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sábado, 24 de agosto de 2019

La desocupación (algunas de sus consecuencias)


  
5 Historias 5: Un hombre, una mujer, un joven, una anciana y un niño.

1-      Un hombre.

- Tengo una duda tremenda debido a un ofrecimiento que me hicieron...y bueno...quisiera saber que pensás. Resulta que tengo la posibilidad de vender drogas. Tengo que juntar una suma equis de dinero y si la vendo ganaría como diez veces más, un negocio. Pero no sé ...yo nunca anduve en esas y tengo miedo que me pase algo.
- Pero además, por lo que yo sé, siempre fuiste un tipo honesto y tenés un criterio ético acerca de ese tipo de cosas.
- Por eso quería hablarlo con vos, aunque sabía que me ibas a decir eso. Pero vos sabés, me estoy por quedar sin trabajo...me estoy volviendo loco... ¿Qué va a ser de mis hijos?... Si ya la plata no me alcanza…
- Me doy cuenta que la situación es muy difícil, pero también vas a tener que pensar que va a ser de tus hijos si te convertís en un delincuente.
- Yo...creo que no lo voy a hacer pero estoy desesperado...No quiero ser un mal padre...pero no sé que voy a hacer si me quedo sin trabajo...estoy muy mal...

2-      Una mujer

- Todo este tiempo que dejé de verlo anduve muy bien doctor, con algunas dificultades pero pude salir adelante hasta ahora, por eso vine a consultarlo. Ud. sabe que soy una mujer honesta que a pesar de todo hice lo mejor por mi familia. Mis hijos se han criado bien dentro de todo y les brindé cariño y atención, son excelentes personas. Pero ahora...las cosas así ...no puedo quedarme sin hacer nada...
- Supongo que se refiere a la situación económica
- Sí, no sólo que no mejoró, estamos cada vez peor. Nos ayudan mis padres que ya están jubilados... imagínese... Bueno por eso quería consultarlo...esto que le voy a decir no lo puedo hablar con nadie. Mire...siento mucha vergüenza por lo que estoy por hacer, pero ya no nos alcanza para vivir .Uno de mis hijos está estudiando en la Universidad y si seguimos así se va a tener que volver.
- ¿Qué piensa hacer?
- Soy una mujer atractiva todavía...bueno...me han ofrecido dinero...
- ¿Está ejerciendo la prostitución?
- (llorando) ...pensar que siempre me jacté de mi moral, soy cristiana. Nunca fui una mala mujer...
- Lo sé. Pero muchas personas sienten que el hambre y la falta de recursos es algo peor, más aún si tienen hijos.
- Ud. no debe estar de acuerdo que haga algo así. Por favor no me juzgue, sólo quiero que me escuche...

3- Un joven

- Estoy mejor, menos deprimido. Por lo menos duermo mejor y no tengo ganas de matarme. Ahora tengo que ver como hago para irme de mi casa, porque así no puedo estudiar, no puedo hacer nada.
- Contame.
- Es un quilombo. Mi vieja se la pasa llorando todo el día, se levanta para hacer de comer y se vuelve a acostar. Mi hermano más chico no estudia, va al colegio cuando quiere, no la da bola a nadie. Yo creo que debe andar en la falopa o algo de eso. Vuelve a la hora que se le canta, trata de no estar nunca en casa.
- ¿Y tu papá?
- ¿Mi viejo?... un desastre. Anda de un lado para otro. Dice que se va a arreglar todo, que hay que tener paciencia. Es un boludo, siempre fue un boludo, un fracasado. A mí no me va a pasar lo mismo...
En casa no lo bancamos. No existe. El otro día no sé que me dijo y le pegué un empujón...si se hacía el pesado le metía una piña. Lo odio.
- Pero ¿Desde cuándo están así las cosas? No creo que haya sido siempre así...
- No... no fue siempre así... Se despelotó todo después del retiro... tuvo un preinfarto o no sé qué en el corazón y quedó hecho un pelotudo... Además se le dio por chupar...es un imbécil...
- ¿Qué retiro?
- ¿No te conté? Pidió el retiro en la empresa... Bueno ...antes de eso ya andaba medio loco...pero después en mi casa se fue todo a la mierda...Yo me tengo que ir lo antes posible de ahí... si no voy a matar a alguien o voy a terminar amasijándome... No me quiero volver a deprimir....

3-      Una anciana

- He vivido muchas cosas... Sobreviví a tantas cosas terribles... y ahora que soy una vieja tengo que pasar por todo esto...La vida así...mejor morir...
- A pesar de todo la veo mejor.
- Sí estoy mejor. Ahora no sufro tanto. Pero eso quería decirle...no quiero seguir sufriendo... ¿a ud no le parece que tengo derecho?
- Por supuesto.
- Por eso...como no me queda más plata este mes ya tomé una decisión...
- ¿Cuál?
- ¿Vio que yo tengo que tomar los remedios por mi problema cardíaco?....bueno... en mi casa ya no tenemos plata, así que voy a comprar nada más que los remedios para la depresión ...prefiero morir del corazón que estar como estaba... no quiero seguir sufriendo.... ud. me entiende doctor ¿no?...

5- Un niño
- En mi casa dicen que estoy enfermo...y que soy malo porque no estudio y no hago caso...Siempre hago alguna macana...yo pienso que tienen razón...Es que no sé que hacer y entonces rompo algo o los hago enojar...
-¿A quiénes?
- A mi papá, a mi mamá ... a todos...Pero a mi también me joden. Todos me pegan...por cualquier cosa...como tengo fuerza me agarran entre todos y me pegan...
- ¿Cómo... entre todos?
- Sí, me agarra mi hermana y mi mamá y viene mi papá y me pega... Mire como tengo...aquí me pegó ( muestra una marca en la espalda).... A veces mi papá le pega a mi mamá y ella me pega a mí...
- ¿Y vos que hacés?
- Nada... ya no lloro... pero estoy esperando a ser grande... Ya me voy a vengar...
- ¿Y qué les pasa que están así?
- No sé... antes no pasaba...cuando mi papá tenía el otro trabajo... Ahora se va a la seis de la mañana y vuelve como a las diez de la noche... y mi mamá también tiene que trabajar...Yo estoy solo todo el día...Y los fines de semana mi papá duerme todo el día... En el trabajo le dicen que si no le gusta que se vaya...A mí me da lástima (llora)... él antes era bueno... ahora anda siempre enojado... y siempre nos está diciendo a todos: al que no le gusta ya sabe lo que puede hacer...y nos muestra la puerta... Antes nos asustábamos...ahora no le damos bolilla total después se le pasa... A mí me tiene podrido que me peguen...pero a lo mejor es porque estoy enfermo y soy malo...

Cinco 5 historias (¿ficticias?) que tienen un nexo común: la desocupación y el temor a la miseria atravesando impiadosamente la vida de tantos seres humanos.
Cualquier semejanza con un hecho real es pura coincidencia

Dr. Miguel Angel de Boer



"LA DESOCUPACION: ALGUNAS DE SUS CONSECUENCIAS"

I- Breve introducción.

Los años venideros darán cuenta de si el cambio que se está viviendo en el mundo corresponde al colapso de la modernidad, o es un proceso del cual emergerá una instancia superadora de la misma.
Lo cierto es que nuevas condiciones políticas, económicas y tecnológicas han modificado a la sociedad de un modo impensable en cuanto a su magnitud y vertiginosidad.
La globalización de la economía con el consiguiente desdibujamiento territorial, es decir la transnacionalización; la aceleración del cambio tecnológico con el auge de la informática y su impacto en la comunicación; el predominio de la racionalidad del mercado en desmedro de la intervención del Estado como mediador de los distintos intereses sectoriales ( privatización) ; la descentralización del ser humano como sujeto prioritario del acontecer histórico; han condicionado una situación de precariedad en la vida cotidiana que se patentiza en una cada vez más aguda fragmentación social, con impactos múltiples a distintos niveles.
El culto al consumismo, la oferta ilimitada de la diversidad ("el imperio de lo efímero", donde todo lo que aparece ya es obsoleto), la pérdida de hegemonía del saber y el conocimiento, la transformación de los roles familiares y sociales, la modificación de las costumbres, están produciendo un cambio en la percepción de la realidad tal cual era captada hasta hace muy poco tiempo.
La sociedad pareciera estar decidida a mostrarse en toda su desnudez, tanto en su capacidad de desarrollo y evolución, como en el grado de injusticia e inequidad a la cual está dispuesta en función de la lógica del rendimiento.
Nunca se ha puesto tan en evidencia la ilimitada inteligencia del ser humano, como nunca se expusieron de un modo tan desenmascarado las desigualdades y las miserias.
Todo lo cual conlleva una vivencia de incertidumbre que derrumba los sentimientos de seguridad, vulnera los proyectos colectivos, dejando inerme a la gran mayoría ante una realidad cada vez más compleja, donde las expectativas se ven frustradas permanentemente, generando la pérdida de referentes indispensables para la cohesión individual y social con la consiguiente desorientación y confusión.
Ya nada es como era, y lo que es va cambiando permanentemente. La realidad se ha hecho más irreal en algún sentido y mucho más real (hiperreal) en otro. Todo es posible y todo es imposible. Se ha anunciado que sería posible superar la velocidad de la luz. Podemos presenciar cualquier acontecimiento que ocurre en cualquier lugar del mundo al instante, a la vez que no sabemos qu{e va a ser de nuestras vidas la semana próxima. El mundo se encuentra al alcance de todos (¿de todos?) aunque a muchos ya no les "alcance" el dinero para comer. Los llamados "chicos de la calle" manejan con habilidad juegos electrónicos que la mayoría de los adultos sienten como inaccesibles, y es de esperar que muy pronto se difundan a nivel masivo los juegos de realidad virtual. En muy poco tiempo los mecánicos que no conozcan computación no sabrán que hacer con los vehículos que salen al mercado. Los jóvenes no saben qué estudios seguir (los que pueden) porque las posibilidades de sobrevivencia a través de una profesión se ven acotadas. Ser comerciante o empresario no garantiza un futuro de bienestar económico. Las profesiones liberales no son reaseguro de nada. Las relaciones de dependencia tampoco.
Los pocos beneficiados ostentan sus privilegios sin ningún pudor, y los marginados comienzan a exteriorizar su malestar de múltiples maneras.
La democracia como sistema de gobierno parece haberse fortalecido. La dificultad radica en qué hacer con ella, para poder articular un proyecto que beneficie a la sociedad, esto es: que el crecimiento económico no se produzca a expensas de la justicia social.
Y dentro de los múltiples problemas que se deben resolver, se destaca una nefasta consecuencia de los cambios que se están produciendo y que se ha transformado en un emergente social que se agrava día a día: la desocupación.

II- Algunas precisiones.

El ser humano no adquiere su condición de tal únicamente por su condición biológica. Esto es: el cuerpo anatómico se humaniza en tanto adquiere una identidad, la cual se construye a través de (y lo enraíza en) la cultura. Y en ese recorrido de lo biológico a lo social deviene como un ser trascendente con conciencia de si mismo y para los demás.
De modo que el lugar que ocupa una persona en el medio social al que pertenece, es un elemento determinante de su constitución como tal, en tanto factor de sostén y de integración, sin el cual queda marginado y excluido como actor o agente social, queda desarraigado.
Un des-ocupado es alguien que ha dejado de ocupar su lugar. Lo ha perdido. Perdiendo no sólo un marco de referencia temporo-espacial, sino los atributos inherentes al mismo, tanto desde el punto de vista subjetivo (para sí mismo) como en relación a su contexto. Existimos en tanto seres vivos, pero somos en la medida que podemos expresar y desarrollar socialmente nuestra personalidad. En este sentido ser un desocupado equivale a un ser-a-medias o a un no-ser (en tanto vivencia de incompletud).
Es decir que el trabajo no sólo sirve para hacer dinero (hay muchos otros modos de poder lograrlo), sino que brinda la posibilidad de orientar los componentes vitales hacia fines sociales (entre ellos las pulsiones agresivas). Y con esto no me estoy refiriendo al trabajo en sí mismo, sino a aquel que contempla las necesidades y las capacidades, es decir al trabajo digno y no al que suele enmascarar las más crueles formas de explotación y denigración humanas o al que se utiliza para ocultar lo que en realidad no es sino parasitismo y corrupción.
De modo que quedar desocupado implica quedar afuera, al margen de las posibilidades, no sólo del progreso o la mera sobrevivencia, sino de la inserción social misma, en la medida en que la improductividad - en una sociedad que hace de la eficiencia y la capacidad de consumo valores de reconocimiento- estigmatiza (señala) a quien no trabaja como alguien que ha "fallado" en cuanto a responder a los mandatos que esta misma sociedad le ha impuesto, y que están interiorizados en tanto mandatos culturales.
Esto significa que todo aquél que ha perdido su fuente laboral vive tal situación como un fracaso personal (por más que la misma sea producto de un proceso socio-económico), generándose numerosos conflictos que se expresan a nivel individual, familiar y social.

III- Consecuencias

A la luz de la experiencia que hemos tenido oportunidad de vivir hasta el momento se pueden considerar tres etapas (a los fines descriptivos) respecto a la desocupación:
l) la amenaza de quedar desocupado 2) el momento en que se produce la desocupación y 3) la situación de ser un desocupado.

l) La amenaza

Esta etapa - que hoy por hoy vive la mayoría de la población- se caracteriza por una serie de mecanismos que entran en juego con la finalidad de atemperar o conjurar la idea de que tal situación pueda llegar a producirse.
Las fantasías tienen un carácter mágico y su sustrato común es la idea de que "a mí no me va a pasar" o "a mí no me puede pasar". Racionalizaciones tales como: "con los años que llevo no creo que me despidan", " soy joven pero efectivo", van adecuándose según la situación de peligro va avanzando (despido de compañeros de trabajo, anuncio de reestructuraciones, etc.). En el caso de las empresas estatales (como YPF) el conjuro estaba sustentado en hechos como la supuesta seguridad que brindaban ciertos cargos jerárquicos o el "manejo de la información" que circulaba a través de una intensa y confusa campaña de rumores; argumentos emocionales tales como: "con todo lo que le dí a la empresa no me puede hacer esto" o francamente místicos: "no he hecho nada para que Dios me castigue de esa manera".
Los intentos de negar o desmentir la posibilidad del desempleo se van tornando con el tiempo cada vez más ineficaces, lo cual se pone de manifiesto en un incremento constante de la ansiedad, trastornos del humor, dificultades a nivel familiar con un bajo nivel de tolerancia y aumento de la agresión, incremento del consumo de alcohol y/o psicofármacos, con un paulatino estado depresivo (cansancio, pérdida de interés, dificultades de memoria y concentración, trastornos del sueño, etc, acompañado por lo general de fantasías catastróficas), donde no son infrecuentes los ataques de pánico (súbito temor a morir acompañado por sensaciones que semejan una crisis cardíaca, con mareos, palpitaciones, etc), diversas manifestaciones psicosomáticas ( hipertensión. gastritis, asma, problemas de piel) y afecciones compatibles con un elevado nivel de estrés tales como las crisis hipertensivas, los infartos y los accidentes cerebro-vasculares. Desórdenes todos compatibles con la sobreadaptación a la que se debe hacer frente.
La situación repercute a nivel familiar con las consecuentes dificultades de pareja (disputas de diversa índole, disfunciones sexuales, etc.) y diversos trastornos en los hijos: de conducta, de aprendizaje, alimentarios, psicosomáticos, etc. (los niños y los adolescentes por su vulnerabilidad suelen ser los primeros en acusar el impacto).
En el caso de las personas que no están en relación de dependencia las consecuencias no son muy distintas, salvo el desasosiego debido a la carga que implica la autonomía y la consiguiente autoresponsabilidad en los resultados de la posible catástrofe.

2) El despido.

Es vivenciado en un primer momento como el fin de una larga agonía, con el consiguiente alivio inicial respecto de una situación psicológicamente insoportable. "Ya voy a ver qu{e hago", " ya no aguantaba más" son algunas de las expresiones más frecuentes. Vivencias de este tipo aceleraron la decisión de muchos (sumado a la intensa presión psicológica a la que se vieron expuestos) a aceptar los retiros "voluntarios", como modo de acelerar el cese del sufrimiento. El alivio suele ir acompañado de cierta euforia (contracara de la depresión subyacente) respecto a las posibilidades de hacer algo "distinto", que se expresa en ideas como: "voy a trabajar por mi cuenta", "al fin y al cabo el trabajo ya me tenía podrido, "ya no voy a tener que bancar más a los del laburo", "con las relaciones que tengo, seguro que algo consigo", etc.
Alivio y euforia que luego van cediendo ante las dificultades que se van presentando para lograr los objetivos propuestos, con lo que la esperanza va disolviéndose para dar lugar a sentimientos de impotencia, de autodesvalorización, en fin, de intensa frustración y desasosiego.
En general el grupo de pertenencia (familia, pareja) - que un comienzo actúa solidariamente - va reaccionando frente a la nueva situación con actitudes de reproche y resentimiento hacia el desocupado, produciéndose una disgregación en los vínculos de cohesión, lo cual produce un reforzamiento del sentimiento de marginación. El tiempo ocioso forzado, con los consiguientes cambios en los ritmos cotidianos, son fuente de fricciones que van incrementándose con el tiempo, modificándose sustancialmente la valoración del rol que desempeñaba en el grupo familiar quien era - hasta ese momento- la base del sustento económico del mismo. Lo cual acrecienta el temor y la sensación de peligro del desocupado, puesto que a la marginación laboral se suma la marginación en el seno de la familia, es decir, se instala la amenaza de la pérdida del soporte y continente afectivo y emocional.
En esta etapa suelen aparecer en forma súbita - o se acentúan - las patologías enumeradas en la etapa anterior, destacándose la intensificación de la violencia, los conflictos de pareja (separaciones), los desórdenes en los hijos (quienes comienzan a descalificar al desocupado, quien es visualizado - ahora - como el responsable de la frustración de sus necesidades y de su desprotección). Los estados depresivos se instalan en toda su magnitud, del mismo modo que el uso de distintas sustancias, como modo de evadir tan penosas circunstancias.
En definitiva, la sensación de aislamiento es cada vez mayor, y al empobrecimiento económico se suma el empobrecimiento de la propia identidad, la cual se ve convulsionada por una verdadera crisis.

3) El post-despido.

Paulatinamente tanto el desocupado como el grupo familiar, van adecuándose a la situación, es decir, toman plena conciencia de su estado y sus consecuencias, frente al cual dos son las actitudes que se adoptan más frecuentemente:
a) La reorientación del grupo: con el reordenamiento de los roles, la intensificación de la solidaridad entre los miembros, la búsqueda de readaptación creativa a través del diálogo y el rescate de los lazos afectivos. En muchos casos se produce una ampliación de los vínculos en la red familiar (búsqueda de apoyo en parientes), como asimismo en el ámbito social de pertenencia (asociaciones, vecinos, etc.). En definitiva, se opta por el acercamiento y la confraternidad como modo de atemperar el impacto, lo cual se expresa a través de una participación social y cultural con predominio de los sentimientos de solidaridad y cooperación. Esta actitud posibilita una resignificación que abre las puertas a la búsqueda de alternativas de solución tanto individuales como colectivas (ó mejor dicho: donde los intereses colectivos no se viven como opuestos a los intereses individuales), por lo que ni el desocupado ni el grupo familiar quedan aislados de su entorno, lo cual permite la transmisión y el uso de la experiencia (y cultura) acumulada.
b) La cronificación del desajuste y el deterioro: en cuyo caso predominan la dispersión familiar, la resignación paralizante, el individualismo (cada uno se "arregla por su cuenta"), cuando no directamente la destructividad en sus manifestaciones más primitivas. La violencia, el desapego y la renuncia a las responsabilidades, generan situaciones que suelen ser irreversibles: tal el caso del suicidio, la agresión física descontrolada o el abandono de los más débiles (enfermos, niños y ancianos). La confusión gana terreno produciéndose una verdadera pérdida del sentido de realidad. La frustración y la agresión se suelen expresar en esta etapa a través de diversas patologías tanto a nivel psicológico como somático (los desórdenes de estrés post-traumático, las enfermedades cardiovasculares y psicosomáticas, los trastornos de ansiedad, la depresión, el cáncer, se ven incrementados), con lo cual se agrava aún más la situación económica, favoreciendo la aparición de conductas antisociales o delictivas.
Con la vivencia de que "no hay nada que hacer", de que "todo está perdido" y de que "ya nada importa", la agresión desborda el ámbito familiar para trasladarse al ámbito social (cualquier motivo se torna válido para expresar la violencia contenida).
La pérdida absoluta de expectativas, la desesperanza y el escepticismo socavan el psiquismo, naturalizándose así conductas denigratorias de la condición humana con la transgresión de las más elementales pautas de convivencia.
Todos están dispuestos a cualquier cosa con tal de "zafar", tanto del hostigamiento externo como del desequilibrio interno, "huida" que - por imposible - produce situaciones cada vez más complejas.

IV- Conclusiones.
De modo alguno he pretendido agotar con el presente las innumerables consecuencias de un problema tan complejo como es el de la desocupación. Trabajo que compete al ámbito de distintas disciplinas e investigadores. Mas no por complejo debemos eludir su reconocimiento y los modos de poder resolverlo.
No comparto el concepto de que se trata de un flagelo, pretendiendo con este eufemismo simplificar las causas que lo promueven. La economía de mercado - tal cual se ha implementado hasta el momento - ha traído aparejado una progresiva exclusión social, donde los "beneficiados" son cada vez menos. En la medida que no se promuevan soluciones genuinas, los efectos seguirán produciéndose inexorablemente. Los estallidos sociales que se presentan cada vez con mayor frecuencia son prueba de ello.
El asedio de la miseria y la pobreza generan un sentimiento de orfandad y de incertidumbre que llevan a la desesperación y al desdibujamiento de las expectativas. Se han globalizado la desilusión y el desencanto.
La exaltación de la ecuación costo-beneficio en desmedro de las necesidades de distintos sectores sociales vulnera los lazos de pertenencia y fractura los bases de arraigo a la comunidad.
La fragmentación familiar y la atomización social son el campo fértil para el surgimiento de la violencia en sus distintas manifestaciones. (hasta no sería improbable un resurgimiento de cuño mesiánico que pretenda "cambiar "el curso de la historia )
La deserción del Estado en su función de mediador para el logro del bien común ( que se patentiza en su desentendimiento en ámbitos como la salud y la educación) en conjunción con la reconversión que afronta el sector privado, sigue posibilitando la inequidad y la desigualdad de oportunidades, con el agravante de la declinación de valores éticos y morales sustentados en el afán de lucro y de poder, o en pos de la mera subsistencia (empleados "noquis", funcionarios supernumerarios, élites a nivel dirigencial estudiantil y académico en las Universidades haciendo su negocio particular, es decir: burocracia administrativa, política y pedagógica, que contribuyen así a fortalecer la idea acerca de la ineficiencia y la incredibilidad en las instituciones estatales, etc).(·)
La complejización de la realidad incrementa la vivencia de imprevisibilidad frente a la cual no caben soluciones simples. En ese sentido el problema de la desocupación afecta al conjunto de la sociedad y la única salida posible estará dada por la conjunción de esfuerzos de la sociedad en su conjunto.
Cabe señalar que entiendo que no es la desocupación el factor único y excluyente de todos los efectos que he señalado en el presente trabajo (puesto que cualquier patología es consecuencia de múltiples factores, y no toda persona que atraviesa esta situación necesariamente ha de enfermarse), pero es indudablemente en este momento, el más relevante. Con esto quiero significar que no sólo generando fuentes de trabajo es que se va a mejorar linealmente la salud mental de la población, pero sin lugar a dudas contribuirá a acrecentar la misma de un modo notable.

Dr. Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia, Agosto 1995
(·) El Ministro de Economía (Domingo Cavallo) acaba de reconocer públicamente la existencia de bolsones de corrupción a distintos niveles gubernamentales ( "mafias").

(·) Seleccionado como el mejor Trabajo Libre presentado en las II Jornadas Atlánticas de Psiquiatría, organizado por la Sociedad de Psiquiatría y Psicología Médica de Mar del Plata y la Sociedad de Psiquiatría de La Plata, realizadas entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre de 1996.


miércoles, 25 de abril de 2018

El modelo (*)


“La nostalgia es buena,
pero la esperanza es mejor”
Eduardo Galeano

La palabra modelo alude a un concepto vinculado a aquello que es ejemplar, original, prototípico, que sirve de pauta, de norma o de medida. Por lo general es utilizado en el sentido de algo virtuoso, positivo, digno de ser emulado o imitado y que para serlo solo requiere de su reconocimiento como tal, pues pierde su atribución – se debilita – en la misma medida en que es cuestionado.
            Interesante cuestión si nos referimos al modelo económico – y cultural – que hoy impera en nuestras vidas, no sólo en nuestra forma de vivir (de pensar, de imaginar, de soñar, de amar), sino en nuestra forma de enfermar y de morir.
            ¿Modelo de qué, para qué y para quién? Cabe preguntarse.
            Ya en artículos anteriores he abordado temas vinculados a algunos de los efectos del mismo tales como la desocupación y la violencia, efectos que tanto a nivel social como individual, no sólo que han persistido sino que se han acentuado tanto cuantitativa como cualitativamente.
            Día a día nuestro país de ve convulsionado por la “irreversibilidad” de las consecuencias de las necesidades del mercado, donde los beneficiarios siguen siendo una minoría y los perjudicados deben asumir que esta es la única realidad posible; que este es un nuevo sacrificio (ahora definitivo) que demanda la Patria. (Para ocuparse de minucias tales como el endeudamiento externo que deberemos afrontar por el resto de nuestras vidas y las de nuestros hijos y descendientes, están nuestros economistas y los “Deepak Chopra” del F.M.I.).
            Los cambios estructurales producen transformaciones en la subjetividad, generando nuevas formas de percibir y de vivenciar los valores, normas y creencias, produciendo un impacto en la identidad (individual y colectiva) previa, y modificando e modo de vinculación intra e intersubjetiva.
            Para decirlo de otro modo: la desocupación, la precarización (trabajo oculto o con riesgo de perderlo), la pérdida o la amenaza de no contar con  condiciones básicas para la existencia (vivienda, salud, educación), la ausencia de una protección mínima en situaciones de vulnerabilidad (jubilado, marginados y sectores en situación de riesgo), la imposibilidad de “encontrar una salida”, en contraste con el enriquecimiento, la corrupción, la impunidad, la estafa, la depreciación de la justicia, el ejercicio del autoritarismo en los distintos ámbitos, la ganancia abusiva de los monopolios, etc., instalan una paulatina inermidad en el ciudadano común, es decir la mayoría, promoviendo un sufrimiento psíquico ligado precisamente a nuevos modos de sometimiento (¿”salvaje”?), sufrimiento que se constituye a la vez en una manera de resistir dicho sometimiento o, para emplear una palabra en desuso, de explotación.
            La violencia o el uso de drogas p,ej. son efectos y a la vez medios o modos de enfrentar un contexto que impide cualquier tipo de realización o de expresión que le permita al sujeto dar trascendencia a su propia existencia. Las patologías que día a día son generadas por el desborde la capacidad de adaptación (depresión, trastornos de ansiedad, pánico, fobias, trastornos psicosomáticos, etc.) implican una puesta en juego, una manera de rechazar una situación insostenible, se trate del desocupado que no sabe como protegerá a su familia  o de aquel que teniendo trabajo vive expuesto a condiciones tales como la “multifunción”, los horarios prolongados, o a exigencias que no puede eludir dado el amedrentamiento constante que padece.
            Con lo dicho no pretendo excluir los factores psicológicos, biográficos y personales previos, sino que destaco la importancia que actualmente tienen los factores socio-económicos, donde hasta los más sanos se enferman (no hace falta estar enfermo con anterioridad), donde nadie está a salvo (ni siquiera alguien tan poderoso como lo fue Alfredo Yabrán).
            De manera tal que el promovido modelo, cuya variable es la vida humana a favor de la más extraordinaria concentración de la riqueza de la que se tenga memoria (la riqueza privada, se  entiende, dado que lo único público que permanece como tal es la pobreza cada vez mayor, pues es lo que más se ha democratizado) es un modelo de como se puede destruir a una o dos generaciones sin necesidad de emplear ningún tipo de armas; de como borrar de un plumazo las conquistas sociales alcanzadas a través de años de lucha por los derechos sociales y culturales; de como devastar la naturaleza y el medio ambiente sin ningún tipo de titubeo; de como disgregar la memoria histórica, la solidaridad y la cooperación a través de la intimidación, la inseguridad y el miedo; de como se instaura la idea de que la única participación factible es el derecho al voto, con lo cual se instituye la idea de que el resultado del mal ejercicio de los gobernantes no es sino fruto de la incapacidad de elección de los sufragantes (y no la ineptitud o la conducta delictiva de los mismos), y de que es cuestión de tiempo hacer el “aprendizaje” correspondiente. En tanto “que cada uno se arregle como pueda”, como por ejemplo “asumiendo” que la realidad social no tiene nada que ver en lo que nos pasa, que el problema radica en “trabas” internas,  “males” extraños, o una mala “conjugación” de los astros”.
            Ya se sabe que para la estructuración del psiquismo humano es de fundamental importancia la presencia de un modelo que posibilite la identificación adecuada, para luego realizar una gradual desidentificación que permita la diferenciación y la autonomía personal (para no ser un mero clon del mismo). Pero, como mencioné anteriormente, también se sabe que el modelo requiere que se lo identifique para funcionar como tal (una madre necesita un hijo que la signifique como tal para madre, un profesor al alumno, etc.).
            Este modelo requirió del apoyo espontáneo y/o coercitivo de la ciudadanía para poder instalarse.
            ¿No será que, a riesgo de ser absorbidos-fagocitados-clonados por el mismo – como sentimos que nos está ocurriendo – ha llegado el momento de emanciparnos, entendiendo que “cualquier dolor, cualquier injusticia, cualquier humillación, es un dolor, una injusticia, una humillación de todos”?
            ¿No será que la historia no ha llegado a su fin?
            ¿O acaso son meras coincidencia la escasa participación en las últimas elecciones internas de la Alianza, los episodios de violencia con motivo del triunfo xeneixe, las profanaciones de los cementerios, las innumerables protestas y medidas de lucha que se van gestando desde distintos ámbitos laborales, la inquebrantable búsqueda de verdad y justicia en campo de los derechos humanos?

             Miguel Angel de Boer

(*) Publicado en el Diario Crónica de Comodoro Rivadavia el 11 de Diciembre de 1998.

domingo, 30 de marzo de 2014

Entrevista sobre violencia realizada por Diario El Patagónico (Comodoro Rivadavia)

En el último lustro hubo 154 homicidios en Comodoro Rivadavia. Con un promedio de 30 homicidios por año. Duplicando y hasta triplicando la media nacional de homicidios.
Durante el 2013 la mayoría ha sido en ajuste de cuentas, entre personas o grupos con diferencias.
También hubo homicidios en ocasión de robo en los que los asesinos salieron impunes. Las marchas de justicia colmaron la ciudad. Y el asesinato de la niña Yasmin Chacoma con violación y estrangulamiento, fue el resumen de la violencia inusitada que vive la ciudad en estos tiempos.

Como analiza la situación desde el campo de sus conocimientos?
Cabe aclarar que la violencia destructiva,  es decir la agresividad cuyo objetivo es el daño, que es la que nos ocupa,  no es un problema en sí mismo (1),  dado que es la expresión de un sinnúmero de factores que intervienen en su génesis, sostén y desarrollo: biológicos, psicológicos, socioculturales.  Tendencias impulsivas, conflictos intra e interpersonales; modelos de conducta; falta de contención familiar y/o social; la incertidumbre existencial y vertiginosidad de los cambios que acentúan  la ansiedad y los ataques de pánico, la depresión, el estrés , las adicciones; el empobrecimiento ético y moral (la corrupción y el soborno son prácticas aceptadas y naturalizadas en nuestra sociedad); el deterioro y la deshumanización que conlleva la desigualdad y la exclusión o el consumismo como alternativa predominante de inclusión, son algunos  elementos que intervienen en este complejo problema que  denominamos  violencia.
En el campo de la salud mental,  nos encontramos – al decir de un colega  – en “la última línea de fuego”, esto es afrontando mucho más las consecuencias que las posibilidades de actuar preventivamente, lo que habla de la escasa importancia que se le brinda al problema de la violencia, más allá de  lo que se diga al respecto. Existe una gran disparidad entre los conocimientos de que se disponen  y los recursos que efectivamente se implementan. Precisamente esto es  lo que constituye y condensa la mayor de las violencias desde el punto de vista institucional, social, político: se sabe pero no se hace, se llega tarde, luego de que ocurrieron los hechos, en una reiterativa y agobiante sensación de “película ya vista”, con todos los efectos que esto conlleva y que contribuye a la potenciación de otras violencias. O para decirlo en otros términos: se tiene, como los bomberos, ideas sobre cómo  impedir un incendio, pero habitualmente se interviene solo para apagarlo y por lo general  no hay agua, y si hay no alcanza.

A qué se debe tanta violencia en un lapso tan corto de tiempo y en una ciudad con relativamente poca población? 154 homicidios en tan solo 5 años.
La violencia no es nueva pero se ha acentuado en los últimos años, tanto en cantidad de hechos (no solo de delincuencia, sino en la vida cotidiana) como en las nuevas modos en que se manifiesta. De la cantidad dan cuenta las estadísticas, siendo que no se conocen todos los hechos que realmente ocurren (por falta de denuncias entre otros factores). En cuanto a las formas  cabe destacar la magnitud, la crueldad y el desprecio por la vida que se manifiesta cada vez con mayor frecuencia y que no guardan relación con los hechos en sí, donde hay un evidente desprecio por la vida, constituyéndose la  muerte (homicidios, asesinatos) en un acto, en un matar por matar sin una motivación clara ni un fin determinado, sino su mera ejecución impulsiva, pulsional.
Los cambios que se produjeron a partir del crecimiento económico  y poblacional basados en la explotación petrolera , cuestión fundamental en nuestra ciudad y región, por su carácter extractivo, la desmesurada ganancia que obtienen  las operadoras, la destrucción ambiental  (y de la salud, no las enfermedades laborales, sino que tenemos una de las tasas mal altas de cáncer atribuido entre otras cosas a la contaminación por deshechos y productos químicos de las capas freáticas) , las condiciones alienantes de los trabajadores y su incidencia en la fragmentación familiar, las desigualdades salariales en comparación con otros sectores de la población, el incremento de la prostitución y  numerosas otras consecuencias que han producido un verdadero trastocamiento  (y que han sido objeto de distintos textos de mi autoría) (2), ha puesto a la ciudad y la región en una situación disruptiva por no decir traumática, que conlleva  una adaptación forzada por la celeridad con que se ha producido y se sigue produciendo, tanto para quienes vivían con anterioridad como para quienes han venido atraídos por las posibilidades de trabajo.  Esto es que: en un mundo  globalizado, a Comodoro le llegó la globalización, exacerbando aún más sus contradicciones.
Globalización que  se caracteriza  por un mercado (3) que actúa como regulador predominante de  todas las actividades humanas, con  valores que desestiman el bien común en pos del lucro; la hipervaloración del éxito -entendiendo a éste como la capacidad de consumir y de ofrecerse para el consumo - sin importar los medios para alcanzarlo en desmedro  del trabajo y la educación; el individualismo y el sentimiento de pérdida de pertenencia a una comunidad , el desarraigo y la vulnerabilidad identitaria que se produce ante una reconfiguración que se vive como de una transitoriedad sin límite y sin control (de ahí las manifestaciones xenofóbicas ante el colapso de viviendas y servicios, por ej.); la fragmentación de la red social en compartimentos estancos tanto a nivel individual como colectivo, donde no hay acciones participativas hasta que no son afectados los intereses propios (la asistencia a las marchas por distintos reclamos va aumentando en la medida que va aumentando el número de víctimas, pero aun así no se integran en un colectivo de peso)
Precisamente en Comodoro ya son cada vez menos los que no han sido víctimas directas o que ya no se sienten amenazados por la violencia, por lo que se torna cada vez más insostenible  para la gran mayoría de la población la negación de su existencia. Asimismo se ven cuestionados  paradigmas como los de  vigilancia y seguridad  que han predominado hasta ahora por sobre los de la prevención (con cámaras que registran, en el mejor de los casos, los hechos delictivos una vez ocurridos), como así también  la idea de que las soluciones  podían ser individuales o privativo de algunos sectores (la de aquellos que tienen la posibilidad adquisitiva para “armar” sus viviendas como fortalezas)  y no  de acciones colectivas, comunitarias, sociales y políticas, que son las que darán cuenta de una mayor efectividad en el tiempo.
Cuáles son esos factores psicológicos y sociales que influyen en el individuo para resolver conflictos a fuerza de bala, cuchillo o golpes en cualquier lugar y hora?
Si en el mundo todo resuelve  a través del uso de armas (tanto su venta legal como ilegal constituye uno de los negocios que más redituables del planeta) y siguen proliferando las de destrucción masiva. Si la “máxima potencia” mundial pudo invadir y destruir  un país y una región en base a una mentira (y en estos días estamos presenciando la inminencia de una guerra en Ucrania). Si constantemente los medios trasmiten escenas donde los actos violentos se presentan con absoluta naturalidad (en horas de la tarde se pueden ver películas donde los asesinatos, las violaciones, pueden ser vistos “en el horario de protección al menor”, ante la indiferencia de quienes debieran regular estas emisiones). Si  las barras bravas en el deporte y los grupos antagónicos en los gremios y sindicatos dirimen sus problemas a los tiros. Si, además, no solo hay desinterés (en Comodoro aún permanecen impunes numerosos delitos gravísimos, como las desapariciones ocurridas “en democracia”) sino la más absoluta indiferencia (otro modo de negación) ante lo que ocurre. Si la justicia está pauperizada en su función de autoridad moral, y sospechada e identificada como una institución atravesada por la ineficacia -como las fallas en los procedimientos que hacen posible la pérdidas de pruebas- y/o la corrupción. Si el enriquecimiento de los funcionarios no solo ocurre sino que se ostenta abiertamente (4),  con absoluta impunidad. Si, mencionando otros tipos de violencias, hay “ayudas” (salvatajes de todo tipo) para bancos y empresas en situaciones de crisis, pero no para hospitales y escuelas. Esto es: si las violencias reales (5) y simbólicas se manifiestan constantemente - en desmedro  de un modelo de resolución de conflictos que priorice el diálogo, la negociación, la mediación pacífica -, no solo que actúan regulando las relaciones, sino que se constituyen e interiorizan como un recurso de inclusión, reconocimiento y pertenencia, es decir, un modo de sobrevivencia del ser (6).
Por más que se niegue, la violencia, la imposición por la fuerza, el poder,  son ampliamente valorados  en una cultura que promueve la satisfacción inmediata  e ilimitada de deseos y pulsiones en contraposición a aquello en realidad la hace posible: la postergación de los mismos en pos de la convivencia, basada en respeto a las normas y a la ley. Más aún. Las soluciones que se proponen para resolverla son mayormente violentas: pena de muerte, fusilamiento, castración, etc., así como se considera a algunos de los hechos como soluciones adecuadas  a la violencia misma (“está bien que se maten entre ellos”,  en referencia a un ajustes de cuentas, por ej.).
En cuanto a los factores psicológicos y emocionales, tanto predisponentes  como desencadenantes, serían  largo de enumerar (personalidades impulsivas, psicopáticas, entornos abusivos, etc.), y si bien muchos síntomas y características psicológicas pueden ser predictores de futuras conductas violentas ( tales como que haya  una baja de tolerancia a la frustración, un mal manejo de la agresividad, el uso de sustancias, entre otras), constituye un error  flagrante  hacer una correlación directa y causal entre alteraciones o trastornos mentales o psicológicos y conductas violentas, pues  no solo es discriminatorio y estigmatizante, sino que encubre lo que la gran mayoría teme asumir y es que cualquier sujeto “normal” puede tener conductas violentas, lo cual expone a un mayor riesgo, al temor y a la amenaza que “patologizándola” . “Tranquiliza” pensar que quienes cometen hechos aberrantes son “monstruos”,  “bestias”, “lacras” y no personas,  y que su “supresión” resolverá el problema (una suerte de continuidad de la “Teoría de los dos demonios” en tiempos democráticos), más allá de que, por supuesto,  sin justicia y castigo efectivo, la delincuencia se puede ver  estimulada (7). No son los las “alteraciones” las que generan violencia, sino que es una sociedad atravesada por la violencia la que enferma mentalmente a sus integrantes y la altera.
De qué manera se proyecta esa violencia social e inseguridad latente en la vida cotidiana del ciudadano?
Algo he mencionado en las respuestas anteriores, pero cabe agregar que el efecto más negativo es su naturalización, pues de ese modo se perpetúa. Si bien su gran complejidad, es  fundamental entender que es un proceso social, humano y que todo reduccionismo que pretenda “erradicarla”  es inviable como solución, lo cual conduce a un mayor descreimiento e impotencia, al miedo persecutorio, fuente de mayores violencias.
Los cambios que estamos viviendo han llegado para quedarse, tanto en sus aspectos positivos como negativos y solo aceptándolos se podremos afrontarlos apropiadamente. Entender que lo que está pasando nos pasa a todos. Que lo que ocurre muestra lo que somos, lo que hacemos, lo que pretendemos.  Los planteos bipolares, la búsqueda de chivos expiatorios, el odio o la indiferencia solo conducirán a empeorar la situación. Tarde o temprano habrá que optar entre el egoísmo o la solidaridad, la discriminación o la integración, la responsabilidad o la indolencia. Tarde o temprano habrá que optar entre convivir o conmorir.

Miguel Angel de Boer
Marzo 2014

(1) Entre ellos “Apuntes sobre lo que acontece en Comodoro Rivadavia”, del cual en Febrero del 2010 publicó un adelanto Diario El Patagónico.
(2) No se trata de una sustancia, de un objeto sino de una manifestación, pues esta concepción de la violencia en realidad la banaliza planteando soluciones inconducentes (parecidas a la “lucha contra la droga”), pues por lo general propone soluciones violentas (“más armas”, “más policías”, etc.) dejando de lado lo verdaderamente sustancial que son las condiciones que la desencadenan. Error que conduce equiparar violencia con delito y crimen (los “comunes”, claro), dejando de lado otras violencias propias del sistema, que son su sustrato. Se suele  criminalizar la pobreza siendo que  la existencia de la pobreza (no por falta de alimentos y riqueza, sino de su mala distribución)  es uno de los mayores crímenes sociales, y los pobres sus inexorables víctimas
(3) Mercado que, ya que hablamos de violencia, fue impuesto  brutalmente en nuestros países merced a las dictaduras genocidas, dando lugar a que, ya en democracia,  pudieran implementarse las políticas neoliberales más extremas como por ej  la privatización de YPF – algo que no se realizó en ningún otro país con empresas estatales similares - que no solo desmanteló a la empresa sino a todos un sistema productivo, social y cultural en nuestra región. Es decir: la violencia por antonomasia,  la que es ejercida desde el poder estatal.  Mercado que, vale destacarlo,  tras una fachada de supuesta desideologización, consiste en imponer un discurso único y hegemónico, que impida todo cuestionamiento, crítica o alternativa a su existencia y en consecuencia  la resignación y el sometimiento. 
(4) Sería interesante que así como se realizan investigaciones sobre la cantidad y tasa de homicidios, se realizaran también otras que permitan informarnos de cuáles son las tasas de actos de corrupción, del enriquecimiento ilícito, de subsidios y prebendas a funcionarios y empresarios, lo cual nos dará un panorama más amplio y una mejor orientación para entender muchas de los hechos que ocurren en y con la vida del ciudadano común, como por ej. saber si tienen alguna incidencia o interrelación con otros delitos como la prostitución, la trata, el narcotráfico, las barras, entre otros. 
(5) Realidad que no es la única verdad, sino que esta mediada por las percepciones, interpretaciones, ideas  y creencias que se tienen de ella, constituyéndose  así su “materialidad”, y que actúan, la más de las veces,  inconscientemente.
(6Pertenecer a  una banda delictiva, ser un delincuente o un asesino,  es preferible a no ser nada, por cuanto apuntala una  afirmación de la mismidad frente a  una exclusión existencial que es mucho más amenazante (subjetivamente) dado que se vive como irreductible.
(7) Como en el  caso de Pablo Barreto que fue detenido  y liberado dos veces por delitos cometidos en un corto lapso de tiempo, luego de ser absuelto en segunda instancia  por el homicidio de José Luis García en Enero del 2012.


http://www.elpatagonico.net/nota/235305-de-boer-el-efecto-mas-negativo-de-la-violencia-es-su-naturalizacion/