domingo, 30 de marzo de 2014

Entrevista sobre violencia realizada por Diario El Patagónico (Comodoro Rivadavia)

En el último lustro hubo 154 homicidios en Comodoro Rivadavia. Con un promedio de 30 homicidios por año. Duplicando y hasta triplicando la media nacional de homicidios.
Durante el 2013 la mayoría ha sido en ajuste de cuentas, entre personas o grupos con diferencias.
También hubo homicidios en ocasión de robo en los que los asesinos salieron impunes. Las marchas de justicia colmaron la ciudad. Y el asesinato de la niña Yasmin Chacoma con violación y estrangulamiento, fue el resumen de la violencia inusitada que vive la ciudad en estos tiempos.

Como analiza la situación desde el campo de sus conocimientos?
Cabe aclarar que la violencia destructiva,  es decir la agresividad cuyo objetivo es el daño, que es la que nos ocupa,  no es un problema en sí mismo (1),  dado que es la expresión de un sinnúmero de factores que intervienen en su génesis, sostén y desarrollo: biológicos, psicológicos, socioculturales.  Tendencias impulsivas, conflictos intra e interpersonales; modelos de conducta; falta de contención familiar y/o social; la incertidumbre existencial y vertiginosidad de los cambios que acentúan  la ansiedad y los ataques de pánico, la depresión, el estrés , las adicciones; el empobrecimiento ético y moral (la corrupción y el soborno son prácticas aceptadas y naturalizadas en nuestra sociedad); el deterioro y la deshumanización que conlleva la desigualdad y la exclusión o el consumismo como alternativa predominante de inclusión, son algunos  elementos que intervienen en este complejo problema que  denominamos  violencia.
En el campo de la salud mental,  nos encontramos – al decir de un colega  – en “la última línea de fuego”, esto es afrontando mucho más las consecuencias que las posibilidades de actuar preventivamente, lo que habla de la escasa importancia que se le brinda al problema de la violencia, más allá de  lo que se diga al respecto. Existe una gran disparidad entre los conocimientos de que se disponen  y los recursos que efectivamente se implementan. Precisamente esto es  lo que constituye y condensa la mayor de las violencias desde el punto de vista institucional, social, político: se sabe pero no se hace, se llega tarde, luego de que ocurrieron los hechos, en una reiterativa y agobiante sensación de “película ya vista”, con todos los efectos que esto conlleva y que contribuye a la potenciación de otras violencias. O para decirlo en otros términos: se tiene, como los bomberos, ideas sobre cómo  impedir un incendio, pero habitualmente se interviene solo para apagarlo y por lo general  no hay agua, y si hay no alcanza.

A qué se debe tanta violencia en un lapso tan corto de tiempo y en una ciudad con relativamente poca población? 154 homicidios en tan solo 5 años.
La violencia no es nueva pero se ha acentuado en los últimos años, tanto en cantidad de hechos (no solo de delincuencia, sino en la vida cotidiana) como en las nuevas modos en que se manifiesta. De la cantidad dan cuenta las estadísticas, siendo que no se conocen todos los hechos que realmente ocurren (por falta de denuncias entre otros factores). En cuanto a las formas  cabe destacar la magnitud, la crueldad y el desprecio por la vida que se manifiesta cada vez con mayor frecuencia y que no guardan relación con los hechos en sí, donde hay un evidente desprecio por la vida, constituyéndose la  muerte (homicidios, asesinatos) en un acto, en un matar por matar sin una motivación clara ni un fin determinado, sino su mera ejecución impulsiva, pulsional.
Los cambios que se produjeron a partir del crecimiento económico  y poblacional basados en la explotación petrolera , cuestión fundamental en nuestra ciudad y región, por su carácter extractivo, la desmesurada ganancia que obtienen  las operadoras, la destrucción ambiental  (y de la salud, no las enfermedades laborales, sino que tenemos una de las tasas mal altas de cáncer atribuido entre otras cosas a la contaminación por deshechos y productos químicos de las capas freáticas) , las condiciones alienantes de los trabajadores y su incidencia en la fragmentación familiar, las desigualdades salariales en comparación con otros sectores de la población, el incremento de la prostitución y  numerosas otras consecuencias que han producido un verdadero trastocamiento  (y que han sido objeto de distintos textos de mi autoría) (2), ha puesto a la ciudad y la región en una situación disruptiva por no decir traumática, que conlleva  una adaptación forzada por la celeridad con que se ha producido y se sigue produciendo, tanto para quienes vivían con anterioridad como para quienes han venido atraídos por las posibilidades de trabajo.  Esto es que: en un mundo  globalizado, a Comodoro le llegó la globalización, exacerbando aún más sus contradicciones.
Globalización que  se caracteriza  por un mercado (3) que actúa como regulador predominante de  todas las actividades humanas, con  valores que desestiman el bien común en pos del lucro; la hipervaloración del éxito -entendiendo a éste como la capacidad de consumir y de ofrecerse para el consumo - sin importar los medios para alcanzarlo en desmedro  del trabajo y la educación; el individualismo y el sentimiento de pérdida de pertenencia a una comunidad , el desarraigo y la vulnerabilidad identitaria que se produce ante una reconfiguración que se vive como de una transitoriedad sin límite y sin control (de ahí las manifestaciones xenofóbicas ante el colapso de viviendas y servicios, por ej.); la fragmentación de la red social en compartimentos estancos tanto a nivel individual como colectivo, donde no hay acciones participativas hasta que no son afectados los intereses propios (la asistencia a las marchas por distintos reclamos va aumentando en la medida que va aumentando el número de víctimas, pero aun así no se integran en un colectivo de peso)
Precisamente en Comodoro ya son cada vez menos los que no han sido víctimas directas o que ya no se sienten amenazados por la violencia, por lo que se torna cada vez más insostenible  para la gran mayoría de la población la negación de su existencia. Asimismo se ven cuestionados  paradigmas como los de  vigilancia y seguridad  que han predominado hasta ahora por sobre los de la prevención (con cámaras que registran, en el mejor de los casos, los hechos delictivos una vez ocurridos), como así también  la idea de que las soluciones  podían ser individuales o privativo de algunos sectores (la de aquellos que tienen la posibilidad adquisitiva para “armar” sus viviendas como fortalezas)  y no  de acciones colectivas, comunitarias, sociales y políticas, que son las que darán cuenta de una mayor efectividad en el tiempo.
Cuáles son esos factores psicológicos y sociales que influyen en el individuo para resolver conflictos a fuerza de bala, cuchillo o golpes en cualquier lugar y hora?
Si en el mundo todo resuelve  a través del uso de armas (tanto su venta legal como ilegal constituye uno de los negocios que más redituables del planeta) y siguen proliferando las de destrucción masiva. Si la “máxima potencia” mundial pudo invadir y destruir  un país y una región en base a una mentira (y en estos días estamos presenciando la inminencia de una guerra en Ucrania). Si constantemente los medios trasmiten escenas donde los actos violentos se presentan con absoluta naturalidad (en horas de la tarde se pueden ver películas donde los asesinatos, las violaciones, pueden ser vistos “en el horario de protección al menor”, ante la indiferencia de quienes debieran regular estas emisiones). Si  las barras bravas en el deporte y los grupos antagónicos en los gremios y sindicatos dirimen sus problemas a los tiros. Si, además, no solo hay desinterés (en Comodoro aún permanecen impunes numerosos delitos gravísimos, como las desapariciones ocurridas “en democracia”) sino la más absoluta indiferencia (otro modo de negación) ante lo que ocurre. Si la justicia está pauperizada en su función de autoridad moral, y sospechada e identificada como una institución atravesada por la ineficacia -como las fallas en los procedimientos que hacen posible la pérdidas de pruebas- y/o la corrupción. Si el enriquecimiento de los funcionarios no solo ocurre sino que se ostenta abiertamente (4),  con absoluta impunidad. Si, mencionando otros tipos de violencias, hay “ayudas” (salvatajes de todo tipo) para bancos y empresas en situaciones de crisis, pero no para hospitales y escuelas. Esto es: si las violencias reales (5) y simbólicas se manifiestan constantemente - en desmedro  de un modelo de resolución de conflictos que priorice el diálogo, la negociación, la mediación pacífica -, no solo que actúan regulando las relaciones, sino que se constituyen e interiorizan como un recurso de inclusión, reconocimiento y pertenencia, es decir, un modo de sobrevivencia del ser (6).
Por más que se niegue, la violencia, la imposición por la fuerza, el poder,  son ampliamente valorados  en una cultura que promueve la satisfacción inmediata  e ilimitada de deseos y pulsiones en contraposición a aquello en realidad la hace posible: la postergación de los mismos en pos de la convivencia, basada en respeto a las normas y a la ley. Más aún. Las soluciones que se proponen para resolverla son mayormente violentas: pena de muerte, fusilamiento, castración, etc., así como se considera a algunos de los hechos como soluciones adecuadas  a la violencia misma (“está bien que se maten entre ellos”,  en referencia a un ajustes de cuentas, por ej.).
En cuanto a los factores psicológicos y emocionales, tanto predisponentes  como desencadenantes, serían  largo de enumerar (personalidades impulsivas, psicopáticas, entornos abusivos, etc.), y si bien muchos síntomas y características psicológicas pueden ser predictores de futuras conductas violentas ( tales como que haya  una baja de tolerancia a la frustración, un mal manejo de la agresividad, el uso de sustancias, entre otras), constituye un error  flagrante  hacer una correlación directa y causal entre alteraciones o trastornos mentales o psicológicos y conductas violentas, pues  no solo es discriminatorio y estigmatizante, sino que encubre lo que la gran mayoría teme asumir y es que cualquier sujeto “normal” puede tener conductas violentas, lo cual expone a un mayor riesgo, al temor y a la amenaza que “patologizándola” . “Tranquiliza” pensar que quienes cometen hechos aberrantes son “monstruos”,  “bestias”, “lacras” y no personas,  y que su “supresión” resolverá el problema (una suerte de continuidad de la “Teoría de los dos demonios” en tiempos democráticos), más allá de que, por supuesto,  sin justicia y castigo efectivo, la delincuencia se puede ver  estimulada (7). No son los las “alteraciones” las que generan violencia, sino que es una sociedad atravesada por la violencia la que enferma mentalmente a sus integrantes y la altera.
De qué manera se proyecta esa violencia social e inseguridad latente en la vida cotidiana del ciudadano?
Algo he mencionado en las respuestas anteriores, pero cabe agregar que el efecto más negativo es su naturalización, pues de ese modo se perpetúa. Si bien su gran complejidad, es  fundamental entender que es un proceso social, humano y que todo reduccionismo que pretenda “erradicarla”  es inviable como solución, lo cual conduce a un mayor descreimiento e impotencia, al miedo persecutorio, fuente de mayores violencias.
Los cambios que estamos viviendo han llegado para quedarse, tanto en sus aspectos positivos como negativos y solo aceptándolos se podremos afrontarlos apropiadamente. Entender que lo que está pasando nos pasa a todos. Que lo que ocurre muestra lo que somos, lo que hacemos, lo que pretendemos.  Los planteos bipolares, la búsqueda de chivos expiatorios, el odio o la indiferencia solo conducirán a empeorar la situación. Tarde o temprano habrá que optar entre el egoísmo o la solidaridad, la discriminación o la integración, la responsabilidad o la indolencia. Tarde o temprano habrá que optar entre convivir o conmorir.

Miguel Angel de Boer
Marzo 2014

(1) Entre ellos “Apuntes sobre lo que acontece en Comodoro Rivadavia”, del cual en Febrero del 2010 publicó un adelanto Diario El Patagónico.
(2) No se trata de una sustancia, de un objeto sino de una manifestación, pues esta concepción de la violencia en realidad la banaliza planteando soluciones inconducentes (parecidas a la “lucha contra la droga”), pues por lo general propone soluciones violentas (“más armas”, “más policías”, etc.) dejando de lado lo verdaderamente sustancial que son las condiciones que la desencadenan. Error que conduce equiparar violencia con delito y crimen (los “comunes”, claro), dejando de lado otras violencias propias del sistema, que son su sustrato. Se suele  criminalizar la pobreza siendo que  la existencia de la pobreza (no por falta de alimentos y riqueza, sino de su mala distribución)  es uno de los mayores crímenes sociales, y los pobres sus inexorables víctimas
(3) Mercado que, ya que hablamos de violencia, fue impuesto  brutalmente en nuestros países merced a las dictaduras genocidas, dando lugar a que, ya en democracia,  pudieran implementarse las políticas neoliberales más extremas como por ej  la privatización de YPF – algo que no se realizó en ningún otro país con empresas estatales similares - que no solo desmanteló a la empresa sino a todos un sistema productivo, social y cultural en nuestra región. Es decir: la violencia por antonomasia,  la que es ejercida desde el poder estatal.  Mercado que, vale destacarlo,  tras una fachada de supuesta desideologización, consiste en imponer un discurso único y hegemónico, que impida todo cuestionamiento, crítica o alternativa a su existencia y en consecuencia  la resignación y el sometimiento. 
(4) Sería interesante que así como se realizan investigaciones sobre la cantidad y tasa de homicidios, se realizaran también otras que permitan informarnos de cuáles son las tasas de actos de corrupción, del enriquecimiento ilícito, de subsidios y prebendas a funcionarios y empresarios, lo cual nos dará un panorama más amplio y una mejor orientación para entender muchas de los hechos que ocurren en y con la vida del ciudadano común, como por ej. saber si tienen alguna incidencia o interrelación con otros delitos como la prostitución, la trata, el narcotráfico, las barras, entre otros. 
(5) Realidad que no es la única verdad, sino que esta mediada por las percepciones, interpretaciones, ideas  y creencias que se tienen de ella, constituyéndose  así su “materialidad”, y que actúan, la más de las veces,  inconscientemente.
(6Pertenecer a  una banda delictiva, ser un delincuente o un asesino,  es preferible a no ser nada, por cuanto apuntala una  afirmación de la mismidad frente a  una exclusión existencial que es mucho más amenazante (subjetivamente) dado que se vive como irreductible.
(7) Como en el  caso de Pablo Barreto que fue detenido  y liberado dos veces por delitos cometidos en un corto lapso de tiempo, luego de ser absuelto en segunda instancia  por el homicidio de José Luis García en Enero del 2012.


http://www.elpatagonico.net/nota/235305-de-boer-el-efecto-mas-negativo-de-la-violencia-es-su-naturalizacion/

lunes, 24 de marzo de 2014

2 el 22



Dos tremendas e inolvidables experiencias fueron las que vivencié el 22 de Octubre del 2013 en la ciudad de Córdoba, Argentina. Una: la asistencia a la audiencia 90 del juicio por delitos de lesa humanidad en la Megacausa La Perla, la otra: mi tercera visita a la D2 (Departamento de Informaciones) donde me esperaban para entregarme documentación que habían encontrado.

I – La Audiencia
Llegué a eso de las 9.30 y en el hall de entrada se encontraban los familiares de Vaca Narvaja  y algunos otros más con quienes me presenté y saludé con mucha emoción, en particular con uno de ellos que es un colega psiquiatra quien me comentó, entre otras cosas,  que ya no ejercía más porque se había jubilado. La fila iba creciendo de a poco al mismo tiempo que mi inquietud por encontrar alguna cara conocida, junto a la emoción de lo que iba ser mi primera vez en asistir a un juicio de estas características.
La entrada a la sala se iba demorando por lo que la ansiedad y tensión por entrar se percibía en los rostros, en algunas risas que me resultaban familiares o en la distracción – y tal vez necesidad en algunos – que implicaba servirse de la mesa que ofrecía una merienda, ubicada en una de las esquinas.
En tanto me trataba de imaginar cómo sería estar a metros de los genocidas, recordando más con sensaciones que con imágenes muchas de las cosas que había vivido en aquellas épocas. Pero mucho más predominaba mi interés en observar y tal vez tratar de sentir empáticamente lo que le acontecía a los demás, escrutando rostros y gestos, tal vez para sentirme más acompañado.
En un momento nos hicieron pasar y el silencio fue imponiéndose a medida que entrábamos y nos íbamos ubicando en las butacas. Mientras lo hacía, me resultaba increíble ver - en la primera mirada que le di al sector donde estaban los acusados,  detrás de una divisoria de vidrio -  nada menos que Menéndez, al “Nabo” Barreiro, Diedrichs y a Vergés, entre otros. También a una mujer que en ese momento no supe identificar por su nombre y que después recordé que era Antón.  Habían muchos más a los que trataba de ir reconociendo, en tanto mi mente hacia lo posible para asimilarlo a la vez que mantener el registro de lo que se constituía en uno de los acontecimiento inéditos de mi vida, cual era “ver por mis propios ojos” a uno de los grupos de seres humanos, seres humanos si,  de los más crueles, sanguinarios y terroríficos de la historia.
La sola descripción de todo lo que pude escrutar en ellos me demandaría hojas enteras. Si bien estaba ubicado a un costado la escena que se presentaba parecía onírica. Se los veía con una tranquilidad asombrosa. Como cumpliendo un trámite intrascendente. Algunos conversaban entre ellos. Otros leían. Los más estaban callados semidormidos. Incluso alguno de ellos se durmió en el curso de la mañana. Vergés como de costumbre haciéndose notar, parándose, caminando, hablando en voz alta al punto que un miembro del jurado hubo de llamarle la atención. El “Nabo” Barreiro saludando con los dedos en V y luego inspeccionando notas y, aparentemente, intercambiando ideas con el que tenía a su lado. Parecían un grupo de PAMI  de vacaciones al cual le había tocado ir a un teatro en el recorrido del día. Estarlos viendo y asociarlos con lo que motivaba nuestra presencia allí, cual es el de ser acusados por crímenes aberrantes, me requería de un esfuerzo que lindaba una sensación despersonalizante, enrarecida.
Mucho más cuando comenzó el testimonio de Mario Ferrero en relación al secuestro de su hermano José, de cómo se enteró, el peregrinaje por las morgues (con la tremenda  descripción de sinnúmero de cuerpos apilados, mutilados), el dolor y desintegración de la familia, la lectura de un poema de Juan Chabrol (desaparecido junto a su hermano) que escribió siendo adolescente y sus palabras finales dirigiéndose a los genocidas : “Voy a mirar a las personas sentadas en el banquillo de los acusados –manifestó al terminar su declaración-, para pedirles que si les queda un resto de humanidad digan dónde están los restos de los familiares y digan dónde están los nietos. Las abuelas tienen poco tiempo ya y necesitan encontrar sus nietos”. Todo ante la mirada y el silencio indiferente de los acusados en contraste con la emoción, la angustia y el dolor de familiares y compañeros de las víctimas, que nos mirábamos unos, se tomaban de las manos otros, palpitaban nuestros corazones al unísono para sostenernos ante tamaña afrenta a la dignidad humana. También algunos de los acusados se retiraron del recinto, regresando algunos y otros no, haciendo uso de un derecho que les corresponde. Uno de los que se fue al comenzar y que no regresó fue Menéndez.
Luego escuché el testimonio de Gonzalo Vaca Narvaja  que relató cómo siendo un adolescente presenció el secuestro de su padre, el abogado Miguel Hugo Vaca Narvaja, y la brutalidad conque actuó la patota en la casa de Villa Warcalde donde vivían. Luego la odisea de la familia para poder exiliarse, el asesinato de su hermano Miguel cuando estaba prisionero en la cárcel de Barrio San Martin (lugar donde también estuve preso) en un simulacro de fuga, el enterarse muchos años después que al padre le había cortado (sic) la cabeza la cual fue encontrada en una bolsa por los hermanos Albrieu, en fin, el horror en toda su plenitud.
Yo escuchaba y miraba a los acusados a la vez que recorría mi mirada por la sala para compartir el momento, indescriptible por el contraste, con los que estábamos presentes. La crueldad por un lado, el dolor por el otro. Toda la historia se agolpaba en mi mente, pues entre los acusados seguramente estaban algunos de mis victimarios, pero lamentablemente no recuerdo sus nombres luego de tanto tiempo y aún no he podido acceder a los expedientes.
Imposible trasponer en palabras las imágenes, recuerdos, pensamientos, sensaciones que se agolpaban pero aún recuerdo las palabras de Vaca Narvaja cuando mencionó que no tenía una palabra para “en que categoría poner a estos tipos.



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II- La visita a la ex D2
Por la tarde del mismo día fui con mi hijo al Archivo Provincial de la Memoria (ex CCD2), lugar siniestro si los hubo, porque justo antes de viajar a Córdoba recibí un llamado de Gonzalo Parodi para comunicarme que habían encontrado nueva documentación en relación a nuestra detención (con Mary, que después fue trasladada a la cárcel del Buen Pastor, y dos compañeros más que recobraron la libertar inmediatamente) en ese lugar.
Cuando llegamos - yo era la tercera vez que lo hacía, de la vez anterior di cuenta en http://lasbabasdelangel.blogspot.com.ar/2012/06/visita-la-ex-d2 - me sentí muy distinto a las otras veces. Con más calma, sin percepciones persecutorias y, algo que jamás pensé que iba a superar, sin miedo. Luego de tantos años de terror, de pesadillas, entraba a “ese lugar” del Pasaje Santa Catalina sin el menor atisbo de miedo. Maravillas de la vida y de lo que puede la reparación aunque cueste.
Nos recibió Gonzalo con su habitual calidez y respeto y pasamos a una de las dependencias donde empezó a mostrarnos la documentación que habían podido recabar desde la última vez que estuve allí. Yo esperaba que tuviera copias de mi prontuario y/o de los expedientes judiciales con mi causa, cosa que me dijo no fue posible. Pero a cambio, me mostró y entregó copia de las constancias de las órdenes de captura que habían librado para la Flaqui (*) y para mí, una de las cuales caducó recién el año 1982, cosa de la que no tenía la menor noticia hasta ahora. La impresión que tuvimos nos dejó sin palabras. Yo hice una recopilación de todo lo vivido hasta ese entonces si saber que estaba siendo buscado y un escalofrío me recorrió el cuerpo. Ya en alguna oportunidad escribí y publiqué “Breve relato de mis visicitudes como terapeuta durante la dictadura militar” (que se puede leer en http://www.lafogata.org/madres/breve.htm,  pero que estoy corrigiendo y ampliando), y quien lo lea se dará cuenta de lo que estoy transmitiendo. Ahora, nuevamente me enteraba, a décadas de mi detención, que sigo vivo por circunstancias que nunca terminaré de entender, donde mi lucidez, experiencia, la solidaridad de tantos no fueron ajenas, pero el azar, la contingencia, tampoco. También habían copias de documentos, como la libreta del secundario de Mary, que era increíble estarlos viendo. Tomé las copias, conmovido y con gratitud hacia el Archivo y tomamos aire, en silencio, tratando de asimilar tantas emociones juntas.
Luego recorrí con mi hijo, papeles en mano, los lugares donde me habían tenido, donde le iba explicando lo acontecido.
Cuando salimos, tuve la plena sensación, la incomparable vivencia, de que ya no estaba más en manos de mis victimarios, recobrando ahora sí, mi añorada libertad.


Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia, Marzo 24, 2014. A 38 años del golpe.

(*) http://lasbabasdelangel.blogspot.com.ar/2011/08/la-flaquita.html






jueves, 20 de marzo de 2014

Si todo hubiera salido bien



Si todo hubiera salido bien
tal vez el sol sería más brillante
o no habría ningún niño llorando de hambre

Si todo hubiera salido bien
no existirían muros con nombres que duelen como suele doler el dolor no dolido
ni el 24 ni el 12 ni el 6 ni ningún otro día nos retorcerían las vísceras de pena

Si todo hubiera salido bien
no  sé si el mundo sería tan justo y bello como lo soñamos miles de veces
con hospitales vacíos de tanta salud y escuelas llenas de alumnos y maestras felices

Si todo hubiera salido bien
no nos estarían explicando lo que pasó y en vez de andar rodando por este mundo tan afantasmado y delirante que a veces parece mentira

Si todo hubiera salido bien

No sé qué sería de nosotros hoy

Pero vos estarías
ellos estarían
yo estaría
                (y estoy)

Con el alma intacta

Viviendo la vida como hay que vivirla
como siempre la vivimos
viviéndola
viviéndo
la

Miguel Angel de Boer

Buenos Aires. Octubre 21. 2012

A 38 años, el 24 de Marzo, del golpe y la instauración de la dictadura genocida en Argentina.

sábado, 8 de marzo de 2014

Evocación (*)


Remoto el amor que alguna vez habitó
las arenas de mi vida
invisible me exhorta
a contemplar fecunda
la desnudez que añoro

Aguarda en mi lecho
mudo
de secretos futuros
las formas embriagadas de su cuerpo
Invernando la luz
Nutriendo un nacimiento
Congregando dulzuras despojadas de tormentos

Rememoro imperecedero
mi ermitaño grito
que no desfallece en su aliento
a la espera del aroma
que aventará mis tristezas
y los cabellos que desperezarán
mi canto desgarrado

Se estremece mi armadura
asediada por el tiempo
Silencioso y crujiente mi anhelo
en el confín de su repliegue
clama por el cuenco añorado
de las lunas entreabiertas de sus  pechos

Abatido el odio
estéril en su intento
exiliado de mi carne sufriente
Se hospeda en mi alma la deuda
que discurre incorruptible
evocando las pupilas de aquellos ojos bellos

Miguel Angel de Boer

(*) Publicado en “Poemas y canciones” Ediciones Ultimo Reino – 2003 - Buenos Aires, Argentina

viernes, 20 de diciembre de 2013

Los fines de año


 “Este año otra vez se me pasó volando”, “todavía no saqué el arbolito del año pasado” o “en casa ya ni lo armamos”, son algunas de las expresiones que suelen escucharse a medida que nos vamos acercando a “las fiestas”.  El fin de año, que llega casi abruptamente por un transcurso del tiempo que percibimos cada vez más acelerado, nos impone - también vertiginosamente -  la irreductible certeza de nuestra finitud y la de nuestros seres queridos, es decir, de aquello que tal vez sea lo único verdaderamente esencial para darle significado a nuestra existencia.
                Cierto que el fin de año también es época de sueños, esperanzas y renacimientos, pero es a otros aspectos a los que voy a referirme. No por melancólico, sino porque son los que posibilitan que en los fines de años se expresen estados de ansiedad y estrés, pánico, fobias, irritabilidad, intolerancia, conductas de riesgo, accidentes, abuso de consumo en todos los órdenes y los más diversos conflictos y descompensaciones. Es decir, todo lo contrario a un encuentro de paz, reflexión y alegría (que no lo es la euforia maníaca) que correspondería a la celebración de la vida a pesar de sus sinsabores.
                Es que al aproximarnos a  estas fechas  las vivencias de las pérdidas se acentúan. Sean económicas, de salud, familiares (separaciones, fallecimientos) o académicas. Sean reales o simbólicas. Los duelos (lucha, dolor) cobran una intensidad distinta a la de otras épocas del año, por lo que quienes atraviesan estas circunstancias (¿quiénes no?) deben afrontar ahora con toda su crudeza el proceso emocional y afectivo que esto conlleva. Los que no están lo están menos, hay lugares vacíos en la mesa, las ausencias no se pueden enmascarar, las lejanías se acentúan. La soledad o los sentimientos de soledad se tornan mucho menos tolerables, todo lo cual suele conducir a la depresión y el aislamiento, a una mayor vulnerabilidad.
Tiempo de evaluación y de balances, de lo que se logró y lo que no. Los problemas no resueltos reclaman con urgencia su plena satisfacción, las demandas se desbordan, las tensiones buscan su descarga perentoriamente. Así, las recriminaciones, las acusaciones, los “pases de factura”, los resentimientos, las culpas, los autorreproches, se van imponiendo involuntariamente, obsesivamente.  De ahí las conductas impulsivas, la agresividad en todas sus formas, la violencia, como expresiones de la impotencia, del sufrimiento, del dolor. Por el incumplimiento de expectativas y decisiones que no han sido realistas o bien porque a veces las cosas salen mal. Se trate de un infortunio amoroso, una mudanza desafortunada o un conflicto laboral o político resuelto insatisfactoriamente.  Claro que todo depende de las circunstancias que a cada uno le toca en suerte vivir,  pues no es lo mismo perder en un negocio en la bolsa que padecer una injusticia o ser víctima de un delito o una discriminación.
Las exigencias que la cultura del éxito y la satisfacción consumista imponen, no dan lugar a la frustración, al error, a las duda, a la tristeza, al fracaso, sino que por el contrario deshumanizan la existencia vaciándola de su contenido primordial, cual es el crecimiento a través de la experiencia y el aprendizaje. Imperativo consumista que, potenciado por la anomia y los modelos de inmoralidad que se exhiben con total impunidad, motorizan un “vale todo” que exacerba aún más al individualismo por sobre la solidaridad, a la destructividad por sobre la capacidad de pensar  y actuar creativamente.
Es por ello que para muchos el anhelo es “pasar las fiestas lo más rápido posible”, como modo de atemperar el momento de fragilidad que los atraviesa.  Así como para otros es una oportunidad de encuentro y afianzamiento.
Lo dable para todos sería la integración, el reconocimiento de lo que fue y lo que es: un año más y un año menos. Comprender que es a partir de la aceptación - que no equivale a gusto - de la realidad es posible su transformación.
Que la vida, pues de ella estamos hablando, está para ser vivida. Mancomunadamente.
                Lo que implica sumergirse en todo lo que ella nos brinda para a la vez poder brindarnos a ella, enalteciéndola. Enalteciéndonos.
               
                Dr. Miguel Angel de Boer

                Diciembre, 2013

lunes, 25 de noviembre de 2013

"Yo me vine a atender..." (*)


“…Yo me vine a atender doctor porque me siento mal y no desde ahora sino desde hace mucho tiempo depresión creo que tengo desde chica me parece porque cada vez tengo menos ganas de vivir y siempre estoy enferma y no me encuentran nada ni en los análisis ni en las tomografías  la cabeza me duele toda esta zona y también mareos apetito no tengo como por obligación y si dormir no duermo muy bien pero ya estoy acostumbrada pero vine porque hace como dos meses estoy con una idea que yo no quiero tener y  que ya no son solo ganas de morirme sino que empecé a pensar en eso en el suicidio y no quiero doctor imaginesé pero es que ya estoy muy cansada me duele el estómago también me dijeron que era gastritis pero no me hacen nada los tratamientos porque yo creo que son los nervios por tantos problemas si de familia y la plata que no alcanza mis hijos ya son grandes pero los problemas no terminan y yo de chica como le dije siempre tuve problemas mi mamá también fue muy sufrida como yo éramos muchos hermanos y ella pobre hizo lo que pudo sobretodo aguantarlo a mi papá que la trataba muy mal le pegaba y la insultaba pero ella por nosotros aguantó siempre por eso la quiero tanto y nosotros también le teníamos miedo a mi papá porque nos asustaba bueno si a veces también nos pegaba menos a uno de mis hermanos que le hacía frente era muy malo mi papá pero era le bebida que lo ponía mal en el fondo nos quería pero yo después seguí adelante y cuando pude me fui de mi casa bueno si conocí a mi esposo me casé y me fui y formamos una familia tengo varios hijos que ya son grandes por suerte porque me costó mucho criarlos prácticamente sola porque no soy de acá y mi familia está lejos y nos vemos muy poco nunca me imaginé que iba a venir a vivir tan lejos pero fue por el trabajo de mi marido que es muy trabajador nunca nos hizo faltar nada todos los chicos terminaron el secundario y ahora trabajan menos una de las chicas que se casó y no tuvo necesidad porque el marido está en el petróleo como le decía mi marido es muy cumplidor si a veces es de un carácter fuerte es de gritar cuando algo no le gusta y a mí eso me altera un poco los nervios no me termino de acostumbrar ojalá hiciera como mi hijo del medio que no le hace caso pero él igual sigue gritando a mí me hace acordar a mi papá creo que por eso me da tanto miedo se enoja y grita y grita y yo lo único que espero es que se le pase así me puedo tranquilizar y muchas veces después quiere tener sexo y con eso se calma yo hace mucho que no siento nada pero como sé que  se tranquiliza no me cuesta ya estoy acostumbrada además hace tiempo me ligaron las trompas porque a él nunca se quiso cuidar por suerte eso si le digo nunca  me pegó alguna que otra cachetada pero yo siempre me sentí con culpa porque fue por algo que yo sabía que le iba a caer mal como arreglarme demasiado o usar maquillaje porque es muy celoso hasta de mis hermanos o de las visitas que no quiere que vengan mis amigas ni mi familia pero fui aprendiendo como llevarlo más por mi hijos para que no tuvieran que presenciar esas escenas porque si uno sabe llevarlo es tranquilo solo que tiene costumbre de gritar y a mí me pone muy mal no sé porque no puedo no hacerle caso y me siento como una estúpida además que haría sin él porque es muy inteligente le consulto todo como si pensara por mí y porque fuera de eso lo demás está bastante bien vio y yo si alguna vez pensé en separarme ya a esta edad  que voy a hacer ya voy para los cincuenta ya si no fuera por esta depresión y el zumbido en oídos ah y que me atraganto doctor como si tuviera algo atravesado en la garganta como le decía si no fuera por estos síntomas sobre todo esa idea de matarme la verdad es que no tengo mucho de que quejarme….”

Miguel Angel de Boer
Noviembre 25, 2013 - Día Internacional de la no violencia contra las mujeres-


 (*)  Cualquier similitud con la realidad no es una mera coincidencia