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sábado, 26 de febrero de 2022

Thánatos (*)

 

En un texto que data del año 1920 y que lleva por título “Más allá del principio del placer”, Sigmund Freud postula la existencia de las por él denominadas “pulsiones de muerte”. Hipótesis debatida en el curso de la historia del psicoanálisis, dichas pulsiones (empuje) darían cuenta, según Freud, de la tendencia que tiene el ser humano hacia su propia destrucción.

Por oposición a Eros (“pulsiones de vida”) y en una lucha permanente por imponerse, Thánatos (dios de la muerte en la mitología griega) actuaría poniendo en juego la agresión y la destructividad en la búsqueda del retorno (psíquico) a un estado previo, de la ausencia absoluta de conflictos, en pos de la calma definitiva, de la inorgánico, en fin, de la muerte.

 

La historia

De la humanidad, claro está, pareciera darle la razón al obstinado vienés.

Con motivo de una carta que le enviara Albert Einstein en 1932 respecto a su inquietud por el origen psicológico de las guerras, Freud reitera sus conceptos y cierto escepticismo respecto a la posibilidad de que en algún momento de su evolución, los seres humanos pudieran llegar a convivir sin la necesidad de destruirse entre sí (paradójicamente lejos estaba Einstein de imaginar el uso mortífero y devastador que le daría a sus descubrimientos, cuando planteaba su preocupación respecto de la paz).

 

El desarrollo

El desarrollo psicológico del ser humano está determinado por una secuencia que signa su existencia: nace inerme ante los medios que lo rodean, queda expuesto a frustraciones constantes; éstas generan una vivencia de displacer que deviene en agresión y sólo a partir de sucesivas experiencias de placer y satisfacción (amor y ternura) puede incorporar la capacidad de tolerar el dolor psíquico, superar los sentimientos de rabia y odio, para poder así dar curso a su capacidad creativa, como modo de expandir su mente en un sentido constructivo.

 

La sociedad

Requiere de un ordenamiento para lograr su subsistencia. Y del “gobierno” de la intrincada trama en la que se expresa la relación entre sus miembros, depende la regulación de sus tan variados y contradictorios intereses.

La puja social, económica, política, cultural, está ensamblada en las necesidades de los distintos sectores sociales y de cada ser humano en particular. En tanto dichos intereses buscan imponerse por sobre los ajenos, surgen entonces las desigualdades y la injusticia.

El desmembramiento actual del mundo “conocido” (con sus reglas de juego, sus precisas ideologías, sus delimitadas fronteras) sume al individuo en una atmósfera de desamparo y temor, donde nada pareciera brindar la seguridad de lo certero.

 

La agresión

Las pulsiones destructivas de muerte encuentran en este “nuevo” mundo amenazante, un terreno fértil en donde manifestarse. En la vida cotidiana, en el ámbito de la familia, del trabajo, del estudio; a nivel personal, en la intimidad, en las relaciones públicas y privadas.

Y de tanto en tanto, hacen su ostentación más visible en episodios que, por su magnitud, convocan a una toma de conciencia ineludible por parte del conjunto de la comunidad, de la sociedad.

En dichas circunstancias, nos vemos remitidos a nosotros mismos; puesto que nos inducen a determinar con responsabilidad hasta qué punto nuestras actitudes, nuestros actos -y los de quienes rigen nuestro destino- están supeditadas o sometidas a Thánatos o, por el contrario, posibilitan que Eros logre su primacía.

 

Miguel Angel de Boer

Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina

Abril de 1992

 

(*) Publicado en el libro: “Desarraigo y Depresión en Comodoro Rivadavia y otros textos “ - 3 Ediciones (agotadas) - Edit. Ediciones y Editorial Vela al Viento.

lunes, 8 de febrero de 2021

Hay días

 

 

Hay días

en que el sol besa mi cuerpo

            como lo hacía mi madre

Hay días

en que los pájaros me cantan arrullándome

al son de las hojas que se mecen ante mis ojos

Hay días en que el mar me perfuma con aromas de algas y peces

            alejando la bruma

Hay días

            que me invitan a morder con toda alegría

            a la vida misma.

 

Miguel Angel de Boer – Poema encontrado entre mis archivos

Comodoro Rivadavia, Febrero 5, 2021

 

 

 

jueves, 31 de diciembre de 2020

 

Este 2020

En el día del fin comienza el amor

todos se dan cuenta que van a dejar de ser

se aman entre todas las personas como si fuesen uno

se dan cuenta que todo es amor, me doy cuenta.

    

 

Manu de Boer

 

 

Cuantos sentimientos, cuantas sensaciones, ideas, imágenes, vivencias, se agolpan en este (otro más) “año que vivimos en peligro” que fue el 2020. Inolvidable. El miedo, la paranoia, la muerte, la locura ante lo imposible, rondándonos, cercándonos, tocándonos. Aquello que no debería hacer ocurrido nunca, ocurrió. Y nuestras mentes, nuestros corazones, solos o en compañía, agobiados hasta el límite de nuestras resistencias, pujando por seguir, por restañar y reparar, afrontando como pudimos y podemos lo que nos toca vivir. Y en este camino sinuoso, impredecible y con tinieblas y efluvios tenebrosos, pudo, y puede, el intenso pujar de la vida sobreponer su designio, no como opuesta a la muerte, sino como su continuidad. Y así como tantos se fueron (quedándose para siempre, oh maravilla) otros seguimos, y seguiremos, hasta que llegue el momento que otros nos sigan, estando nosotros con ellos. En tanto, el amor sigue “comenzando siempre”.

Miguel Angel de Boer

Diciembre 31, 2020

domingo, 24 de marzo de 2019

RIMEMBERES (*)





TIEMPO

Si te preguntan

cuanto te tuvieron
cuanto te torturaron
cuanto hace que te pasó
                              
Es porque ignoran

que allí donde se vive la muerte

los días
      las horas
      los minutos
                                                                    son fugaces y eternos


ACLARACIÓN

Lo que ustedes tienen que entender
es que:
          como se portan mal
         les tenemos que hacer chas chas en la cola

Y…ahora hablá pibe…o te reviento…hijo de puta…!!!



HIGIENICOS

I

Uno de ellos
agotado
dejó de pegarme
y se puso a lavar la vajilla
             ( la puta que los parió aquí nunca limpia nadie)

Luego
acomodó las cosas
se secó las manos mirándome
con la mirada mirona

y continuó apaleándome
me / ti / cu / lo / sa / men / te


II

Me voy a dar una ducha dijo

mientras se secaba la frente
(tras haberlos torturado salvajemente)

porque si hay  algo que no soporto es este olor a judío de mierda que se  me impregnó en la piel

Regresó al rato
más fresco
y de muy buen humor


dios

En el preciso instante
de infligir
               el máximo dolor

un orgasmo


RESISTENCIA

Estaban convencidos de que resistía
porque me consideraban
            ideológica/política/moral/física
            y mentalmente
            fuerte

En tanto yo evocaba
            con mi cuerpo desolado
el ruido del mar
acariciando la arena y el pedregullo de mis playas

y una frescura luminosa penetró en mi pecho
encegueciendo de vida a la muerte



CUESTIÓN

El asunto es como lograr
seguir siendo
en medio del atroz desamparo del espanto


MONTAND

Cuando me los cruzo en la calle
me acuerdo de Ives Montand en La Confesión

Y siento pena
   por él

            por Montand


PARA COLMO

Uno cree que después de eso
al menos ya no habrán  mas dolores
tan dolorosos
en la vida


LA REVANCHA

No olvidarla
No olvidarlos
No olvidarnos

Seguir trepando la vida
Cabalgarla
Revolcarnos en ella

Hasta dejarla exhausta
De tanto vivirla


Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia, Chubut
Argentina

(*) escrito antes del 2007


jueves, 4 de mayo de 2017

Cementerio de animales (*)


Tal es el título de la novela de Stephen King -también llevada al cine- en donde el autor plantea, magistralmente, el conflicto de un padre que, ante el insoportable dolor y los agobiantes sentimientos de culpa que siente por la muerte de su pequeño hijo, concibe una idea espeluznante: retornarlo a la vida.
El “cementerio” es un lugar antiquísimo y abandonado -oculto- que tiene el poder de “resucitar” a los que allí son enterrados. Enterado de esa posibilidad, el padre -ya desquiciado por la angustia- cumple el siniestro ritual y “recupera” así a su amado hijo. Pero la alegría es efímera cuando descubre, horrorizado, que el niño ya no es el de antes: se ha convertido en un “re-vivido”, en un “muerto-vivo”, en un “zombie”. Tiene vida, pero no existe. No tiene alma. No es una persona. Busca venganza por lo que “le” han hecho y que ansía retornar a su estado natural: ser un “muerto-muerto”, descansar en paz.

Duelo y Nostalgia
El duelo es la reacción que se produce frente a una pérdida real o imaginaria, consciente o inconsciente. Es una “lucha”, un combate que libra el psiquismo procurando restablecer su equilibrio, el cual será posible en tanto la pérdida pueda ser aceptada, asimilada. Si el proceso fracasa, se transforma en un duelo patológico -depresión- donde lo perdido cobra una presencia “viviente” que, como un agujero negro, “devora” al sujeto y lo atrapa en un callejón sin salida, condenándolo a un luto eterno. Nostalgia significa: deseo doloroso de regresar. Expresa la aflicción de sentir que algo o alguien ha quedado atrás, y el profundo anhelo del reencuentro.

Esperanza
El tiempo que dura un duelo (luto) depende de varios factores: intensidad de la pérdida, su significación, etc. La resolución del mismo deviene en un alivio paulatino, la reorientación hacia la realidad, la vivencia de una alegría auténtica y el resurgimiento de la esperanza. Esta es la confianza en que se podrá lograr lo deseado, la fe en que el intento es válido, la convicción de que la “espera” no será vana.

Duelo criollo
Es el que nos toca vivir hoy.
En un mundo que se halla inmerso en un vertiginoso período de cambios, la vida es una lucha implacable ante las demandas que la realidad le impone. Lejos han quedado las reglas de juego estables y conocidas: en lo político, en lo económico, en lo social.
Vivimos en una transición que no nos da respiro sin que podamos atisbar cuáles serán los resultados, sintiendo el peso de la amenaza que esto implica para nuestra identidad.
Queda una única salida: restituir la conciencia de la historicidad de nuestra existencia. De modo que podamos ir convirtiendo la nostalgia en memoria, la pena en fortaleza. En síntesis: admitir las pérdidas para no morir en vida, desechando las paralizantes soluciones mágicas que desvitalizan nuestra potencialidad creadora. De modo que logremos aprovechar lo aprendido y dominemos el temor a seguir aprendiendo.

Miguel Angel de Boer

Julio/Agosto 1989


(*) Publicado en  "Desarraigo y Depresión en Comodoro Rivadavia (y otros textos). 1a, 2a y 3a Edición.

viernes, 25 de marzo de 2016

A 40 AÑOS DEL GOLPE (III) - POEMAS ( 2da. recopilación)




ME DEJARON TU PULOVER VERDE (·)
                                                                                                                                                                         
                Me dejaron tu pulóver verde
                        cuando te fuiste

                        Llevándose el verano aquel
                        el del cielo tibio que con sus noches
                        nos guarecía del mundo entero en nuestro lecho

                        Cuánta dicha encontraba entonces mi anhelo
                        En tu sonrisa
                        En las palmas de tus manos
                        En tus suaves cabellos recorriendo con ternura
                        todo mi cuerpo

                        Me dejaron tu pulóver verde
                        cuando te fuiste

                        Dejándome tu aroma
                        que mil veces olí desfalleciente
                        evocando tu mirada
                        añorando tu desnudez
                        la tersura de tus labios
                        y esas palabras que no podrá borrar el tiempo

                        Porque no pudo el odio
                        ni la avasallante muerte
                        desterrar mi amor
                        ni mi carne dolida cedió al intento
                        de que me robaran tu recuerdo

                        Me dejaron tu pulóver verde
                        cuando te fuiste
                        Pero no pudieron llevarte
                        porque estarás conmigo
                        para siempre


                        (·) A María Haydée Rabuñal, estudiante de Medicina cordobesa, querida esposa y compañera.        


                        Miguel Angel de Boer




RIMEMBERES


TIEMPO

Si te preguntan

cuanto te tuvieron
cuanto te torturaron
cuanto hace que te pasó
                       
Es porque ignoran

que allí donde se vive la muerte

los días
  las horas
      los minutos
      los segundos
                                                                                                    son fugaces y eternos     


ACLARACIÓN

Lo que ustedes tienen que entender
es que:
          como se portan mal
         les tenemos que hacer chas chas en la cola

Y…ahora hablá pibe…o te reviento…hijo de puta…!!!



HIGIENICOS

I

Uno de ellos
agotado
dejó de pegarme
y se puso a lavar la vajilla
             ( la puta que los parió aquí nunca limpia nadie)

Luego
acomodó las cosas
se secó las manos mirándome
con la mirada mirona

y continuó apaleándome
me / ti / cu / lo / sa / men / te


II

Me voy a dar una ducha dijo

mientras se secaba la frente
(tras haberlos torturado salvajemente)

porque si hay  algo que no soporto es este olor a judío de mierda que se  me impregnó en la piel

Regresó al rato
más fresco
y de muy buen humor


dios

En el preciso instante
de infligir
               el máximo dolor

un orgasmo


RESISTENCIA

Estaban convencidos de que resistía
porque me consideraban
            ideológica/política/moral/física
            y mentalmente
            fuerte

En tanto yo evocaba
            con mi cuerpo desolado
el ruido del mar
acariciando la arena y el pedregullo de mis playas

y una frescura luminosa penetró en mi pecho
encegueciendo de vida a la muerte



CUESTIÓN

El asunto es como lograr
seguir siendo
en medio del atroz desamparo del espanto


MONTAND

Cuando me los cruzo en la calle
me acuerdo de Ives Montand en La Confesión

Y siento pena
   por él

            por Montand

  
PARA COLMO

Uno cree que después de eso
al menos ya no habrán  mas dolores
tan dolorosos
en la vida


LA REVANCHA

No olvidarla
No olvidarlos
No olvidarnos

Seguir trepando la vida
Cabalgarla
Revolcarnos en ella

Hasta dejarla exhausta
De tanto vivirla

Miguel Angel de Boer



Puede ser


Puede ser que nos hayan derrotado

A los que mataron
A los que aún estamos vivos
A los sobrevivientes
A los reaparecidos


A los que lloramos
O no
A los que estamos aplastados
O no
A los que enloquecimos
O no
A los que tenemos esperanza
O no
A los que damos testimonio
O no
A los que callamos
O no
A los que seguimos en la lucha
O no
A los que soñamos
O no
A los que aún seguimos amando
O no

Puede ser

Pero de una cosa no hay duda:
Los desaparecidos serán victoriosos por siempre

Miguel Angel de Boer
Noviembre 2011




Si todo hubiera salido bien


Si todo hubiera salido bien
tal vez el sol sería más brillante
o no habría ningún niño llorando de hambre

Si todo hubiera salido bien
no existirían muros con nombres que duelen como suele doler el dolor no dolido
ni el 24 ni el 12 ni el 6 ni ningún otro día nos retorcerían las vísceras de pena

Si todo hubiera salido bien
no  sé si el mundo sería tan justo y bello como lo soñamos miles de veces
con hospitales vacíos de tanta salud y escuelas llenas de alumnos y maestras felices

Si todo hubiera salido bien
no nos estarían explicando lo que pasó y en vez de andar rodando por este mundo tan afantasmado y delirante que a veces parece mentira

Si todo hubiera salido bien

No sé qué sería de nosotros hoy

Pero vos estarías
ellos estarían
yo estaría
                (y estoy)

Con el alma intacta

Viviendo la vida como hay que vivirla
como siempre la vivimos
viviéndola
viviéndo
la

Miguel Angel de Boer

Buenos Aires. Octubre 21. 2012



Amiga (*)



Fui a conquistarte
siendo un niño asustado
y me recibiste
      sin tenerme en cuenta

 Me hiciste crecer
      a los golpes
y porque no
      a las caricias

 Te conocí de a poco
y me conociste
      a los saltos
Conocerte fue conocerme
y me dejaste
      abandonado

Te amé con toda mi vida
Te odié con toda mi alma

Me diste tanto
y me quitaste
       todo

Yo fui vos
y vos fuiste
        yo
Y aún recuerdo tu luna
tus fríos
tu regazo

Me alentaste
      y perseguiste

Te canté
      y me cantaste

 Me hiciste hombre
      me empequeñeciste

Supe del horror
      y la esperanza

Y quise olvidarme de vos
olvidándome
de mi
      sin poder

Y en mis noches de duelo
que son también de regocijo
porque aún no muero
      (y he muerto tantas veces que ni yo lo creo)
mi corazón me dice que
      Córdoba amiga
            todavía
                  te quiero.

Miguel Angel de Boer

(*) Poema que escribí hace ya varias décadas.








jueves, 20 de marzo de 2014

Si todo hubiera salido bien



Si todo hubiera salido bien
tal vez el sol sería más brillante
o no habría ningún niño llorando de hambre

Si todo hubiera salido bien
no existirían muros con nombres que duelen como suele doler el dolor no dolido
ni el 24 ni el 12 ni el 6 ni ningún otro día nos retorcerían las vísceras de pena

Si todo hubiera salido bien
no  sé si el mundo sería tan justo y bello como lo soñamos miles de veces
con hospitales vacíos de tanta salud y escuelas llenas de alumnos y maestras felices

Si todo hubiera salido bien
no nos estarían explicando lo que pasó y en vez de andar rodando por este mundo tan afantasmado y delirante que a veces parece mentira

Si todo hubiera salido bien

No sé qué sería de nosotros hoy

Pero vos estarías
ellos estarían
yo estaría
                (y estoy)

Con el alma intacta

Viviendo la vida como hay que vivirla
como siempre la vivimos
viviéndola
viviéndo
la

Miguel Angel de Boer

Buenos Aires. Octubre 21. 2012

A 38 años, el 24 de Marzo, del golpe y la instauración de la dictadura genocida en Argentina.

sábado, 3 de agosto de 2013

Mary, el mantel, la libreta y unas pocas cosas más


 
Hace ya más de un año que mi querida amiga Roberta Bacic, quien actualmente vive en Irlanda, me comentó que estaba preparando una exposición de “arpilleras”(1) para presentar en el Parque de la Memoria en Buenos Aires (2), entre la cuales tenía la intención de confeccionar una en homenaje a los desaparecidos y luchadores en Argentina y que para ello había pensado en mi compañera Mary, María Haydée Rabuñal, la Flaquita (3). La idea está basada en el poema que yo le dediqué –“Me dejaron tu pulóver verde”-  e inspiró a la artista textil Deborah Stockdale para concretarla. Con tal motivo no tuvieron mejor idea que preguntarme si yo no tenía el pulóver o alguna prenda de Mary para incorporarla a la arpillera. Fue cuando me di cuenta que no tenía absolutamente ninguna prenda u objeto de Mary, solo algunas fotos y cartas que nos escribimos durante nuestro noviazgo – que aún no logro entender cómo es que se encuentran en mis manos-, cosa que les informé. Me pidieron entonces que seleccionara alguna carta que les resultaría muy útil y significativo poder integrarla a la obra.
A partir de entonces no pude evitar ponerme a averiguar si lograba encontrar alguna prenda de la Flaqui recurriendo a quienes estuvieron cerca de nosotros en aquella época en  Córdoba. Fue así que hace aproximadamente un mes recibí un mantel que es uno de los que usábamos con ella y que nunca más volví a ver desde el día en que dejamos la última casa en que vivíamos, la cual debimos abandonar a raíz de una serie de vicisitudes que ocurrieron después de que fuimos encarcelados.
Después de salir en libertad ella decidió ir a Buenos Aires por un tiempo, en tanto yo permanecí en Córdoba con la intención de continuar estudiando para recibirme de médico. Había tomado la decisión de alejarme de la militancia - e intenté, infructuosamente, que ella hiciera lo mismo-, por considerar que íbamos a una derrota segura, aunque nunca me imaginé la terrible pesadilla que se nos venía encima.
Así transcurrieron los meses hasta que un día en que me encontraba en un bar de Barrio San Martín, en una mesa que daba a la vereda, y por esas coincidencias que tiene esta bendita vida, pasó un compañero (*) del Hospital de Niños (en donde habíamos sido practicantes, él de hemoterapia – quien al devenir la democracia fue un destacado actor en el campo de salud pública- y yo de anestesia) quien al verme, sorprendido,  me preguntó si todavía seguíamos viviendo en la misma dirección. Al confirmárselo, me comentó, muy angustiado, que acababa de enterarse que la pareja que había vivido allí antes que nosotros – y a quienes también conocíamos- habían caído presos.  Dicho lo cual nos quedamos perplejos y en silencio, tanto él como el compañero con el que estábamos tomando un café y  que también había dejado la militancia. Porque además de la impresión por la caída, rápidamente hicimos la deducción  de que seguramente los estarían torturando y que, además, era muy posible que no hubieran hecho el cambio de dirección en sus documentos (4).
Lo que no sabía el que me avisó era que en ese preciso momento se encontraba circunstancialmente en casa otro compañero que estaba de paso (y que, él sí, seguía en la militancia activa), por lo que las posibilidades de que lo atraparan en caso de que fueran a allanar eran muy altas. Pero por suerte para mí, además de la increíble casualidad de que ese día no me había quedado,  y también porque era común en la práctica entonces, habíamos convenido una cita de control, con dos recambios, antes de regresar a la casa (que en realidad era un departamento ubicado en un patio, escaleras arriba), dado que  él tenía pensado salir más tarde. Fue así que, al no concurrir al tercer recambio, dimos por sentado que lo habían encontrado y que seguramente ya estaría siendo interrogando, por lo que decidimos avisar a la familia – que era de Córdoba- y a la facultad donde estudiaba, a los fines de hacer la denuncia correspondiente.
Yo, por mi parte, me quedé a la espera de que viajara algún responsable de la organización para ver que hacer, pues si bien, como mencioné, ya no pertenecía a la estructura, si tenía interés en recuperar mis cosas y, por sobre todo, mi libreta universitaria, sin la cual no iba a poder rendir las materias, pues conseguir un duplicado y más en las condiciones que me iba a encontrar (prácticamente prófugo) a partir de ese momento, sería poco menos que imposible.
Así las cosas, llegó el responsable desde Buenos Aires (5), con quien decidimos ir a ver qué había ocurrido en el departamento. Hicimos un minucioso chequeo por el barrio a los fines de no caer en una “ratonera” y cuando consideramos que ya no corríamos riesgos, nos dispusimos a entrar. Luego de un cabildeo para ver quien lo hacía primero, subí por la escalera mientras él me cubría y de una patada – los años de karate no habían sido en vano - derribé la puerta, encontrándome con una escena que aún hoy recuerdo casi con nitidez. El lugar estaba “reventado”. Con todo revuelto, desparramado. La ventana que daba a un patio interno, abierta. Mi gatito estaba caminando sobre la mesa, llorando, desorientado y seguramente con hambre. En el baño, que estaba a la izquierda de la entrada, la bañadera estaba casi hasta el tope de agua con sangre entremezclada, producto del “submarino” que le habían realizado al compañero (6),  luego de descubrir que allí vivíamos nosotros, en el intento de ganar tiempo para que hablara. Pese al impacto por lo que estábamos presenciando, rápidamente busqué la libreta y el guardapolvo, lamentándome de que se hubieran robado el tensiómetro y el estetoscopio, pues sabía que pasaría mucho tiempo antes de que pudiera comprar unos nuevos, cosa que recién concreté luego de recibirme.
Cuestión que salimos espantados aunque yo contento con mi libreta sintiendo que – pese a todo- los había jodido.
Después supimos lo mal que la había pasado el compañero puesto que – otra coincidencia - los que lo apresaron fueron los mismos del Departamento de Informaciones que me habían “interrogado” en el Pasaje Santa Catalina, cuando caímos presos con la Flaqui. Entre los más desaforados estaba el despiadado “Sérpico” (7) (“¿ adonde está el médico, adonde está el médico?” le preguntó hasta el cansancio, creyendo que yo ya lo era), que se quedó con la sangre en el ojo porque logramos salir en libertad y tiempo después “me le escapé”  de entre las manos, en oportunidad que intentaron atraparme en pleno centro de Córdoba (8). Esta era la tercera vez que estuvo a punto de atraparme. Después vendría una cuarta, también fallida.
Lo cierto es que yo seguí estudiando medicina hasta recibirme. De cómo lo hice será motivo, tal vez, de otro relato, porque mucho más se complicaron las cosas cuando aconteció lo que paso a relatar.
Como al departamento ya no podía volver, mis queridos amigos Juan y Juana (el inolvidable Juan falleció hace muy poco), que no tenían nada que ver con la militancia pero cuya amistad fue, y siguió siendo, inquebrantable, me pidieron ir a ocuparlo. Yo no quise saber nada pero insistieron tanto que finalmente se mudaron con sus hijos (hace unos meses me enteré que la hija menor nació viviendo ellos allí). A partir de entonces, cada tanto los iba a visitar o a buscar algo que necesitaba, pues dada mi situación no tenía domicilio fijo. Vivía en constante movimiento en casas de compañeros y amigos que por solidaridad me recibían arriesgando su libertad y su vida, y por los cuales tengo una gratitud infinita.
Una mañana, en que me encontraba en la casa de un matrimonio amigo de dos extraordinarias personas, con una generosidad que en ellos era casi innata pues me cobijaban con todo su afecto (ambos son actualmente médicos destacados y tienen una bellísima y numerosa familia), leí un titular en La Voz del Interior que mencionaba la “muerte de subversivos en un enfrentamiento”, pero eran tantos las muertes en ese momento que casi no le di importancia, por lo que no me detuve a leer la noticia. Al atardecer del mismo día fui a visitar a Juan y familia y cuando abrieron la puerta él con el rostro desencajado me dijo: “Petiso ¿no te enteraste?”,¨¿qué?¨, le respondí, ¨la Flaquita…..” me dijo, ya con las lágrimas rodando por sus mejillas…, y ahí supe, en uno de los instantes más dolorosos de mi vida - al que correspondí con un grito de “¡Noooo!” que reiteré hasta el agotamiento -  que lo peor que podía ocurrir había ocurrido. A Mary la habían matado. Se habían enterado por el diario.
Fue entonces, ahora sí,  que tuve que pasar a la clandestinidad, pese a lo cual, con mi libreta (9), mi guardapolvo y mi dolor a cuestas, me terminé recibiendo ya instalada la dictadura. El Delegado Militar me entregó el diploma.
            Nunca más regresé al departamento hasta este año, donde gracias a la gentileza de una persona que vivía en el lugar, pude sacar algunas fotos. Fui recuperando algunas cosas, como las cartas mencionadas, de a poco, pues en la clandestinidad había que andar “con lo puesto”. No obstante me quedaron libros, discos y alguna que otra cosa. Pero nada que fuera de uso común con la Flaqui y muchos menos de uso personal de ella.
Hasta ahora que me llegó el mantel (10), como un increíble testimonio de nuestra historia
Que es como constatar, que pese a todo lo ocurrido, lo que valió la pena fue verdaderamente cierto.
Que la vida sigue y sigue.
Que, como dice Víctor y me lo recordó hace poco mi amigo César:
¡Todavía, cantamos!

Miguel Angel de Boer
Agosto 3, 2013



(2)     Exposición que se va a realizar el 28 de Septiembre de este año en dicho lugar. http://cain.ulst.ac.uk/quilts/exhibit/followup.html#buenosaires280913
(3)     Hoy 3 de Agosto, su cumple un nuevo aniversario de su muerte.
(4)     Esta era una medida de “seguridad” que se solía hacer con frecuencia en aquel entonces. Es decir: se alquilaba una casa fijando el domicilio en el documento de identidad, para luego alquilar otra sin asentar el cambio, justamente con la idea de que si se "caía" con esos  documentos, los que hicieran el allanamiento irían al lugar "equivocado", lo que daba tiempo (resistiendo la tortura, claro) para "limpiar" la que se estaba usando, o sea: para sacar  todos los elementos comprometedores o alertar a quienes pudieran encontrarse en al misma.
(5)     Quien es actualmente uno de los escasos sobrevivientes vivos escapados de un campo de concentración.  Luego de su fuga (con las manos y rostro ensangrentados por  la tortura a la que fue sometido) partió al exilio hasta que regresó a nuestro país. Lo volví a ver años después de haber terminado la dictadura. Actualmente sigue escribiendo y haciendo importantes aportes a la comprensión y el esclarecimiento de nuestra historia, aunque de su profesión se ha jubilado. Tengo el inmenso gusto de tenerlo entre uno de mis mejores  y más queridos amigos.
(6)     También sigue vivo. Lo volví a ver una vez al llegar a una esquina en Córdoba, todavía en plena dictadura, en donde casi nos desmayamos de la impresión, pues algo fortuito. También estuvo exiliado. Aún recuerdo que en una oportunidad me llegó, en forma anónima, un libro escrito por él – publicado en Europa- donde había algunos poemas dedicados a la Flaqui y a mí creyendo que estábamos muertos. Finalmente se radicó en un país de aquel continente instalando un restorán,  y no hace mucho me enteré que regresó a nuestro país debido a la crisis económica imperante (por lo que deduje que sigue con buenos reflejos de sobrevivencia) y sé que hace poco fue abuelo por primera vez. Lo que  no sé es si está jubilado.
(7)     José Raúl Buceta, fallecido. Junto con el Comisario  Raúl Pedro Telleldín  (que también participó de mi interrogatorio), de quien han habido dudas de si no fraguó su muerte, conformaron parte del Comando Libertadores de América, la Triple A cordobesa. Ambos figuran en numerosos testimonios como feroces torturadores y asesinos.
(8)     Increíblemente años después el mismo “Sérpico” y la misma patota apresaron y torturaron al compañero que se encontraba conmigo en el bar de Barrio San Martin, quien también logró sobrevivir. También está jubilado, también es escritor y también es uno de mis más queridos amigos.
(9)     ¡Que todavía conservo! Junto con el carnet de la biblioteca de la universidad y el de Bienestar Estudiantil
(10) Que me envió…Juana, y que ya se encuentra en Irlanda
(*)  Años después de haber escrito el presente pude recordar que era Carlos María Nouzeret a quien tuve el gusto de encontrar en una red. También formaban parte del equipo de hemoterapia el querido amigo y compañero  "Titi" Rocchietti, entre otros.