(*) Por esas cosas de la vida, aún conservo - entre tantas otras - esta copia de las firmas de los que pidieron por la nuestra libertad en aquel entonces: la del Dr. Giribaldi por un lado y la de la Flaqui y la mía por otro. Quienes tengan paciencia e interés podrán encontrar(se) nombres ahora ya históricos. La solidaridad era una conducta habitual en aquel entonces!
domingo, 20 de marzo de 2016
viernes, 26 de febrero de 2016
Para Rocío (*)
Cesó tu vida con un soplo
Sin darnos tiempo a nada
Solo el dolor en un naufragio de
pena
Al ver tu rostro tierno y
transparente
(Ailén)
y el recuerdo de tu sonrisa
acariciando nuestras almas
(Rocío)
Aletea pequeña
Sigue esparciendo alegría
Y que
tu amor fluya en nuestras vidas
Para que las lágrimas sean
consuelo
(Rocío)
y permanezcas por siempre
en nuestros pechos
(Ailén)
Miguel Angel de Boer
Febrero 24, 2016
(*) Rocío Ailén Linco falleció el 22-02-16 a los 13 años de edad
viernes, 29 de enero de 2016
RESURRECCION ( sobremuriente) (*)
El rostro se alzó,
la claridad lo iluminó.
Murmullos de amor
atravesaron su corazón.
No pudo entender,
el diáfano brillo que su alma recorrió.
Y así caminó,
queriendo ceder
las gemas más puras del ser.
Su mente pensó.
El cuerpo mismo recordó:
historias de sal,
ponzoñas de crueldad.
Su sangre sangró,
por vilezas sedientas de mal.
Y se estremeció.
Sintió que se ahogó,
con náuseas producto de odiar.
Su hueso crujió.
La demencia lo atrapó.
Bestias innombrables
danzaron a su alrededor.
Un feto asustado,
abría su mano con desesperación.
Y quiso morir,
no desfallecer.
(Acopio de memoria de la humanidad)
El tiempo pasó.
La orilla se arqueó.
Un pecho piadoso
por dentro advirtió.
La leche inefable,
al mar de la paz lo invitó.
Entonces...murió..
dejando de sí
lo más puro de él
¡Ay! un ojo lloró,
lágrimas sin consolación.
La tierra se abrió,
urgida de tanto dolor,
buscando el cabello
caricias de rocío le brindó.
La vida siguió.
Luto mutilado,
humeando recuerdos se resistió.
La carne clamó.
El alba despuntó.
La tumba invisible
gesto su exhalación:
astillas de esperanza
en almas taciturnas sembró.
Y así revivió,
pudiendo saber,
que su canto excelso nunca sucumbió.
El rostro se alzó,
la claridad lo iluminó.
Murmullos de amor
atravesaron su corazón.
Y pudo entender,
el diáfano brillo que su alma recorrió.
Miguel Angel de Boer
(*) Publicado en “Poemas y
Canciones” , Ediciones Útimo Reino – Buenos Aires – 2003 .
sábado, 14 de noviembre de 2015
Thánatos (*)
En un texto que data del año 1920 y que lleva por título “Más allá del
principio del placer”, Sigmund Freud postula la existencia de las por
él denominadas “pulsiones de muerte”. Hipótesis debatida en el curso
de la historia del psicoanálisis, dichas pulsiones (empuje) darían cuenta, según
Freud, de la tendencia que tiene el ser humano hacia su propia destrucción.
Por oposición a Eros (“pulsiones de vida”) y en una lucha permanente
por imponerse, Thánatos (dios de la muerte en la mitología griega) actuaría
poniendo en juego la agresión y la destructividad en la búsqueda del retorno
(psíquico) a un estado previo, de la ausencia absoluta de conflictos, en pos de
la calma definitiva, de la inorganicidad, en fin, de la muerte.
La historia
De la humanidad, claro está, pareciera darle la razón al obstinado vienés.
Con motivo de una carta que le enviara Albert Einstein en 1932 respecto a
su inquietud por el origen psicológico de las guerras, Freud reitera sus conceptos
y cierto escepticismo respecto a la posibilidad de que en algún momento de
su evolución, los seres humanos pudieran llegar a convivir sin la necesidad de
destruirse entre si (paradójicamente lejos estaba Einstein de imaginar el uso
mortífero y devastador que le daría a sus descubrimientos, cuando planteaba
su preocupación respecto de la paz).
El desarrollo
El desarrollo psicológico del ser humano está determinado por una secuencia
que signa su existencia: nace inerme ante los medios que lo rodean, queda
expuesto a frustraciones constantes; éstas generan una vivencia de displacer que
deviene en agresión y sólo a partir de sucesivas experiencias de placer y satisfacción
(amor y ternura) puede incorporar la capacidad de tolerar el dolor psíquico,
superar los sentimientos de rabia y odio, para poder así dar curso a su capacidad
creativa, como modo de expandir su mente en un sentido constructivo.
La sociedad
Requiere de un ordenamiento para lograr su subsistencia. Y del “gobierno”
de la intrincada trama en la que se expresa la relación entre sus miembros,
depende la regulación de sus tan variados y contradictorios intereses.
La puja social, económica, política, cultural, está ensamblada en las necesidades
de los distintos sectores sociales y de cada ser humano en particular. En
tanto dichos intereses buscan imponerse por sobre los ajenos, surgen entonces
las desigualdades y la injusticia.
El desmembramiento actual del mundo “conocido” (con sus reglas de juego,
sus precisas ideologías, sus delimitadas fronteras) sume al individuo en una
atmósfera de desamparo y temor, donde nada pareciera brindar la seguridad
de lo certero.
La agresión
Las pulsiones destructivas de muerte encuentran en este “nuevo” mundo
amenazante, un terreno fértil en donde manifestarse.
En la vida cotidiana, en el ámbito de la familia, del trabajo, del estudio; a
nivel personal, en la intimidad, en las relaciones públicas y privadas.
Y de tanto en tanto, hacen su ostentación más visible en episodios que,
por su magnitud, convocan a una toma de conciencia ineludible por parte
del conjunto de la comunidad, de la sociedad. En dichas circunstancias, nos
vemos remitidos a nosotros mismos; puesto que nos inducen a determinar
con responsabilidad hasta qué punto nuestras actitudes, nuestros actos -y los
de quienes rigen nuestro destino- están supeditadas o sometidas a Thánatos o
por el contrario, posibilitan que Eros logre su primacía.
Miguel Angel de Boer
Abril, 1992
(*) Incluido en el libro: Desarraigo y Depresión en Comodoro Rivadavia y otros textos .
domingo, 6 de septiembre de 2015
Mi testimonio en el libro "Genealogía del recuerdo (Hacer aparecer las siluetas)" de Angelina Uzín Olleros (*) (**)
Seguir trepando la vida
Miguel Angel de Boer
Psiquiatra. Autor del libro Poemas y canciones.
¿En qué circunstancias usted ha tenido relación con la desaparición
forzada de personas?
Indirectamente por primera vez en
el año con motivo de la desaparición de Martins y Centeno a fines del 71 y
luego el matrimonio Verd, Pablo Mestre y Mirta Misetich por ser los primeros
desaparecidos que tenían que ver con la militancia de aquel entonces.
Posteriormente durante la dictadura militar de 1976 a raíz de su accionar, en
relación a amigos y compañeros que fueron apresados y de los no se tenía noticias.
Aunque en realidad hube de enterarme realmente de lo ocurrido, su desaparición
forzada, a partir del Juicio a las Juntas, y más precisamente por la
publicación del Diario del Juicio, donde por primera vez supe lo que realmente
había ocurrido. Tal el aislamiento en que me encontraba en la ciudad en donde
vivía (y vivo aún) debido al control ejercido por las fuerzas de seguridad
sobre mi persona durante todo ese período.
¿Cuál ha sido su situación en la dictadura de 1976: preso político,
detenido desaparecido, exiliado?
A partir de los primeros meses
del golpe fui detectado (al no haber podido concretar mi intención de ir al
exterior luego de obtener mi título de médico) en razón de que se promovió mi
nombramiento en el hospital estatal al que asistía circunstancialmente, lo que
motivó mi expulsión y la aplicación de la llamada Ley de Seguridad. A partir de entonces padecí un verdadero
insilio, en el sentido de estar exiliado en mi propio país, debiendo soportar
persecuciones, interrogatorios, amenazas, con un severo control en mis
actividades y relaciones personales. Todo lo cual fue atenuándose con el correr
de los años. He narrado esta experiencia en el texto “Breve relato de mis
vicisitudes como terapeuta durante la dictadura militar”, que presenté en el
1er Congreso de Salud Mental y DDHH organizado por Madres de Plaza de Mayo.
¿Cómo define usted a la víctima, en su caso, y a partir de qué momento
fue una víctima del Terrorismo de Estado en Argentina?
Considero como tal a todo aquel
sobre quien se ha ejercido un efecto destructivo (físico, moral, mental,
afectivo, económico, etc.) desde un lugar de poder, fuere cual fuere, dada la
posibilidad, valga el término, de hacerlo. En tal sentido lo fui desde el
momento en que se produjo el golpe, tanto directa como indirectamente. Aunque
ya había padecido la cárcel y la tortura con anterioridad, pues estos métodos
se aplicaron con mucha anterioridad al golpe del 76 y fueron, en gran medida,
un preludio del mismo.
¿Cuándo deja usted de ser o de sentirse una víctima?
Nunca. Lo que no es lo mismo que
superar la victimización, es decir, la identidad en que la uno es sumido en una
situación traumática padecida, o sea su superación. Precisamente uno de los
objetivos del Terrorismo de Estado fue no solo la aniquilación de los que
consideraba sus oponentes, sino la de victimizar a los sobrevivientes y a la
sociedad toda, como modo de impedir a largo plazo su cuestionamiento y más aún
su derrocamiento y por sobre todo, la prosecución de un modelo de sometimiento
mas allá de su propia existencia o ejercicio del poder por sus propios medios.
¿Ha participado en los Juicios a las Juntas o en los Juicios que se
reabrieron después de la anulación de los indultos?
Si bien me fue planteada tal
posibilidad en caso de ser necesario no he participado en ningún juicio hasta
el momento.
¿Qué momentos pos dictadura destaca como más relevantes con relación a
la justicia: el Juicio a la Junta Militar y la creación de la CONADEP; la
anulación de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, la anulación de los
Indultos? ¿Por qué motivo ha elegido esa opción?
Todas fueron relevantes, tanto
positiva como negativamente, aunque personalmente – y en mi práctica
profesional también lo vivencié con pacientes afectados que atendía en ese
momento– los Indultos fueron tremendamente impactantes por sus efectos
traumáticos, así como su anulación tuvo efectos sumamente reparadores.
Una víctima ¿deja de ser víctima en algún momento o su destino será
siempre marcado por ese momento de total indefensión?
Retomando lo que respondí en la
pregunta 4, creo que nunca, pero sí la posibilidad de no quedar victimizado,
dependiendo esto de la intensidad de lo vivido y de los recursos para tolerarlo
y para su elaboración posterior, donde la Memoria, la Justicia y el castigo a
los victimarios, esto es, la no impunidad por los actos cometidos, son factores
de suma importancia para ello.
¿Cuál es la responsabilidad de la sociedad civil frente al reclamo de
justicia por parte de los damnificados, los familiares y la restitución de
hijos?
Varía según los distintos
momentos o etapas y también los distintos sectores. Ha sido en parte víctima y
en parte cómplice. Décadas de sometimiento y autoritarismo (ideológico,
político, económico, religioso, cultural) posibilitaron las tremendas
experiencias vividas. Pero sin lugar a dudas cuanto más profunda y amplia la
toma de conciencia del conjunto, mayor posibilidad de que el reclamo logre
concretarse satisfactoriamente.
¿Qué palabras destacaría usted con relación a su experiencia o a la de
sus familiares en la historia reciente del país signada por la Dictadura en
manos de genocidas?
Con este poema de mi autoría:
RIMEMBERES
TIEMPO
Si te preguntan
cuanto te tuvieron
cuanto te torturaron
cuanto hace que te pasó
Es porque ignoran
que allí donde se vive la muerte
los
días
las
horas
los
minutos
los segundos
son fugaces y eternos
ACLARACIÓN
Lo que ustedes tienen que
entender
es que:
como se portan mal
les
tenemos que hacer chas chas en la cola
Y…ahora hablá pibe…o te reviento…hijo de puta…!!!
I
Uno de ellos
agotado
dejó de pegarme
y se puso a lavar la vajilla
(la puta que los parió, aquí nunca limpia nadie)
Luego
acomodó las cosas
se secó las manos mirándome
con la mirada mirona
y continuó apaleándome
me / ti / cu / lo / sa / men / te
II
Me voy a dar una ducha dijo
mientras se secaba la
frente
(tras haberlos
torturado salvajemente)
porque si hay algo que no
soporto es este olor a judío de mierda que se
me impregnó en la piel
Regresó al rato
más fresco
y de muy buen humor
dios
En el preciso instante
de infligir
el máximo dolor
un orgasmo
RESISTENCIA
Estaban convencidos de que resistía
porque me consideraban
ideológica/política/moral/física
y mentalmente
fuerte
En tanto yo evocaba
con mi cuerpo
desolado
el ruido del mar
acariciando la arena y el pedregullo de mis playas
y una frescura luminosa penetró en mi pecho
encegueciendo de vida a la muerte
CUESTIÓN
El asunto es como lograr
seguir siendo
en medio del atroz desamparo del espanto
MONTAND
Cuando me los cruzo en la calle
me acuerdo de Ives Montand en La Confesión
Y siento pena
por él
por Montand
PARA COLMO
Uno cree que después de eso
al menos ya no habrán mas
dolores
tan dolorosos
en la vida
LA REVANCHA
No olvidarla
No olvidarlos
No olvidarnos
Seguir trepando la vida
Cabalgarla
Revolcarnos en ella
Hasta dejarla exhausta
De tanto vivirla
(**) Presentado en el Centro Cultural de
la Memoria Haroldo Conti (ex ESMA), Buenos Aires, el 27/08/15
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Presentación del libro "Genealogía del recuerdo" de Angelina Uzín Olleros ( en el CC Haroldo Conti - Ex Esma)
Los invito a entrar en el link donde se pueden ver también las fotos del encuentro
Gracias
Abrazo
http://conti.derhuman.jus.gov.ar/2015/08/e-genealogia-del-recuerdo.shtml#.VecIZfcCRNQ.twitter
lunes, 20 de julio de 2015
Amiga (*)
Fui a conquistarte
siendo un niño asustado
y me recibiste
sin tenerme en
cuenta
Me hiciste crecer
a los golpes
y porque no
a las caricias
Te conocí de a poco
y me conociste
a los saltos
Conocerte fue
conocerme
y me dejaste
abandonado
Te amé con toda mi
vida
Te odié con toda mi alma
Me diste tanto
y me quitaste
todo
Yo fui vos
y vos fuiste
yo
Y aún recuerdo tu
luna
tus fríos
tu regazo
Me alentaste
y perseguiste
Te canté
y me cantaste
Me hiciste hombre
me
empequeñeciste
Supe del horror
y la esperanza
Y quise olvidarme de
vos
olvidándome
de mi
sin poder
Y en mis noches de
duelo
que son también de regocijo
porque aún no muero
(y he muerto
tantas veces que ni yo lo creo)
mi corazón me dice que
Córdoba amiga
todavía
te quiero.
Miguel Angel de Boer
(*) Poema que escribí hace ya varias décadas.
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