lunes, 15 de febrero de 2010

Rimemberes

TIEMPO

Si te preguntan

cuanto te tuvieron
cuanto te torturaron
cuanto hace que te pasó

Es porque ignoran

que alli
donde se vive la muerte

los días
las horas
los minutos
los segundos
son fugaces y eternos


ACLARACIÓN

Lo que ustedes tienen que entender
es que:
como se portan mal
les tenemos que hacer chas chas en la cola


Y…ahora hablá pibe…o te reviento…hijo de puta…!!!



HIGIENICOS

I

Uno de ellos
agotado
dejó de pegarme
y se puso a lavar la vajilla
( la puta que los parió aquí nunca limpia nadie)

Luego
acomodó las cosas
se secó las manos mirándome
con la mirada mirona

y continuó apaleándome
me / ti / cu / lo / sa / men / te


II

Me voy a dar una ducha dijo

mientras se secaba la frente
(tras haberlos torturado salvajemente)

porque si hay algo que no soporto es este olor a judío de mierda que se me impregnó en la piel

Regresó al rato
mas fresco
y de muy buen humor


dios

En el preciso instante
de infligir
el máximo dolor

un orgasmo


RESISTENCIA

Estaban convencidos de que resistía
porque me consideraban
ideológica/política/moral/física
y mentalmente
fuerte

En tanto yo evocaba
con mi cuerpo desolado
el ruido del mar
acariciando la arena y el pedregullo de mis playas

y una frescura luminosa penetró en mi pecho
encegueciendo de vida a la muerte



CUESTIÓN

El asunto es como lograr
seguir siendo
en medio del atroz desamparo del espanto


MONTAND

Cuando me los cruzo en la calle

me acuerdo de Ives Montand en La Confesión

Y siento pena
por él

por Montand



PARA COLMO

Uno cree que después de eso
al menos ya no habrán mas dolores
tan dolorosos
en la vida


LA REVANCHA

No olvidarla
No olvidarlos
No olvidarnos

Seguir trepando la vida
Cabalgarla
Revolcarnos en ella

Hasta dejarla exhausta
De tanto vivirla

Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia, Chubut
Argentina

viernes, 12 de febrero de 2010

REENCUENTRO

Mientras me dirigía hacia el lugar, sentía que el agobio se iba acrecentando por la incertidumbre, más aún porque el camino me era totalmente desconocido pese a que no quedaba tan alejado de la ciudad en donde vivía.
El paisaje se presentaba extraño, de esos con los que uno se suele encontrar en la patagonia bastante a menudo - si se la recorre, claro-. lo que hacía que todo semejara una escena irreal, onírica.
Cuando la noche anterior me informaron que los chicos se encontraban ahí, no dudé en decidir mi partida a primeras horas de la madrugada, y eso por temor a la posibilidad de perderme por la falta de iluminación en la zona.
Luego de tantos años de búsqueda y espera, mi corazón palpitaba de alegría, a la vez que una amarga sensación de angustia y temor me abrumaban casi hasta lo insoportable por no saber con que habría de encontrarme.
Ya en el camino, o mejor dicho en la huella, la vegetación de las laderas del cañadón se hacía gradualmente mas copiosa, pues solo en lo alto de las lomas quedaba al descubierto la estructura rocosa que subyacía, resaltada por los primeros rayos de sol que recién comenzaban a asomar en el nuevo día.
Con la tensa cautela que impone lo inexplorado, me fui acercando muy lentamente tratando de no pensar para no distraerme, pero también como un modo de tranquilizarme y no dejarme ganar por la euforia.
Ignoro cuanto había transcurrido cuando comencé a divisar un pequeño poblado desdibujado por la oscuridad que aún persistía, donde se destacaba una casona blanca que, supe de inmediato, era la que buscaba.
El silencio era casi absoluto a no ser por algún tenue ladrido que se escuchaba de tanto en tanto y por el portazo que di al bajar del auto, pese a que traté de hacerlo con la mayor delicadeza, por respeto a los moradores que, por lo que se observaba, parecían aún estar descansando.
Pero ni bien me hicieron pasar me sorprendió un insospechado movimiento dentro de la casa, dando evidencia de que ya hacía rato que estaban en actividad, como si estuvieran en un tiempo y un espacio distintos. También pude percatarme de que las dimensiones eran mas grandes de lo que supuse puesto que se veían varios pasillos y numerosas habitaciones, semejando un hotel o algún tipo de alojamiento, en las cuales se distribuían las camas en distintas ubicaciones.
La persona que me atendió al llegar, fue la misma que me iba presentando, aunque tuve la certeza de que todos sabían quien era, y solo confirmaban, al verme o darme la mano, una presencia que hacia tiempo que estaban aguardando. Sin llegar a la frialdad, el trato era distante y superficial, expectante. Sabían el motivo de mi visita, si así se puede llamar, pero tanto ellos como yo ignorábamos el desenlace que habría de tener la misma.
Cuando por fin nos dirigimos a la habitación donde estaban los chicos, un torbellino se agolpó en mi mente, pues por fin me reencontraría con ellos, sin saber si los reconocería, con que cambios los vería o me verían y, más que nada, sin saber cual sería la reacción que se produciría luego de tanto tiempo, el cual me parecía ahora infinito.
Al abrir la puerta y encender las luces, nuevamente me sorprendieron la altura del techo y la amplitud de las paredes, como asimismo el hecho de que no hubieran otros muebles que no fueran las camas donde estaban durmiendo.
Cuando me fui acercando el impacto fue aún mayor, pues parecía que los que allí se encontraban eran niños pequeños, lo que no coincidía con lo que estaba buscando puesto que desde la última vez que estuvimos juntos habían transcurrido no menos de veinte años.
No obstante, tomé coraje y comencé a despertarlos uno a uno, con todo el cuidado que podía como para no irrumpir con brusquedad en sus sueños.
Y entonces…..
…Uno a uno fueron desperezándose como lo hacían de chicos cuando los despertaba para darles la leche, para llevarlos al jardín o a la escuela o bien para que salieran a jugar o a pasear a algún lado.
…Uno a uno me saludó como si fuera un día más de su infancia, con total naturalidad, en contraste con lo que yo sentía, pues para mí implicaba retomar una secuencia milagrosa que se había interrumpido atrozmente esa noche imborrable que quisiera no recordar.
…Uno a uno me abrazó con sus pequeñas manitos y sus bracitos tersos, acurrucándose en mi pecho como entonces, con la absoluta seguridad de que yo estaba con ellos para siempre.
…Uno a uno me besó con sus labiecitos suaves, mientras sentía el palpitar sereno de sus corazoncitos felices.
…Uno a uno me miró con todo el amor y la ternura del mundo, y con sus vocecitas aún somnolientas solo atinaron a decirme:
“Hola, Pá….”

Miguel Angel de Boer
Comodoro Rivadavia, 22/09/09

sábado, 6 de febrero de 2010

Idea

Un nuevo aporte para delinquir impunemente en Argentina: si esta alcoholizado ( o bajo el efecto de alguna sustancia) y se lleva por delante - con su camioneta cuatro por cuatro a toda velocidad - dos o tres vehículos y de paso atropella a una mujer embarazada, que muere con su bebe; huya en contramano, choque otro vehiculo y después espere unas 6 horas para luego, con su abogado, entregarse a la...justicia. Quedara libre casi inmediatamente.

miércoles, 27 de enero de 2010

Auschwitz (*)

El día 27 de Enero, se cumplen cincuenta años del día en que el Ejército Rojo liberó a los últimos sobrevivientes que permanecían en el campo de exterminio de AUSCHWITZ en Polonia, símbolo de la barbarie genocida perpetrada por el nazismo alemán durante la segunda guerra mundial.
Según las estimaciones, en este campo de concentración fueron aniquilados entre 1.000.000 y 2.500.000 personas, bajo el comando de los oficiales de las SS, en las siniestras cámaras de gas y hornos crematorios.
Desde entonces, mucho se ha hablado, mucho se ha investigado y mucho aún queda por hacer a los fines de explicar y entender el porqué, los motivos y causas que llevaron a que la humanidad se infligiera a sí misma tamaña mutilación. Porque cualquier daño hecho a cualquier ser humano más cuando se trata del exterminio de una etnia, de una cultura, de un grupo religioso, es una amputación a la cultura universal.
Desde sus orígenes, en la historia de la humanidad los genocidios estuvieron siempre presentes, pero su sistematización alcanzó su más alto grado con el nazismo. Ya antes el pueblo armenio había padecido las consecuencias de un crimen similar y también después se reiteraron siniestros episodios de la misma aberrante naturaleza.
Las causas que posibilitaron tan monstruosa acción son múltiples. Pero de lo que no cabe duda además de las justificaciones ideológicas y políticas, de las condiciones sociales e históricas, de las explicaciones psicológicas que llevan a comprender porque seres humanos puedan perpetrar en sus semejantes tamaña agresión, de lo que no cabe duda repito, es que si hay algo que posibilita que la potencial actitud genocida que tienen los seres humanos pueda liberarse y llevarse a cabo, es debido a una especial predilección que tienen las sociedades y los pueblos hacia el olvido. Esa desmemoria que permite la reiteración de catástrofes históricas similares.
Simplemente y en función del no olvido es que hago mención a esta triste, tremenda y horrorosa situación que vivieron las víctimas. Y hacia ellas a través de estas palabras es que brindo un homenaje sincero en recordación a su martirio.

Dr. Miguel Angel de Boer.
Enero, 1995

(*) Incluido en una compilación a ser publicada

sábado, 9 de enero de 2010

Jonás

Supongamos que se llama Jonás, aunque ese no sea su nombre verdadero. Supongamos que tiene mas de cuarenta años. Aunque no se sabe. En realidad, tenemos que suponer muchas cosas. No queda otra.
Les cuento que Jonás es un paciente que está internado hace no sé cuantos años. Pero no son pocos. Padece un problema orgánico cerebral, por lo que de tanto en tanto entra a delirar y a alucinar, casi siempre por las noches. Y también deambula, seguramente asustado por lo que percibe, yendo de pieza en pieza o caminando por el pasillo o entre las mesas del comedor.
Pero en general suele estar bien y es lo que se dice: un encanto.
Porque Jonás es un tipo muy cariñoso, tierno y de muy buen humor. Le gusta contar cuentos en una peculiar jerigonza, dada su dificultad para hablar. Lo que no impide que se le entienda. Al menos yo. Razón por la cual, cada vez que puede, literalmente me acapara para que lo escuche, o mejor dicho, lo mire. Porque acompaña sus relatos con un despliegue de mímica, ademanes y movimientos con el cuerpo que impresiona. Cuestión que es un espectáculo verlo. Mejor a cierta distancia, porque también esparce saliva en un radio bastante amplio.
Sus temas preferidos están vinculados a seres que vienen del espacio exterior, de superhéroes o bien personajes de película. Uno de sus preferidos es el Hombre araña. Por eso ni bien me ve hace el gesto de tirar la tela con el dedo medio, y yo hago como que quedo atrapado y me desespero por salir y él se divierte en grande tirándome mas y mas, aunque yo le pida por favor que pare de una vez. Otro de sus personajes es Robocop. Y hay que ver como se transforma y realiza el movimiento para sacar la pistola, mecánicamente, con los pasos que corresponden, disfrutando a mas no poder.
Pero también me cuenta sus problemas, sus angustias, sus preocupaciones. Entre sonidos gluturales, gestos y expresándose con las mas diversas miradas, yo lo escucho – y lo miro -y voy traduciendo lo que me dice. A lo cual él va confirmando con un si, o bien se embola diciendo que no de un modo rotundo, girando la cabeza de una lado a otro como rechazando mi interpretación un tanto irritado, haciéndome sentir como un idiota. Yo a veces me desquito, haciéndolo enderezar. Porque resulta que tiene una tendencia a inclinarse hacia adelante, llegando con la cabeza casi hasta las rodillas, y se tambalea dando la impresión de que va a perder el equilibrio en cualquier momento. Ahí es cuando lo desdoblo, por asi decirlo, colocando una de mis manos en su cintura y empujando con la otra en su pecho. Según el ánimo que tenga, se ríe a carcajadas o empieza a quejarse señalándome adonde le duele como si le hiciera mucho daño. Entonces lo acaricio diciéndole pobre Jonás como le duele, y el se siente el ser mas dichoso del mundo en ese instante.
Con el tiempo lo fui comprendiendo cada vez mejor y hoy mantenemos charlas ininterrumpidas casi naturalmente. Es más, aunque no lo entienda, él no para de hablar a la vez que me sigue por todos lados y tomándome del brazo o del hombro interrumpe cualquier conversación que yo pueda estar teniendo, como si mi interlocutor no existiera.
Como es de muy buen corazón su gratitud se manifiesta de distintas maneras. Sea con besos, con abrazos, tomándome de la mano cuando caminamos por el pasillo o bien cuando salimos con los demás pacientes a dar una vuelta por la playa.
Pero una de las formas en que le gusta mostrar su afecto es representando juegos y personajes en forma particular para mi. Una suerte de show personalizado.
Uno de ellos es el del mudo. Si, del mudo.
La cosa es asi. Ni bien llego al servicio y cuando estoy saludando a los que están, él me indica que no puede hablar. Se señala la boca, la garganta, como diciendo no puedo. Muy serio, por supuesto. Yo me doy por enterado y comienza su relato por medio de señas, el cual voy traduciendo en palabras. Lo gracioso es que a veces vienen otros pacientes a presenciar la escena y se quedan impresionados viendo nuestra peculiar conversación. Mucho mas cuando les digo: pasa que Jonás hoy se quedo mudo y por eso no puede hablar. No es cierto Jonás, le pregunto. Y el invariablemente responde: si. Estallando todos de risa. Y si además agrego: aquí tenemos al mudo que habla, se hacen una panzada. Incluido él. Y yo, para que negarlo, me siento feliz.
Con él y con todos los que debieron quedarse internados, fuera porque no estaban bien, porque no querían salir, porque sus familiares viven a cientos de kilómetros o bien porque están absolutamente solos, es que pasé parte de la Navidad y del Año Nuevo, antes de que se acostaran. Y nos reímos, cantamos, nos sacamos fotos y videos, con entusiasmo y la alegría.
Al salir de allí sentí que el corazón se me estrujaba con una mezcla de regocijo y tristeza, de amargura y de dicha. Sentí pena por su situación, a la vez que afortunado de que me hubieran compartido su afecto y su mejor aprecio. Y cuando observé el estallido de los fuegos artificiales los vi más efímeros que nunca.
Porque estos desheredados de la tierra, como Jonás, son seres extraordinarios, increíbles, maravillosos. Y sus almas, sus dolores, sus alegrías, sus enojos, sus preocupaciones, sus ocurrencias, nutren mi cuerpo y mi mente día a día. Haciendo fluir como un bálsamo la vida, el amor, el consuelo, la esperanza. Fortaleciendo mi convicción y mis deseos mas genuinos por hacer de este un mundo que los dignifique. Porque de ello depende que yo me dignifique y que todos podamos dignificarnos, como merecedores de pertenecer a la especie humana.

Miguel Angel de Boer
Enero 9 de 2010