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martes, 26 de junio de 2018

Pañuelo verde


-¡Hola Toto!
- Qué hacés Tano…
-¡Eh!¡Che! ¡Qué cara!
- Te diste cuenta…
- Pero si nos conocemos de toda la vida, Totín
-Y…¿cara de qué me ves?
-La verdad, la verdad…¡de cordero degollado!
- Si….diste en la tecla. Si no degollado, acorralado, asfixiado….con las bolas por el suelo
-Ya sé… Otra vez tu mujer…
-¿Y quién va a ser sinó?
- ¿Qué pasó ahora, mi viejo?
- Lo de siempre…pero ahora está insoportable…no sé qué más quiere de mí
- No me digas…¿está muy densa?
- Imaginate. Viste que siempre fue bastante rompebolas…pero ahora… con todo lo que les pasa a las mujeres…
- ¿A qué te referís?
- A las movilizaciones, a lo que están haciendo y diciendo. ¡Rebelándose contra todo…!!
- ¡Uy!¡No me digas!....¡se hizo feminista!
- Si. No se saca el pañuelo verde ni para ir a cagar. Nos rompe las bolas a mí y a los chicos bajando línea todo el tiempo.
- Menos mal que no estoy en pareja….menos mal….
- Tenés culo Tano, creéme. Vos que a veces puteás porque te dejó la Gringa. Tenés un culo gigante…
- Tenés razón. ¿Sabés que me parece haberla visto en la tele cuando se movilizaron en el Congreso por lo del aborto? Un escalofrío me corrió. Te imaginás lo que debe ser ¿no?
- Peor que mi jermu, debe ser. Seguro.
- Y contame Tatito, ¿está muy pesada la Tati?
- ¡Uf! ¡Tremenda, está! No para de hablar y, como te dije, bajar línea. Ahora todo es machista. Culpa del patriarcado, como dice ahora. Cualquier cosa es un abuso. Ya no puedo ni tirarme un pedo tranquilo en mi propia casa.
- ¡No me digas! ¡Qué lo parió! Pero si vos siempre fuiste un muy buen marido con ella.
- Vos sos testigo, Tano. Siempre hice todo por ella…y por los chicos. Me rompí el culo laburando. ¿Le faltó algo alguna vez?
- Y….que yo me acuerde no. Lo básico siempre lo tuvo. Por ahí no le pusiste un palacio, pero, como todas las mujeres, ella siempre fue muy exigente.
- Gracias por decirlo, Tano querido. Es como decís, lo esencial siempre lo tuvo. Es cierto que podría haberle dado más, sino fuera por la timba y las putas.
- Pero eso porque te enfermaste Tato querido. Te volviste un adicto, un compulsivo.
- Sí. Pero ella nunca lo entendió del todo, ni todo lo que hice para superarlo.
- Viste cómo son las minas. No se dan cuenta de algunas cosas.
- De las cosas de uno. Porque ahora se da cuenta de todo lo que es a favor de ella. Como todas las que están en la movida. Insoportables están.
- Tremendo. Hasta hay que tener cuidado de como las mirás en la calle. Ni hablemos de tocarles el culo. ¡Cómo cambió todo, mi dios!
- ¡Nooo! Si yo tengo que cuidarme con Tati que es mi esposa, imagínate con una fana loca en la calle, o en el subte. De piedra tenemos que ser ahora.
- ¡Qué suerte que no estoy en pareja! ¡La puta que lo parió!
- Orto puro, Tano.
- Pero vos, la verdad, siempre fuiste considerado con tu mujer
- Decímelo. Además de laburar como un burro, siempre estuve en los detalles. Y todavía estoy, a pesar de los años. Como estar siempre atento cuando cambia de perfume. De toque voy y les compro- y las obligo a usar el mismo perfume- a las minas con las que ando en ese momento.
-¡Un caballero! Eso fuiste siempre. Lo sé. Y cómo esas, tantas cosas.
- ¡Tantas! ¿Vos sabes lo que es bancar que hable de fútbol como si supiera?
- ¡Uhh! ¡Que cagada! Lo veo con mi cuñada, la jermu de mi hermano. Y parece que con el Mundial se excitan más con el tema.
- ¡Ni que hablar! Se vuelven futboleras, patriotas, te quieren explicar las jugadas…
- ¡Y se recalientan con los jugadores también!
-¡Eso! Por eso cuando miran los partidos se la pasan guasapeando con las amigas. De calentonas.
-Y vos….te tenés que quedar en el molde
- Y… Mirá si le digo algo y me denuncia por maltrato. No te digo que está al mango con todo esto.
- No sos el único, Tatito querido.
- Ya sé Tano. Pero yo sufro lo mío.
- Y…sí.
- Aunque es cierto lo que decís. No soy el único.
- ¿Qué? ¿Te acordaste de algo?
- Si, ahora que mencionamos lo del Mundial. Me acordé del pobre tipo que le hizo la joda a la rusita.
- ¡Uy! Pobre tipo. Lo hicieron mierda por una boludez. Lo viralizaron.
- Una boludez total, Tano. Un chiste inofensivo. Una jodita inocente. Además la rusita no entendía nada de lo que le hizo decir.
- ¡Viste! Que hijas de puta, y los putos de los periodistas también.
- Obligados por cómo están todas.
-Y sí. Sino la ligan ellos también.
- Pobre tipo. Lo vi dando las explicaciones cuando llegó a Ezeiza.
- Hecho mierda estaba
- ¿Viste la cara que tenía?
- Y lo hicieron mierda para siempre. Un hombre de bien, con esposa, hijos.
- Y sí. Aclaró todo los que las quería a la mamá y a la hija, que no tenía nada contra las mujeres y le pidió perdón al pueblo de Argentina y de Rusia.
- Un hombre de bien, realmente. Que también se debe haber roto el orto laburando como un marrano
- Vendedor de coches era ¿no?
- Por eso. Un laburante. Aunque en ese rubro hay algunos que son unos hijos de puta no podemos generalizar.
-Los que yo conozco, son buenos tipos. Bueno, a mí nunca me cagó ninguno.
- Pobre tipo.
-Una víctima del fundamentalismo feminista que estamos padeciendo.
- Totalmente
- Aunque mi sobrinita, la que estudia psicología, me dijo que el tipo estaba marcado por el apellido desde el nacimiento.
- ¿No me digas? ¿Porqué?
- Porque se llama Pen-ovi, así lo pronuncia ella, y lo mismo le pregunté yo.
-¿Y que te dijo?
- Tío, me dijo, pasa que no leíste nunca a Lacan.
- ¡Uhh! Seguro que es un boludo feminista. Son los peores.
- Seguro.
- Seguro que también se pone un pañuelo verde el forro…
-Seguro.

Miguel Angel de Boer
Junio 2018

viernes, 20 de diciembre de 2013

Los fines de año


 “Este año otra vez se me pasó volando”, “todavía no saqué el arbolito del año pasado” o “en casa ya ni lo armamos”, son algunas de las expresiones que suelen escucharse a medida que nos vamos acercando a “las fiestas”.  El fin de año, que llega casi abruptamente por un transcurso del tiempo que percibimos cada vez más acelerado, nos impone - también vertiginosamente -  la irreductible certeza de nuestra finitud y la de nuestros seres queridos, es decir, de aquello que tal vez sea lo único verdaderamente esencial para darle significado a nuestra existencia.
                Cierto que el fin de año también es época de sueños, esperanzas y renacimientos, pero es a otros aspectos a los que voy a referirme. No por melancólico, sino porque son los que posibilitan que en los fines de años se expresen estados de ansiedad y estrés, pánico, fobias, irritabilidad, intolerancia, conductas de riesgo, accidentes, abuso de consumo en todos los órdenes y los más diversos conflictos y descompensaciones. Es decir, todo lo contrario a un encuentro de paz, reflexión y alegría (que no lo es la euforia maníaca) que correspondería a la celebración de la vida a pesar de sus sinsabores.
                Es que al aproximarnos a  estas fechas  las vivencias de las pérdidas se acentúan. Sean económicas, de salud, familiares (separaciones, fallecimientos) o académicas. Sean reales o simbólicas. Los duelos (lucha, dolor) cobran una intensidad distinta a la de otras épocas del año, por lo que quienes atraviesan estas circunstancias (¿quiénes no?) deben afrontar ahora con toda su crudeza el proceso emocional y afectivo que esto conlleva. Los que no están lo están menos, hay lugares vacíos en la mesa, las ausencias no se pueden enmascarar, las lejanías se acentúan. La soledad o los sentimientos de soledad se tornan mucho menos tolerables, todo lo cual suele conducir a la depresión y el aislamiento, a una mayor vulnerabilidad.
Tiempo de evaluación y de balances, de lo que se logró y lo que no. Los problemas no resueltos reclaman con urgencia su plena satisfacción, las demandas se desbordan, las tensiones buscan su descarga perentoriamente. Así, las recriminaciones, las acusaciones, los “pases de factura”, los resentimientos, las culpas, los autorreproches, se van imponiendo involuntariamente, obsesivamente.  De ahí las conductas impulsivas, la agresividad en todas sus formas, la violencia, como expresiones de la impotencia, del sufrimiento, del dolor. Por el incumplimiento de expectativas y decisiones que no han sido realistas o bien porque a veces las cosas salen mal. Se trate de un infortunio amoroso, una mudanza desafortunada o un conflicto laboral o político resuelto insatisfactoriamente.  Claro que todo depende de las circunstancias que a cada uno le toca en suerte vivir,  pues no es lo mismo perder en un negocio en la bolsa que padecer una injusticia o ser víctima de un delito o una discriminación.
Las exigencias que la cultura del éxito y la satisfacción consumista imponen, no dan lugar a la frustración, al error, a las duda, a la tristeza, al fracaso, sino que por el contrario deshumanizan la existencia vaciándola de su contenido primordial, cual es el crecimiento a través de la experiencia y el aprendizaje. Imperativo consumista que, potenciado por la anomia y los modelos de inmoralidad que se exhiben con total impunidad, motorizan un “vale todo” que exacerba aún más al individualismo por sobre la solidaridad, a la destructividad por sobre la capacidad de pensar  y actuar creativamente.
Es por ello que para muchos el anhelo es “pasar las fiestas lo más rápido posible”, como modo de atemperar el momento de fragilidad que los atraviesa.  Así como para otros es una oportunidad de encuentro y afianzamiento.
Lo dable para todos sería la integración, el reconocimiento de lo que fue y lo que es: un año más y un año menos. Comprender que es a partir de la aceptación - que no equivale a gusto - de la realidad es posible su transformación.
Que la vida, pues de ella estamos hablando, está para ser vivida. Mancomunadamente.
                Lo que implica sumergirse en todo lo que ella nos brinda para a la vez poder brindarnos a ella, enalteciéndola. Enalteciéndonos.
               
                Dr. Miguel Angel de Boer

                Diciembre, 2013

lunes, 25 de noviembre de 2013

"Yo me vine a atender..." (*)


“…Yo me vine a atender doctor porque me siento mal y no desde ahora sino desde hace mucho tiempo depresión creo que tengo desde chica me parece porque cada vez tengo menos ganas de vivir y siempre estoy enferma y no me encuentran nada ni en los análisis ni en las tomografías  la cabeza me duele toda esta zona y también mareos apetito no tengo como por obligación y si dormir no duermo muy bien pero ya estoy acostumbrada pero vine porque hace como dos meses estoy con una idea que yo no quiero tener y  que ya no son solo ganas de morirme sino que empecé a pensar en eso en el suicidio y no quiero doctor imaginesé pero es que ya estoy muy cansada me duele el estómago también me dijeron que era gastritis pero no me hacen nada los tratamientos porque yo creo que son los nervios por tantos problemas si de familia y la plata que no alcanza mis hijos ya son grandes pero los problemas no terminan y yo de chica como le dije siempre tuve problemas mi mamá también fue muy sufrida como yo éramos muchos hermanos y ella pobre hizo lo que pudo sobretodo aguantarlo a mi papá que la trataba muy mal le pegaba y la insultaba pero ella por nosotros aguantó siempre por eso la quiero tanto y nosotros también le teníamos miedo a mi papá porque nos asustaba bueno si a veces también nos pegaba menos a uno de mis hermanos que le hacía frente era muy malo mi papá pero era le bebida que lo ponía mal en el fondo nos quería pero yo después seguí adelante y cuando pude me fui de mi casa bueno si conocí a mi esposo me casé y me fui y formamos una familia tengo varios hijos que ya son grandes por suerte porque me costó mucho criarlos prácticamente sola porque no soy de acá y mi familia está lejos y nos vemos muy poco nunca me imaginé que iba a venir a vivir tan lejos pero fue por el trabajo de mi marido que es muy trabajador nunca nos hizo faltar nada todos los chicos terminaron el secundario y ahora trabajan menos una de las chicas que se casó y no tuvo necesidad porque el marido está en el petróleo como le decía mi marido es muy cumplidor si a veces es de un carácter fuerte es de gritar cuando algo no le gusta y a mí eso me altera un poco los nervios no me termino de acostumbrar ojalá hiciera como mi hijo del medio que no le hace caso pero él igual sigue gritando a mí me hace acordar a mi papá creo que por eso me da tanto miedo se enoja y grita y grita y yo lo único que espero es que se le pase así me puedo tranquilizar y muchas veces después quiere tener sexo y con eso se calma yo hace mucho que no siento nada pero como sé que  se tranquiliza no me cuesta ya estoy acostumbrada además hace tiempo me ligaron las trompas porque a él nunca se quiso cuidar por suerte eso si le digo nunca  me pegó alguna que otra cachetada pero yo siempre me sentí con culpa porque fue por algo que yo sabía que le iba a caer mal como arreglarme demasiado o usar maquillaje porque es muy celoso hasta de mis hermanos o de las visitas que no quiere que vengan mis amigas ni mi familia pero fui aprendiendo como llevarlo más por mi hijos para que no tuvieran que presenciar esas escenas porque si uno sabe llevarlo es tranquilo solo que tiene costumbre de gritar y a mí me pone muy mal no sé porque no puedo no hacerle caso y me siento como una estúpida además que haría sin él porque es muy inteligente le consulto todo como si pensara por mí y porque fuera de eso lo demás está bastante bien vio y yo si alguna vez pensé en separarme ya a esta edad  que voy a hacer ya voy para los cincuenta ya si no fuera por esta depresión y el zumbido en oídos ah y que me atraganto doctor como si tuviera algo atravesado en la garganta como le decía si no fuera por estos síntomas sobre todo esa idea de matarme la verdad es que no tengo mucho de que quejarme….”

Miguel Angel de Boer
Noviembre 25, 2013 - Día Internacional de la no violencia contra las mujeres-


 (*)  Cualquier similitud con la realidad no es una mera coincidencia