfermedad social (1972)


A propósito del aniversario de la muerte de Mary (María Haydée Rabuñal, la Flaquita) (*) el día 3 Agosto,  encontré entre mis papeles una monografía que hicimos juntos cuando estudiábamos medicina en Córdoba, sobre la desnutrición y sus consecuencias. La investigación la hicimos en el Hospital de Niños en el año 72. Trabajábamos allí como practicantes ella en hemoterapia y yo en anestesia. Les comparto un copia de la primera y última hoja y una de las fotos que sacamos de una mamá con su hijo. Por cosas cómo éstas, las que vivíamos día a día, estábamos convencidos de que solo una Revolución podría acabar con tanta injusticia y dolor. Ni nos imaginábamos lo que vendría después, y menos que aún hoy él hambre y la miseria pudieran acrecentarse tanto, lo que enaltece aún más su recuerdo y su entrega.



(*) Quien era mi esposa y compañera. Nos conocimos estudiando medicina y el fragor de la lucha estudiantil, desde antes del Cordobazo. Militamos en forma independiente participando de la Coordinadora Estudiantil primero y de la Agrupación de Practicantes de los hospitales de Córdoba después. Murió en la lucha revolucionaria con el sueño y objetivo de un mundo más justo a los 26 años de edad. 

viernes, 25 de marzo de 2016

A 40 AÑOS DEL GOLPE (III) - POEMAS ( 2da. recopilación)




ME DEJARON TU PULOVER VERDE (·)
                                                                                                                                                                         
                Me dejaron tu pulóver verde
                        cuando te fuiste

                        Llevándose el verano aquel
                        el del cielo tibio que con sus noches
                        nos guarecía del mundo entero en nuestro lecho

                        Cuánta dicha encontraba entonces mi anhelo
                        En tu sonrisa
                        En las palmas de tus manos
                        En tus suaves cabellos recorriendo con ternura
                        todo mi cuerpo

                        Me dejaron tu pulóver verde
                        cuando te fuiste

                        Dejándome tu aroma
                        que mil veces olí desfalleciente
                        evocando tu mirada
                        añorando tu desnudez
                        la tersura de tus labios
                        y esas palabras que no podrá borrar el tiempo

                        Porque no pudo el odio
                        ni la avasallante muerte
                        desterrar mi amor
                        ni mi carne dolida cedió al intento
                        de que me robaran tu recuerdo

                        Me dejaron tu pulóver verde
                        cuando te fuiste
                        Pero no pudieron llevarte
                        porque estarás conmigo
                        para siempre


                        (·) A María Haydée Rabuñal, estudiante de Medicina cordobesa, querida esposa y compañera.        


                        Miguel Angel de Boer




RIMEMBERES


TIEMPO

Si te preguntan

cuanto te tuvieron
cuanto te torturaron
cuanto hace que te pasó
                       
Es porque ignoran

que allí donde se vive la muerte

los días
  las horas
      los minutos
      los segundos
                                                                                                    son fugaces y eternos     


ACLARACIÓN

Lo que ustedes tienen que entender
es que:
          como se portan mal
         les tenemos que hacer chas chas en la cola

Y…ahora hablá pibe…o te reviento…hijo de puta…!!!



HIGIENICOS

I

Uno de ellos
agotado
dejó de pegarme
y se puso a lavar la vajilla
             ( la puta que los parió aquí nunca limpia nadie)

Luego
acomodó las cosas
se secó las manos mirándome
con la mirada mirona

y continuó apaleándome
me / ti / cu / lo / sa / men / te


II

Me voy a dar una ducha dijo

mientras se secaba la frente
(tras haberlos torturado salvajemente)

porque si hay  algo que no soporto es este olor a judío de mierda que se  me impregnó en la piel

Regresó al rato
más fresco
y de muy buen humor


dios

En el preciso instante
de infligir
               el máximo dolor

un orgasmo


RESISTENCIA

Estaban convencidos de que resistía
porque me consideraban
            ideológica/política/moral/física
            y mentalmente
            fuerte

En tanto yo evocaba
            con mi cuerpo desolado
el ruido del mar
acariciando la arena y el pedregullo de mis playas

y una frescura luminosa penetró en mi pecho
encegueciendo de vida a la muerte



CUESTIÓN

El asunto es como lograr
seguir siendo
en medio del atroz desamparo del espanto


MONTAND

Cuando me los cruzo en la calle
me acuerdo de Ives Montand en La Confesión

Y siento pena
   por él

            por Montand

  
PARA COLMO

Uno cree que después de eso
al menos ya no habrán  mas dolores
tan dolorosos
en la vida


LA REVANCHA

No olvidarla
No olvidarlos
No olvidarnos

Seguir trepando la vida
Cabalgarla
Revolcarnos en ella

Hasta dejarla exhausta
De tanto vivirla

Miguel Angel de Boer



Puede ser


Puede ser que nos hayan derrotado

A los que mataron
A los que aún estamos vivos
A los sobrevivientes
A los reaparecidos


A los que lloramos
O no
A los que estamos aplastados
O no
A los que enloquecimos
O no
A los que tenemos esperanza
O no
A los que damos testimonio
O no
A los que callamos
O no
A los que seguimos en la lucha
O no
A los que soñamos
O no
A los que aún seguimos amando
O no

Puede ser

Pero de una cosa no hay duda:
Los desaparecidos serán victoriosos por siempre

Miguel Angel de Boer
Noviembre 2011




Si todo hubiera salido bien


Si todo hubiera salido bien
tal vez el sol sería más brillante
o no habría ningún niño llorando de hambre

Si todo hubiera salido bien
no existirían muros con nombres que duelen como suele doler el dolor no dolido
ni el 24 ni el 12 ni el 6 ni ningún otro día nos retorcerían las vísceras de pena

Si todo hubiera salido bien
no  sé si el mundo sería tan justo y bello como lo soñamos miles de veces
con hospitales vacíos de tanta salud y escuelas llenas de alumnos y maestras felices

Si todo hubiera salido bien
no nos estarían explicando lo que pasó y en vez de andar rodando por este mundo tan afantasmado y delirante que a veces parece mentira

Si todo hubiera salido bien

No sé qué sería de nosotros hoy

Pero vos estarías
ellos estarían
yo estaría
                (y estoy)

Con el alma intacta

Viviendo la vida como hay que vivirla
como siempre la vivimos
viviéndola
viviéndo
la

Miguel Angel de Boer

Buenos Aires. Octubre 21. 2012



Amiga (*)



Fui a conquistarte
siendo un niño asustado
y me recibiste
      sin tenerme en cuenta

 Me hiciste crecer
      a los golpes
y porque no
      a las caricias

 Te conocí de a poco
y me conociste
      a los saltos
Conocerte fue conocerme
y me dejaste
      abandonado

Te amé con toda mi vida
Te odié con toda mi alma

Me diste tanto
y me quitaste
       todo

Yo fui vos
y vos fuiste
        yo
Y aún recuerdo tu luna
tus fríos
tu regazo

Me alentaste
      y perseguiste

Te canté
      y me cantaste

 Me hiciste hombre
      me empequeñeciste

Supe del horror
      y la esperanza

Y quise olvidarme de vos
olvidándome
de mi
      sin poder

Y en mis noches de duelo
que son también de regocijo
porque aún no muero
      (y he muerto tantas veces que ni yo lo creo)
mi corazón me dice que
      Córdoba amiga
            todavía
                  te quiero.

Miguel Angel de Boer

(*) Poema que escribí hace ya varias décadas.