A propósito del aniversario de la muerte de Mary (María Haydée Rabuñal, la Flaquita) (*) el día 3 Agosto, encontré entre mis papeles una monografía que hicimos juntos cuando estudiábamos medicina en Córdoba, sobre la desnutrición y sus consecuencias. La investigación la hicimos en el Hospital de Niños en el año 72. Trabajábamos allí como practicantes ella en hemoterapia y yo en anestesia. Les comparto un copia de la primera y última hoja y una de las fotos que sacamos de una mamá con su hijo. Por cosas cómo éstas, las que vivíamos día a día, estábamos convencidos de que solo una Revolución podría acabar con tanta injusticia y dolor. Ni nos imaginábamos lo que vendría después, y menos que aún hoy él hambre y la miseria pudieran acrecentarse tanto, lo que enaltece aún más su recuerdo y su entrega.
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sábado, 18 de agosto de 2018
Desnutrición: una enfermedad social (1972)
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miércoles, 23 de marzo de 2016
La noche del Golpe (*)
Recuerdo
que, hace exactamente 25 años (en la ciudad de Córdoba, la noche del 23 de
Marzo de 1976), viviendo en la semiclandestinidad - dado que luego de haber
estado en prisión habían intentado secuestrarme tras la muerte de la que era mi
querida esposa y compañera - en una pequeña habitación que compartía con uno de
los tantos compañeros que exponían su vida cobijándome, llegó éste con la
noticia que todos esperábamos: esa noche se iba a producir el golpe.
Luego sacó,
temblando, unas pequeña hojas (facilitadas por un abogado que defendía en aquel
entonces a los prisioneros políticos) donde figuraba una larga lista, en letras
muy pequeñas, con los nombres de quienes – eso creímos en ese momento - iban a
encarcelar.
Aún tengo
presente la angustia con que la recorríamos con el temor de encontrar nuestros
nombres y la desesperación de ir reconociendo a muchos de ellos.
Salimos,
alrededor de las 22 horas, a avisar a todos los que pudimos para que tomaran
recaudos, retornando aproximadamente a las 2 horas del día 24.
Estábamos
lejos de imaginar lo que iba a acontecer. No pensábamos, pese a nuestro miedo,
que iba a comenzar la etapa donde la crueldad, en su máxima expresión, caería
sobre nuestro pueblo para herirlo despiadadamente.
Con el
correr de los días, los meses, los años muchos de los que figuraban en esa
lista fueron secuestrados, torturados, muertos o desaparecidos. Otros siguen
aún vivos.
Fueron
muchos los motivos por los cuales a 25 años, hoy puedo trasmitir lo que aquí
relato. No sin numerosos sinsabores, dolor, y circunstancias por demás penosas,
que ahora no vienen al caso mencionar.
Pero sé
también que sigo viviendo debido al valor y heroísmo de quienes guardaron
silencio ante las peores ferocidades.
No solo a
ellos (a título personal) sino a todos aquellos que hoy no están y que se
llevaron un pedazo de lo más bello del alma de nuestra historia:
a esos
rebeldes, utópicos, idealistas, que creían que la Revolución era posible y que
permanecerán siempre jóvenes en mi recuerdo;
a esos
compañeros que en las fábricas, empresas y lugares de trabajo se sentían dignos
y orgullosos de ser proletarios;
a esos
vecinos que estaba convencidos que el barrio era de todos;
a esos
religiosos que tenían la convicción de que Dios es amor y misericordia con los
más débiles;
a esos
maestros, docentes, intelectuales, profesionales, que consideraban que sus
conocimientos pertenecían a todos,
en fin, a
esos seres bondadosos que no se sentían del todo felices, aunque amaban la
vida, en tanto hubiera injusticia, explotación, miseria, enfermedad, que
soñaban con un mundo nuevo, con un Hombre Nuevo, con una sociedad donde todos
tuvieran oportunidades para desarrollar sus capacidades, a ellos (a las
victimas todas), a quienes nunca voy a dejar de extrañar, les brindo, ya
entrado el 24, mi más cálido, profundo y emocionado homenaje.
Y lo hago
extensivo, con todo mi afecto, a los que siguen estando.
Dr. Miguel
Angel de Boer
Comodoro
Rivadavia, Chubut
Argentina
(·) El título original de este relato
es “A 25 años”, escrito el 24 – 03 –2001
lunes, 8 de diciembre de 2014
Expediente 34065 Juzgado Federal 1° Instancia – Córdoba
Tal el número de
Expediente de la causa penal que se instruyó (el Juez
Adolfo Zamboni Ledesma) contra la Flaqui
, Mary, mi compañera y esposa es decir María
Haydée Rabuñal de de Boer, y a mí , cuando
fuimos apresados en los 70´. El mismo me fue enviado por Gloria de Rienzo de la
Secretaría de DDHH de Córdoba la semana pasada, y recién este fin de semana
pude leerlo en su totalidad, dada la cantidad de fojas que lo componen.
En tanto recorría las
mismas, numerosos recuerdos y emociones se agolparon en mi mente y mi corazón,
tanto de dolor como de alegría. Dolor por todo lo sufrido por la Flaqui y la
compañera que fue apresada junto a su esposo con nosotros. Con Mary, entonces, nos habíamos contado algo de
lo que nos pasó a cada uno. En esos días, tan vertiginosos e intensos, donde
durante nuestra encarcelamiento solo importaba salir en libertad, y luego, ya
libres, seguir con la militancia, todo se constituía en una vorágine que no nos
daba tiempo a nada. Pero seguramente el deseo de generar un dolor evitable,
hizo que no nos dijéramos todo, o si fueron dichas no se hubieran registrado
con claridad, como me doy cuenta que me pasó al leer ahora el Expediente.
Pero no solo los
testimonios y los hechos que se van sucediendo, con sus idas y venidas, que,
como le dije a Gloria en un mail donde le agradecí su envío: ¨leí no sin gran curiosidad, incertidumbre,
esfuerzo y emoción….Me encontré con
cosas que no recordaba, con otras que no sabía, las cuales hicieron que en mi
oscilara la conmoción, la risa, el dolor, la pena, la nostalgia y el sabor de
aquellos días, irrepetibles por su intensidad y plenitud, sin duda
incomparables¨, sino ver nuestras fotos de entonces, me impactaron profundamente
por la verosimilitud que de lo ocurrido da
cuenta el observar nuestros
rostros.
No porque antes no haya
tenido antes evidencias concretas de lo vivido, las cuales compartí en otro
relatos, sino porque en estas fotos, que
nunca había visto hasta ahora, percibo, en un instante, la conjugación no solo de lo que las mismas
expresan en el momento que fueron tomadas - en el Cabildo, luego de haber “pasado” por
el Departamento de Informaciones del
pasaje Santa Catalina – esto es el agobio de lo que habíamos
sobrellevado sino también la traumática incertidumbre de lo que podría
acontecernos de ahí en más. Aunque lejos estábamos de suponer lo que vendría.
Tal vez porque yo sé lo que viví, me detengo con
preferencia en la foto de ella y abruma un profundo dolor al contemplarla.
Con su mirada perpleja,
que transmite el horror vivido, la humillación padecida, junto al miedo, a la
bronca y la entereza frente a lo que pudiera
aún ocurrir. Con ese “desembellecimiento”
al que no nos exponían al sacarnos la foto en esas condiciones : maltrechos, sucios, hambrientos, agotados, desamparados.
Pero también siento que
nuestras imágenes se embellecen a la
distancia, increíble que hayan pasado
tanto años Flaquita, y yo recién viendo
ahora nuestras fotos en el expediente, leyendo tu testimonio, lo que pasó, lo
que te pasó, lo que nos pasó, y vos tan valiente, porque se te ve asustada,
triste, pero tan altiva a la vez, porque resistimos, porque no te doblegaron,
porque me protegiste, a mí y a los compañeros, y yo ya con 64(si como la canción
de los Beatles, te acordás), como no te voy a ver bella, como no voy a
emocionarme y sentirte presente, estremeciéndome como me estremecía cuando te
tenía entre mis brazos, cuando cantábamos juntos, cuando bailábamos, cuando
para nosotros la vida y la revolución eran todo uno, más sabiendo ahora
todo lo que pasó, incluida su muerte.
Con tiempo veré de
publicar algunos pasajes de este, para mí, documento histórico y personal. Pero no quería dejar pasar este momento para
compartirles algo tan conmovedor, como lo he hecho en otras oportunidades,
pronto a cumplirse (el día 10) un nuevo aniversario del Día de los Derechos
Humanos.
Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia ,
Diciembre 8, 2014.
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sábado, 20 de marzo de 2010
Visita
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De paso por Buenos Aires con motivo del Día de la Mujer, decidí ir a conocer el Parque de la Memoria y homenajear a María Haydée Rabuñal, la Flaquita, mi primera esposa.
De entrada me impresionó la magnitud del monumento, mucho mas cuando vi esos muros inacabables con tantos nombres, inacabables también , en sus paredes, pues me brindaba una impactante dimensión visual de lo acontecido. Como pueden ser tantos? Pensé. La puta madre que los parió? Tantos! Tantos!
Y comencé a hacer el recorrido. Sacando algunas fotos y filmando, mientras la historia se me venía encima desde adentro. Irrumpiendo con imágenes, sensaciones, recuerdos, en una vorágine que aturdía mi mente y mi pecho. Pues en la medida que se desplegaban los nombres, se iba desplegando también “mi” historia. Bello, Cabral, Blanco, Castellanos, Jáuregui, Mena. Luego los compañeros masacrados en Trelew con Polti, compañero de estudios en medicina. Y los chicos de la Noche de los Lápices. Y el querido “Negro” Raúl Trigo. Y tantos, tantos, tantos, amigos, conocidos, compañeros, hasta llegar a ver el de la Flaqui. Mary. Negrita. Gordi. Bichita. Querida compañera.
Y entonces el torbellino:
Puta Flaqui como estas tanto tiempo yo bien aquí visitándote no pude venir antes pero estuve en tu tumba no aquí es la primera vez puta después de tanto tiempo cuando hace como treinta y cinco años parece mentira increíble porque yo te recuerdo tan jovencita como la última vez que nos vimos te acordás si éramos jóvenes los dos pero yo ahora acabo de cumplir los 60 pero vos seguís con 26 si yo también sigo con 26 en una parte de mi ja hecho un pendex estoy puta Flaqui tantas cosas que vivimos juntos que hicimos juntos cuando nos conocimos en medicina cuando estuvimos en el Cordobazo en la militancia estudiantil los actos relámpagos la ciudad universitaria en los hospitales como practicantes y en la agrupación y en los barrios los dispensarios metiendo materias y queriendo hacer lo mas extraordinario en nuestras vidas la revolución y me vienen los beatles y el che y camilo los quila y las pelis del sombras y sitrac te acordás del negro flores y el viejo massera el gringo tosco y el cura vaudagna y las tomas del clínicas y la plaza colón y la cañada y que no hicimos Flaqui no sabia que te extrañaba tanto la puta que lo parió y ahora vuelvo a enterarme y me duele hasta la médula como pudo ocurrir si yo te dije que te cuidaras la puta madre y yo que sigo vivo y vos que ya no estas me hace mierda Flaqui todavía y me va a seguir haciendo mierda siempre aunque me acostumbre a este dolor que tal vez no quiera dejarme ni yo dejarlo para no olvidarte pero si sabía que me iba a doler tanto no se si venía perdóname Flaqui pero lo siento así no aguanto me voy a sentar un rato al banco puta madre y este día de sol que es maravilloso y tantos compañeros que no están hijos de puta que hijos de puta como pudieron hacer esto chicos embarazadas ancianos que manga de cobardes estos patriotas asesinos de jóvenes tan jóvenes que chicos que éramos sigo siendo chico yo como la Flaqui y este llanto que no me deja parece que me falta el aire que bronca me da todo que tristeza y que bronca ya volví Flaqui estoy medio a las puteadas y si estamos a las puteadas los que quedamos vivos vos sabes que veo los nombres y mas cuenta me doy del culo que tuve para que seguir vivo y eso me impresiona si decís que supe moverme pero el culo que tuve es gigantesco vos porque por suerte no sabes todo lo que pasó después que te mataron Flaqui te conté que hice un poema y bueno siempre escribo sobre vos seguro te gustaría si el del pulóver verde y ahora veo tu nombre en la placa y me da una pena y aquí no tienen ningún dato tuyo salvo que eras de córdoba y estudiante de medicina pero yo quedé en enviarles mas información no solo tuya porque pregunté por otro compañeros y tampoco tenían ah y el lugar donde te mataron que yo es la primera vez que me entero seguro que lo sabía pero es la primera vez que me entero y así va a ser para siempre enterándome por primera vez de lo que ya sabía pero no importa porque por algo estoy vivo y ahora que estoy mas tranquilo que lindo día Flaqui como esos donde caminábamos de la mano y sentíamos que el futuro era nuestro y no sé como pudieron hacer algo tan tremendo estos hijo de puta pero que bueno estuvo haber intentado cambiar toda esta mierda te acordás de los chicos me morían desnutridos en el hospital y no le encontrábamos las venitas y teníamos que pincharlos hasta que algunos entraban en shock y que una vez se murió un paciente en el quirófano porque se habían terminado los tubos de oxígeno porque no le habían pagado al proveedor pero también viste estoy mas tranquilo ahora pero también como nos divertíamos las guitarreadas y el día a día con la idea de ser mejores y ese aire de libertad que respirábamos cuando sentíamos que ese era el camino para la liberación de la clase obrera y el pueblo y que lindo era querer ser mejores personas y vos hasta lo último seguiste cabezona insistiendo y yo egoísta te puteo y yo eterno enamorado te sigo queriendo y si Flaqui te puteo porque te extraño y te quiero porque a eso no hubo con que darle aunque yo quisiera porque si te olvidara y los olvidáramos me quedaría sin lo mas importante de mi propia vida esta historia que vivimos esta lucha que emprendimos por la alegría de vivir sabiendo que solo era para nosotros si lo hacíamos para todos chau Flaqui un beso nos estamos viendo.
Miguel Angel de Boer
Marzo 19 , de 2010.
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