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sábado, 18 de agosto de 2018

Desnutrición: una enfermedad social (1972)


A propósito del aniversario de la muerte de Mary (María Haydée Rabuñal, la Flaquita) (*) el día 3 Agosto,  encontré entre mis papeles una monografía que hicimos juntos cuando estudiábamos medicina en Córdoba, sobre la desnutrición y sus consecuencias. La investigación la hicimos en el Hospital de Niños en el año 72. Trabajábamos allí como practicantes ella en hemoterapia y yo en anestesia. Les comparto un copia de la primera y última hoja y una de las fotos que sacamos de una mamá con su hijo. Por cosas cómo éstas, las que vivíamos día a día, estábamos convencidos de que solo una Revolución podría acabar con tanta injusticia y dolor. Ni nos imaginábamos lo que vendría después, y menos que aún hoy él hambre y la miseria pudieran acrecentarse tanto, lo que enaltece aún más su recuerdo y su entrega.



(*) Quien era mi esposa y compañera. Nos conocimos estudiando medicina y el fragor de la lucha estudiantil, desde antes del Cordobazo. Militamos en forma independiente participando de la Coordinadora Estudiantil primero y de la Agrupación de Practicantes de los hospitales de Córdoba después. Murió en la lucha revolucionaria con el sueño y objetivo de un mundo más justo a los 26 años de edad. 

lunes, 2 de mayo de 2016

Droga-dicción (*)



Vino al mundo queriendo vivir.
                                  Eso supuso
y le enseñaron que debía no sentir
                                  NO SENTIR.
Eran más importantes los buenos modales que disfrutar.

Quería muchas cosas pero no pudo.
       No tenía que portarse mal
       qué iban a decir los demás.
Mamá lo quería para ella
SOLO para ella
mientras papá estaba muy ocupado
en subsistir y progresar.

Fue creciendo con tan pocos abrazos
que su cuerpo comenzó a desconocer
y -al mirar al espejo-
un extraño iba ocupando su imagen.

Sin saber cómo seguir
su cabeza estallaba DE-A-PO-CO
buscando los fragmentos donde encontrar un lugar
en este mundo que los «responsables» se empeñan
                                                           en poner en orden
destruyendo todo lo que pueden.

Así conoció a otros
que también anhelaban un poco de sosiego
                                             algo de sinceridad
compartiendo la ilusión de un momento
                                             que los DES-HACÍA
(Vano intento de tratar de ser deshaciéndose).

En tanto algunos hicieron y hacen un buen negocio
LICUANDO CEREBROS Y PULVERIZANDO ALMAS
culpando a las víctimas por cínicas cruzadas.

¡Ay! ¡Si no fuera por él!
¡Cuántos tendrían que tabajar honradamente!
¿Cómo rellenarían sus espacios los medios de comunicación?
¡Qué aburrido sería no tener a quién perseguir?

Si supieran (¿acaso lo ignoran?) que detrás de esa máscara de indiferencia
                                               de agresión de desprecio
HAY ALGUIEN QUE BUSCA UN POCO DE AYUDA 
                                               DESESPERADAMENTE
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...me siento tan enfermo que ya ni me doy cuenta...
...y si miro alrededor cuando no estoy mambeado
sólo veo locura, hipocresía y mucha mierda que me ahoga
                                                                              me atraganta

donde nadie se hace cargo de sus transas
...mienten, roban, matan... te forrean... te cagan...
...aunque eso sí, hay muchos que están dispuestos
 a orientarme, a aconsejarme... a salvarme...
y me dicen lo que DEBO SER...
SIN PREGUNTARME LO QUE QUIERO SER

...¡Hijos de puta!...¿no saben que ni YO lo SE?
...¿por qué no se ocupan de ustedes?...
...por eso mejor me encierro en mi muro para ver si me encuentro
y si me jodo es cosa mía...prefiero eso a que me conviertan 
                                                          en un ROBOT DE CARNE...

 ...¡qué me van a entender!...
...o piensan que alcanzan las bellas palabras
las sinceras advertencias l
as amenazas
los castigos
para que acepte las sanas ideas
que me pulverizan
que me marginan .
..¿por que no se curan de sus propias adicciones?
a la usura
al fraude
al poder
a la guita
a la manipulación...
...¡a mis viejos los necesito!...
...ni se dan cuenta; porque si se dieran cuenta SE ASUSTARÍAN
...los quiero tanto... los odio tanto...
...¿cómo puede ser tan difícil un abrazo?... ¿una mirada?...
PARA MI
...ellos también están tomados... y no les creo nada...

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Acosado por la realidad que lo aniquila
 quiere volver a ser un niño
un feto
un embrión
gestarse nuevamente.

Juega día a día con la muerte para comprobar que EXISTE
e imagina que es eterno cuando el pánico se instala.

Al son de una melodía que sólo él escucha
desliza su ser al infinito
que, a veces es celestial
y otras... un infierno.

Pedazos de sí mismo van quedando en el camino
a la espera de un milagro que nunca se presenta
desapareciendo como SER HUMANO
para transformarse en un PROBLEMA
económico-social
jurídico-legal
psicopatológico
A-NORMAL

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...la muerte... la muerte... si llega bienvenida será
...me alucino... como poco... duermo mal... .
..busco algo que me pegue... me sacuda... me de vuelta...
...que se metan en el culo la integración social...
...que no me vengan con engaños... .
..formo parte de la comunidad...
...los corruptos... limpios... impecables... no son mi modelo de felicidad...
...¡QUIEREN QUE DE LAS LACRAS SEA EL SÍMBOLO!
¡LA INMUNDICIA MÁS LETAL!
¿ES ESE MI ROL, MUNDO SAGRADO?
¿SER MÁS PELIGROSO QUE LA BOMBA NUCLEAR?
...no, claro... quieren que me cure... quieren darme una oportunidad...
...muchas gracias... voy a pensarlo... después hablamos...
...CUANDO HAYA OREJAS CON CORAZÓN PARA ESCUCHAR...

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Dice que no quiere porque no puede
Vive asustado e inseguro
Harto de oir versos huecos y que la cosa no da para más
Inventa un tiempo propio
a la búsqueda de sensaciones que lo protejan
de su vulnerabilidad.
No quiere sustentar una sociedad decadente
que es imposible cambiar
que sólo exige obligaciones
y no le reconoce ningún derecho.

Intuye que es un chivo expiatorio
 aunque percibe que por dentro está muy mal
A-TRA-PA-DO

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...¿bien?... no me siento nunca… sin la merca me hago mierda...
...si me sigo dando no salgo más...

...¿NO ME PUEDEN DAR UNA MANO?...

...me estoy suicidando... no me queda otra...
...si no me gatillo me gatillan...

...¿DÓNDE ESTÁ LA BELLEZA?

...estoy con bronca... abandonado... .
..ya no puedo caminar...

...¡ME ESTOY MURIENDO DE PENA!...

...cómo hago... solo no puedo...
...nadie me cree... soy un residuo...

...LA BONDAD...¿EXISTE?...
...¿YO SOY LA MALDAD?
...¿DÓNDE ESTÁ EL RESPETO?... .
..QUIERO UN POCO... UN POQUITO... QUIERO ALGO... ¡DE PAZ!
...LAS MANOS... LAS MANOS... NO LAS VEO...
¿ADÓNDE ESTAN?...


Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia, Octubre 1987

Publicado en medios gráficos locales en 1987 y en el libro " Desarraigo y depresión en Comodoro Rivadavia (y otros textos)" en 3 Ediciones. La 3a. en Vela al Viento Ediciones Patagónicas- Julio 2011




sábado, 27 de abril de 2013

Despedida


A poco de despedir a mi  perro Boogie,  lo que aún me parece mentira, no puedo dejar de rememorar otra despedida – la de Anna (*), mi mamá – que fue muy parecida.
Con sus ya ajetreados 83 años y las huellas de muchas penurias en su envejecido cuerpo, seguía, no obstante, viviendo la vida con la naturalidad que suelen tener los que alcanzan sabiduría. Ese fluir en la existencia con la existencia misma, deslizándose en ella, aprovechando cada bocanada de oxígeno y abriendo los poros del alma, enalteciéndola.
No puedo dejar de asociar a mi vieja con las flores de su jardín, su arte en la costura, sus quintas,  las  comidas caseras o los dulces que con toda su ternura preparaba para nuestra delicia.
Pero como suele ocurrir,  también a ella llegó el momento en que  no pudo más y decidió – o más bien se le impuso – el  descanso que tanto merecía.
Su corazón venía ya debilitado, cosa que fue anunciada por un infarto no hacía mucho tiempo atrás.  Pero  mi (nuestra) separación matrimonial fue determinante pues creo que  el dolor superó  la fortaleza que siempre tuvo, pues días después que le comuniqué la decisión -  que le impactó hasta la desesperación muy preocupada por lo que les podría pasar a mis hijos - hubimos de internarla de urgencia en una unidad de terapia intensiva.
Desde entonces hasta su muerte, nunca más recobró la conciencia.
Esto ocurrió en Comodoro,  y yo me ocupaba de ir a verla porque mi hermana se encontraba en Buenos Aires, tratando de viajar lo antes posible, cosa que le explicaba a mi vieja, pese a su estado vegetativo, con la esperanza de que pudiera escucharme.
Ni bien llegó Stella, mi hermana, y luego de ponerla al tanto de la situación, fuimos al hospital  (el Alvear) para que pudiera encontrarse con ella. Como lo hacía habitualmente, la saludé y le conté que ya estábamos juntos los tres (mi viejo ya había fallecido hace tiempo), que todo estaba bien, y no recuerdo cuantas cosas más. Lo que si me acuerdo es que en un momento le dije que ya podía descansar tranquila, que le agradecíamos todo lo que nos había brindado, que no queríamos que sufriera más, y cosas por el estilo. Fue entonces cuando vimos que unas lágrimas cayeron por su rostro y los dos nos abrazamos a ella conmovidos en lo más profundo de nuestros corazones, por cuanto sentimos que era su despedida final.  Luego la besamos en la frente y nos retiramos con una inmensa tristeza  y alivio a la vez, emocionados por haber vivenciado algo maravilloso. Horas después nos llamaron para avisarnos que había muerto.
Pasaron varios meses o tal vez más de un año, cuando abrí el último frasco de dulce de damascos – de los árboles de casa – que ella había elaborado y donde usaba un sistema de conservación natural que utilizaban los inmigrantes sudafricanos (afrikaaners o boers)  en el campo, mediante el cual podía durar un tiempo increíblemente largo.
Aún recuerdo como lo fui saboreando de a poco, día tras día. Disfrutándolo con todo mi ser, con la congoja de que algún se iba a terminar. Estirándolo para prolongar ese sabor y ese aroma que solo ella lograba, y que para mí nunca había habido ni habría otro igual.
           Del mismo modo en que se despidió ella, con lágrimas de amor deslizándose por mis  mejillas, ingerí el último bocado, y sentí que la dulzura más infinita me habría de acompañar para siempre.

Miguel Angel  de Boer
Comodoro Rivadavia, Abril 2013

(*) Anna Jacoba Venter de de Boer (09-08-07/22-03-91)